Entrevista a Tomás Chivato Pérez Decano Facultad de Medicina Universidad CEU San Pablo

Hablar de medicina es hablar también de personas, emociones, incertidumbres y cuidados. Tomás Chivato Pérez, médico y docente con una amplia trayectoria profesional y universitaria, aborda en esta entrevista la estrecha relación entre la salud física y la salud mental, poniendo el foco en quienes cuidan y en la necesidad de que los propios profesionales sanitarios también aprendan a cuidarse. La empatía, la comunicación afectiva, el trabajo en equipo, el autocuidado, la prevención del desgaste emocional y los retos que plantea la creciente digitalización de la medicina son algunos de los temas que recorre en una conversación que reivindica una idea fundamental: para cuidar a los demás también es necesario cuidar de uno mismo.

 

Tomás ¿cuáles fueron las experiencias personales o académicas que despertaron su interés por explorar la relación entre la medicina y la salud mental, y cómo han influido en su trayectoria profesional? Desde los clásicos somos conscientes de la frase «Mens sana in corpore sano». Desde el colegio percibí la importancia de hacer actividad física. Es esencial realizar actividad física adaptada a la edad y condiciones de cada persona. Por otra parte estoy convencido de la trascendencia de la visión integral de cada persona y que conlleva los diferentes cuidados que precisan los pacientes y los autocuidados que deberíamos hacer todos: cuidados físicos, mentales, sociales, anímicos y espirituales. A mis alumnos siempre les insisto en los cuidados que acabo de describir.

En un contexto donde la tecnología avanza a gran velocidad, ¿qué aspectos de la relación médico-paciente considera irremplazables para proteger el bienestar emocional de las personas? La mirada y la escucha, la empatía, son fundamentales en la relación médico paciente (RMP). Es importante resaltar que atendemos personas enfermas, no enfermedades. Desde el primer minuto la RMP ha de basarse en la humanidad para establecer alianzas terapéuticas basadas en la confianza. No siempre podremos curar, otras veces solo aliviar o consolar, pero siempre acompañar y cuidar.

A lo largo de su carrera, ¿ha identificado algún cambio significativo en la manera en que los estudiantes de Medicina perciben la salud mental y el autocuidado? Los jóvenes actuales son diferentes a los de hace más de 35 años cuando empecé a ser docente. Los tiempos han cambiado y los jóvenes también, Tienen otras aptitudes y valores: dominan idiomas, viajan por el mundo, son generosos y voluntarios. Por otra parte son más impacientes e «invierten» mucho tiempo en redes sociales y pantallas. Calculo que están conectados a sus móviles más de 4 horas al día, a veces «hiperconectados». Creo que se estresan y tienen ansiedad más fácilmente que décadas atrás.

¿Cómo cree que el perfeccionismo y la autoexigencia presentes en muchos profesionales sanitarios pueden afectar a su salud psicológica y a la calidad asistencial que ofrecen? La sociedad cree que los profesionales podemos curar todas las enfermedades y que todos somos prácticamente inmortales. Es cierto que hemos avanzado en los últimos años mucho en cantidad y calidad de vida media pero todo tiene un límite, El síndrome del burnout es una realidad. Los médicos también padecen situaciones de stress, ansiedad y depresión.

Desde su experiencia docente, ¿qué habilidades emocionales deberían enseñarse en las facultades de Medicina con la misma importancia que los conocimientos científicos? La comunicación no solo eficaz, eficiente y efectiva; la comunicación con pacientes y familiares ha de ser afectiva fundamentalmente. Los estudiantes , futuros profesionales, han de saber que si necesitan ayuda han de pedirla, no es debilidad es necesidad. Por supuesto es imprescindible mantener las relaciones sociales con amigos y familiares, disfrutar de la naturaleza, evitar el consumo de tóxicos (tabaco, alcohol, etc.), llevar una vida sana en relación con el deporte y la dieta, cultivar aficiones (lectura, cine, teatro, música, etc.).

¿Qué señales le preocupan más cuando observa a un estudiante o profesional sanitario sometido a elevados niveles de estrés durante largos periodos de tiempo? Desinterés, frialdad, falta de empatía, mal humor, insomnio, cambios de personalidad.

Si pudiera rediseñar el sistema sanitario pensando exclusivamente en el bienestar psicológico de pacientes y profesionales, ¿qué tres cambios introduciría de manera prioritaria? Las guardias de 24 horas han de replantearse de otra manera sin duda. El tiempo por consulta sobre todo en atención primaria ha de mejorarse. Precisamente ahora desde el Foro de la Profesión Médica estamos realizando propuestas para mejorar estas condiciones y otras muchas que permitirán una vida profesional más saludable para los médicos y que sin duda redundará en beneficio de los pacientes.

¿Cómo influye la incertidumbre inherente a la práctica médica en la salud mental de quienes dedican su vida al cuidado de los demás? La incertidumbre puede generar stress, el stress mantenido conlleva ansiedad, la ansiedad crónica puede favorecer la depresión.

¿Qué papel cree que desempeñan la empatía y la compasión en la prevención del desgaste emocional de los profesionales sanitarios? En Medicina siempre es mejor prevenir que curar. El desgaste emocional es evidente y por tanto es muy relevante conseguir que los problemas, enfermedades, etc. de cada día se queden en el trabajo. Los médicos no somos superhéroes, somos personas con nuestras limitaciones.  Considero fundamental el trabajo en equipo para compartir éxitos cuando todo va bien y problemas cuando las cosas van mal. En Medicina es fundamental el trabajo en equipo.

¿Considera que la sociedad actual exige a los médicos un nivel de perfección poco compatible con la realidad humana? ¿Cómo afecta esta expectativa a su equilibrio emocional? Totalmente de acuerdo. Es esencial que la sociedad esté informada y sea consciente de que no podemos curar todo. Los médicos necesitamos comunicar adecuadamente a pacientes y familiares para evitar falsas expectativas. No se trata de tener una distancia sino de conseguir una presencia ideal.

En su opinión, ¿qué enseñanzas sobre resiliencia y adaptación podrían extraerse de la formación médica para aplicarlas a la vida cotidiana de cualquier persona? En las Facultades impartimos asignaturas de ética y comunicación, potenciamos talleres prácticos de simulación y sobre todo se llevan a cabo prácticas en hospitales, centros de salud, residencias geriátricas, etc., para formarles para su futura profesión. Por otra parte necesitamos pacientes informados, formados en sus enfermedades. Las asociaciones de pacientes son muy importantes para enfermos y familiares.

¿Cómo puede un profesional sanitario mantener la cercanía emocional con los pacientes sin llegar a absorber un sufrimiento que termine perjudicando su propia salud mental? Tal y como comenté anteriormente se trata no de tener distancia sino de saber que grado de presencia necesita cada paciente y sus familiares.

¿Qué retos psicológicos cree que afrontarán las futuras generaciones de médicos en un entorno cada vez más digitalizado y conectado? Es imprescindible mejorar la comunicación afectiva en la relación medico-paciente. La IA es una realidad y nos ayudará a tomar decisiones, pero siempre les transmito a mis alumnos que la responsabilidad, el juicio clínico y la comunicación ha de ser humana.

Si analizamos la salud mental desde una perspectiva preventiva, ¿qué hábitos cotidianos considera más infravalorados y, sin embargo, más eficaces para preservar el equilibrio emocional? Dormir un número de horas suficientes, realizar una dieta mediterránea, evitar la hiperconexión, trabajar en equipo, evitar los tóxicos (tabaco, alcohol ,etc), comunicar afectivamente, saber trabajar en equipo, autocuidados a los 5 niveles (físico, mental, social, anímico y espiritual),

Después de tantos años dedicados a la medicina, la docencia y la gestión universitaria, ¿qué reflexión personal le gustaría compartir sobre el significado del bienestar psicológico y su importancia para vivir una vida plena? Sin salud mental no se puede llevar a cabo una profesión como la de médico. Hemos de recordar los principios de nuestra profesión vigentes desde Hipócrates de Cos. La ética profesional, la comunicación afectiva, el trabajo en equipo son fundamentales para llevar una vida sana y plena. Los médicos, como todos los sanitarios, somos cuidadores, personas que cuidamos personas, pero que también hemos de cuidarnos y hemos de ser cuidados.