Características de los niños, niñas y adolescentes con trastorno disocial

La primera característica que uno podría esperar de un niño, niña o adolescente que presenta trastorno disocial es que tenga malas relaciones con las personas que han sido víctimas directas o indirectas de sus actos antisociales. Debido a ello, es común que estos niños y adolescentes sean rechazados por los pares que no presentan este tipo de comportamientos.

Los niños que presentan dificultades de agresividad tienden a ser rechazados por sus pares desde el comienzo de los años escolares, lo que los lleva a asociarse con otros niños con dificultades similares. Es posible que este rechazo no se deba solamente a los actos agresivos por sí mismos, sino a falta de habilidades sociales. Estos individuos presentan una serie de dificultades en la forma en la que reaccionan ante el comportamiento de sus semejantes que son coherentes con este déficit en habilidades interpersonales.

Varios estudios muestran que son frecuentes los individuos que han estado implicados en actos delictivos en su adolescencia y que tuvieron malas relaciones con sus pares en su infancia, lo que indica que estos individuos pudieran haber sido objeto de rechazo por partes de los pares “normales” en su infancia y que, por ello, se pudieron haber involucrado con pares que también tenían problemas de comportamiento.

Otro rasgo entre los individuos con desorden de conducta, es el mantenimiento de una relación caracterizada por el uso de la agresividad y la coerción con los hermanos

Problemas académicos

Como consecuencia de sus conductas antisociales, los niños con desorden de conducta son objeto de continuas sanciones disciplinarias en el ámbito escolar, que en el peor de los casos pueden llevarlos a la expulsión del plantel educativo. Tal vez por esta razón estas personas tienden a prestar un nivel educativo inferior al promedio.

El fracaso académico por su parte, ha sido considerado factor de riesgo por los problemas de conducta antisocial en la adolescencia. Existen varios estudios que señalan que el bajo interés académico, manifestado por aspectos como las fugas del plantel y el bajo rendimiento, puede relacionarse con la delincuencia juvenil junto con otros factores.

El rechazo social y el fracaso académico como factores asociados con la delincuencia juvenil

Patterson y sus colegas (1989) elaboraron un modelo descriptivo que muestra que los niños que presentan problemas de comportamiento desde temprana edad, tienen alta probabilidad de ser objeto de rechazo por partes de sus pares y fracasar académicamente en los años escolares. De acuerdo con este modelo, debido a estas dos circunstancias es muy probable que estos niños se junten con niños que también presentan problemas de comportamiento, entre los cuales encontrarían reconocimiento y aceptación por las conductas problemáticas por las cuales fueron objeto de exclusión y rechazo social. Estos niños mostrarían alta probabilidad de involucrarse en actos delictivos y otras conductas criminales en su adolescencia, si llegan a entrar en contacto con grupos dedicados a este tipo de actividades.

Patterson y sus colegas han resaltado que los problemas de comportamiento infantil que se presentan en los años preescolares, en la primera etapa de este modelo progresivo de conducta antisocial, son el resultado de una disciplina paterna débil y de malos tratos infantiles. Así mismo, hacen énfasis en la transmisión intergeneracional de la violencia, al resaltar como estos mismos niños se convertirán en delincuentes juveniles y quizá también ejercerán una débil disciplina y violencia hacia sus propios hijos favoreciendo la repetición de este modelo progresivo en su descendencia.

Características emocionales y de la personalidad

Autoestima

Los individuos con desorden de conducta suelen tener baja autoestima, los estudios demuestran que estos individuos demuestran un ego “inflado” que hace que tengan alta autovaloración, se jacten de sí mismos y respondan con agresividad cuando alguien ataca su autoestima.

Impulsividad

Los individuos con desorden de conducta presentan una serie de características que señalan claramente dificultades para controlar sus impulsos y anticipar las consecuencias de sus actos. La APA (2002) señala en este sentido, que estos individuos suelen llevar a cabo actos imprudentes o que ponen en riesgo su salud, incluyendo su salud sexual y reproductiva. Por ello, es común que sufran lesiones físicas producto de accidentes y peleas y que presenten tasas más altas de embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual que los adolescentes sin desorden de conducta. Suelen comenzar a consumir cigarrillo, bebidas alcohólicas y sustancias ilegales a edad mucho menor que la del promedio.

Además de la imprudencia, otro indicador de dificultades en el control de los impulsos, es el hecho de que los individuos con desorden de conducta presentan mayor frecuencia de ideaciones suicidas e intentos de suicidio consumados y no consumados que la población general. Debido a ello, se han considerado que dicho desorden es un factor de riesgo del suicido en la adolescencia

Daderman (1998) evaluó la impulsividad en un grupo de 47 adolescentes varones con trastorno disocial, comparándolos con 82 varones normales. Encontró que dichos adolescentes tenían un promedio de puntuaciones significativamente mayor en la impulsividad con sus pares normales.

Otros rasgos emocionales

La APA (2002) también ha señalado que los individuos con desorden de conducta tienden a presentar baja tolerancia a la frustración, irritabilidad, baja empatía y ataques de ira.

Trastorno disocial y psicopatía

La psicopatía es un trastorno de la personalidad que según Hare, Hart y Harper incluye las siguientes características:

  • Ausencia total de remordimiento
  • Autovaloración exageradamente alta, arrogancia
  • Ausencia total de remordimiento
  • Ausencia de empatía en las relaciones interpersonales
  • Manipulación ajena y con recursos frecuentes al engaño
  • Problemas de conducta en la infancia
  • Conducta antisocial en la vida adulta
  • Impulsividad
  • Ausencia de autocontrol
  • Irresponsabilidad

Quay (1965) ha señalado que otra característica fundamental del psicópata es una búsqueda patológica de la estimulación, es decir, tendencia a buscar experiencias excitantes a pesar de los peligros potenciales. Esto se debe a que el psicópata posee baja reactividad de sus Sistema Nervioso Autónomo, el cual regula la excitación fisiológica ante el peligro y la amenaza. Esta búsqueda de estimulación fue bautizada como “búsqueda de sensaciones” y ha sido definida como la búsqueda de experiencias y sensaciones intensas, novedosas, variadas y complejas y la voluntad de experimentar y participar en experiencias que comporten riesgo físico, social, legal o financiero.

Eysenck (1977) ha planteado que los psicópatas se caracterizan por tener puntuaciones altas en extroversión, una característica de la personalidad típica de personas que tienden a ser expansivas, impulsivas y no inhibidas, que buscan emociones fuertes y son arriesgadas. Esta característica de la personalidad también se ha evidenciado en los adolescentes en mención.

Debido a que muchos de estos rasgos se encuentran en niños y adolescentes con trastorno disocial se ha considerado que este trastorno podría identificarse en una edad temprana, en la infancia.

Dadermamn (1998) examinó los rasgos de personalidad de 47 adolescentes varones entre catorce y veinte años de edad, incluyendo la impulsividad, la extroversión, la estabilidad emocional, el inconformismo y la búsqueda de sensaciones, por medio de una batería de pruebas que incluía el inventario de personalidad de Eysenck. La comparación de las puntuaciones obtenidas por estos adolescentes con las exhibidas por 82 adolescentes varones normales, mostró que los que presentaban desorden de conducta puntuaban significativamente más alto en impulsividad, búsqueda de sensaciones, inconformismo y extroversión, es decir, en rasgos característicos de la psicopatía, lo que muestra que muchos de estos individuos podrían desarrollar rasgos de esa naturaleza desde la infancia.

Frick (2001,2006) ha señalado que no todos  los adolescentes con trastorno disocial tendrían rasgos de psicopatía. Según este autor, algunos de estos adolescentes, se distinguen de otros por la presencia de rasgos de crueldad, y falta de emocionalidad “callous and unemotional” y tenderían a presentar conductas agresivas, más graves y características similares a las que se encuentran en los adultos psicópatas. Frick (2011) incluso sugiere tres subtipos de trastorno disocial al dividir el de inicio infantil en dos, con base en la presencia de estos rasgos: a) uno impulsivo, que se caracteriza por altos niveles de reactividad emocional, baja inteligencia verbal, y mayor comorbilidad con el trastorno por déficit de atención con hiperactividad y b) otro caracterizado por la crueldad y falta de emocionalidad, cuyos afectos prefieren las actividades excitantes, son poco reactivos emocionalmente y poco sensibles a las señales de castigo. Los niños y adolescentes que presentan este ú            ltimo tipo de trastorno disocial de inicio infantil, presentan un temperamento caracterizado por la baja inhibición emocional que puede interferir en el desarrollo de los componentes afectivos de la conciencia y la interiorización de las normas paternas y sociales.

(Información extraída de Trastorno disocial: evaluación, tratamiento y prevención de la conducta antisocial en niños y adolescentes / Óscar Armando Rey Anacona, 2010)

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