trastornos emocionales

¿Cuáles son los mejores libros sobre neurodesarrollo para padres y profesionales?

El neurodesarrollo es un campo fundamental para comprender el crecimiento y desarrollo del cerebro en la infancia y adolescencia. Tanto los padres como los profesionales de la salud y la educación pueden beneficiarse de recursos que les ayuden a entender mejor este proceso. A continuación, presentamos una selección de libros recomendados sobre neurodesarrollo que pueden aportar conocimientos valiosos y herramientas prácticas. «El cerebro del niño» – Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson Este libro explica, de manera clara y accesible, cómo se desarrolla el cerebro infantil y ofrece estrategias basadas en la neurociencia para ayudar a los niños a gestionar sus emociones y mejorar su comportamiento. «Cómo hablar para que los niños escuchen y cómo escuchar para que los niños hablen» – Adele Faber y Elaine Mazlish Aunque no es estrictamente un libro de neurodesarrollo, este clásico ayuda a los padres y profesionales a comprender la importancia de la comunicación efectiva en el desarrollo emocional y cognitivo de los niños. «El cerebro del niño explicado a los padres» – Álvaro Bilbao En este libro, el neuropsicólogo Álvaro Bilbao ofrece una guía práctica para comprender cómo funciona el cerebro de los niños y cómo los adultos pueden fomentar su desarrollo saludable a través de estrategias cotidianas. «Educar en el asombro» – Catherine L’Ecuyer Un enfoque basado en el respeto al ritmo natural del niño, que destaca la importancia del juego, la curiosidad y el descubrimiento en el aprendizaje y desarrollo cerebral. «Neuroeducación: solo se puede aprender aquello que se ama» – Francisco Mora Dirigido a educadores y profesionales, este libro explora la relación entre la emoción y el aprendizaje, y cómo la neurociencia puede transformar la enseñanza. «El niño con trastorno del desarrollo: Guía para padres y profesionales» – Sally Ozonoff, Geraldine Dawson y James McPartland Un recurso esencial para comprender los trastornos del desarrollo, como el autismo, y cómo abordarlos desde una perspectiva integral. «La ciencia del cerebro infantil: Guía práctica para padres y educadores» – John Medina Este libro se basa en investigaciones científicas para ofrecer consejos prácticos sobre cómo potenciar el desarrollo cognitivo y emocional de los niños. Conclusión Los libros sobre neurodesarrollo son una herramienta esencial para comprender y apoyar el crecimiento de los niños en sus diferentes etapas. Ya sea desde la perspectiva de un padre o de un profesional de la educación o la salud, contar con información basada en la neurociencia permite tomar mejores decisiones para el bienestar infantil. ¿Has leído alguno de estos libros? ¿Cuál recomendarías? ¡Déjanos tu comentario!  

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¿Qué es la ciclotimia y cómo afecta tus emociones?

La ciclotimia o trastorno ciclotímico es un trastorno del estado de ánimo que se caracteriza por cambios persistentes en el estado emocional de la persona. Aunque similar al trastorno bipolar, la ciclotimia tiene diferencias importantes que la hacen única, particularmente en cuanto a la intensidad y la duración de sus episodios. En este artículo, exploraremos qué es la ciclotimia, sus síntomas, diagnóstico, tratamiento y cómo afecta a quienes lo padecen. ¿Qué es la Ciclotimia? La ciclotimia se define como un trastorno en el que una persona experimenta fluctuaciones en su estado de ánimo entre períodos de hipomanía (una forma más leve de manía) y depresión leve. Estos cambios no son tan extremos ni tan duraderos como en el trastorno bipolar, pero son lo suficientemente significativos como para afectar el bienestar diario. Los episodios de hipomanía y depresión en la ciclotimia se alternan con periodos de estabilidad, aunque los cambios son más frecuentes y duraderos que los experimentados por personas sin este trastorno. A menudo, los síntomas de la ciclotimia pueden pasar desapercibidos debido a su naturaleza menos grave, lo que puede dificultar el diagnóstico. Síntomas de la Ciclotimia Los síntomas del trastorno ciclotímico incluyen fluctuaciones emocionales que pueden variar de una persona a otra. Sin embargo, los síntomas típicos incluyen: Episodios de hipomanía: Durante estos episodios, la persona puede sentirse especialmente energizada, optimista, inquieta o impulsiva. A pesar de ser más leves que los episodios maníacos del trastorno bipolar, los síntomas pueden interferir con la vida diaria. Episodios de depresión leve: Aunque no tan graves como la depresión mayor, las personas con ciclotimia pueden experimentar tristeza persistente, falta de motivación, baja energía, dificultad para concentrarse y pérdida de interés en actividades. Cambios frecuentes en el estado de ánimo: Las personas con ciclotimia experimentan estos cambios emocionales durante un período prolongado (al menos dos años en adultos o un año en adolescentes). Es importante destacar que, a diferencia del trastorno bipolar, los cambios en el estado de ánimo en la ciclotimia no son tan extremos ni interfieren tan gravemente con las actividades cotidianas. Causas de la Ciclotimia Aunque no se entienden completamente, las causas de la ciclotimia pueden incluir una combinación de factores genéticos, biológicos y ambientales: Genética: Las personas con antecedentes familiares de trastornos del estado de ánimo, como el trastorno bipolar o la depresión, tienen un mayor riesgo de desarrollar ciclotimia. Factores neurobiológicos: Alteraciones en el equilibrio químico del cerebro, especialmente en neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, pueden contribuir al trastorno. Estrés y trauma: Experiencias de vida estresantes, como pérdidas significativas o trauma temprano, pueden desencadenar o empeorar los síntomas. Diagnóstico y Tratamiento El diagnóstico de la ciclotimia generalmente requiere una evaluación clínica completa por parte de un profesional de la salud mental, como un psiquiatra o psicólogo. Dado que los síntomas pueden ser más sutiles y menos graves que en otros trastornos del estado de ánimo, es importante un enfoque detallado y diferenciado para confirmar el diagnóstico. El tratamiento de la ciclotimia puede incluir: Terapia psicológica: La terapia cognitivo-conductual (TCC) es una opción común que ayuda a las personas a identificar y cambiar patrones de pensamiento y comportamientos que afectan su estado de ánimo. Medicación: Los estabilizadores del ánimo, como el litio, y en algunos casos, los antidepresivos, pueden ser utilizados para tratar las fluctuaciones del estado de ánimo. Sin embargo, los medicamentos deben ser cuidadosamente ajustados, ya que pueden tener efectos secundarios o empeorar los síntomas si no se administran correctamente. Psicoeducación y apoyo: Comprender el trastorno y tener una red de apoyo sólida (familia, amigos, grupos de apoyo) puede ser crucial para el manejo a largo plazo de la ciclotimia. Autocuidado y hábitos saludables: Mantener una rutina diaria estable, practicar técnicas de relajación como la meditación o el mindfulness, y llevar un estilo de vida saludable pueden ayudar a minimizar los episodios de fluctuación emocional. Impacto en la Vida Cotidiana Aunque los síntomas de la ciclotimia no son tan graves como en otros trastornos del estado de ánimo, las fluctuaciones emocionales pueden afectar la vida social, profesional y personal. Las personas con ciclotimia pueden enfrentar dificultades en las relaciones, en el trabajo o en la escuela debido a sus cambios impredecibles en el estado de ánimo. A menudo, la ciclotimia puede llevar a sentimientos de frustración, ya que las personas con el trastorno pueden sentir que sus cambios emocionales no son suficientemente graves como para buscar ayuda, pero sí lo son como para interferir en su bienestar. Es por ello que el apoyo emocional y la comprensión son esenciales. Conclusión La ciclotimia es un trastorno que afecta el equilibrio emocional de las personas, pero con el tratamiento adecuado, es posible manejar los síntomas y llevar una vida plena. Al igual que con otros trastornos del estado de ánimo, la intervención temprana y el apoyo constante pueden marcar una gran diferencia en la vida de quienes lo padecen. Si crees que puedes estar experimentando síntomas de ciclotimia, no dudes en buscar el consejo de un profesional de la salud mental para obtener un diagnóstico adecuado y explorar las opciones de tratamiento que mejor se adapten a tus necesidades.  

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¿Cómo se comportan las personas con trastorno de conducta?

La principal característica del trastorno de conducta es un patrón de comportamiento persistente y repetitivo en el que no se respetan los derechos básicos de otros, ni las normas o reglas sociales propias de la edad (Criterio A). Estos comportamientos se clasifican en cuatro grandes grupos principales: conducta agresiva que causa o amenaza con daño físico a otras personas o animales (Criterios A1-A7); conducta no agresiva que causa daño o destrucción de la propiedad (Criterios A8-A9); engaño o robo (Criterios A10-A12) y transgresión grave de las normas (Criterios A13-A15). Tiene que haber habido tres o más comportamientos característicos durante los últimos 12 meses, con al menos un comportamiento presente en los últimos 6 meses. Los problemas de comportamiento provocan un deterioro clínicamente significativo en áreas del funcionamiento social, académico o laboral (Criterio B). El patrón de comportamiento suele presentarse en una variedad de entornos, como en casa, en la escuela o en la comunidad. Dado que los individuos con trastorno de conducta son proclives a minimizar sus problemas de conducta, los clínicos a menudo deben confiar en otros informantes. Sin embargo, el conocimiento de los informantes sobre los problemas de conducta del individuo puede ser limitado si han supervisado al individuo insuficientemente o el individuo ha ocultado sus comportamientos sintomáticos. Los individuos con trastorno de conducta a menudo inician un comportamiento agresivo y reaccionan violentamente ante otras personas. Pueden tener un comportamiento de acoso, amenaza o intimidación (incluido el acoso mediante mensajes en las redes sociales) (Criterio A); a menudo empiezan peleas (Criterio A2), utilizan armas que puedan causar heridas graves a terceros (p.ej., un bastón, un ladrillo, una botella rota, un cuchillo, un arma)(Criterio A3), ejercen la crueldad física contra personas (Criterio A4) o animales (Criterio A5), han robado enfrentándose a una víctima (ej., atraco, robo de monedero, extorsión, atraco a mano armada) (Criterio A6) o han violado sexualmente a alguien (Criterio A7). La violencia física puede tomar la forma de violación, asalto, o rara vez, homicidio. La destrucción deliberada de las propiedades de otras personas puede incluir el prender fuego deliberadamente con la intención de provocar daños graves (Criterio A8) u otros modos de destrucción deliberada de la propiedad de otros (p.ej., romper las ventanas de los coches, realizar actos vandálicos en la escuela) (Criterio A9). Los actos de engaño o robo pueden incluir: invadir la casa, el edificio o el automóvil de alguien (Criterio A10), romper promesas o mentir frecuentemente para obtener objetos o favores o para evitar deudas u obligaciones (p.ej., engañar a otras personas)(Criterio A11), robar objetos de valor no trivial sin enfrentarse a la victima (p.ej., robo en tiendas, falsificación, fraude)(Criterio A12). Los individuos con trastorno de conducta también pueden transgredir frecuente y seriamente las normas (p.ej., en la escuela, con los padres, en el lugar de trabajo). Los niños con trastorno de conducta a menudo presentan un patrón de salidas por la noche a pesar de la prohibición de sus padres, empezando antes de los 13 años (Criterio A13). Los niños también pueden tener como patrón pasar toda la noche fuera de casa (Criterio A14). Para considerarse un síntoma de trastorno de conducta, el escapar de casa debe ocurrir al menos dos veces (o una sola si el individuo no vuelve durante un periodo prolongado de tiempo). Los episodios de escapadas que son consecuencia directa de abusos físicos o sexuales no se corresponden con este criterio. Los niños con trastorno de conducta pueden a menudo empezar a faltar a la escuela, empezando antes de los 13 años (Criterio A15). Especialmente en situaciones ambiguas, los individuos agresivos con trastorno de conducta malinterpretan frecuentemente las intenciones de los demás como más hostiles y amenazantes de lo que son, y responden con una agresividad que ellos sienten como razonables y justificada. Las características de la personalidad con rasgos de emoción negativos y de bajo autocontrol, como baja tolerancia a la frustración, irritabilidad, arrebatos, suspicacia, insensibilidad al castigo, búsqueda de emociones e imprudencia, concurren frecuentemente en el trastorno de conducta. El abuso de sustancias es a menudo una característica asociada, particularmente en las chicas adolescentes. Las ideas suicidas, las tentativas de suicidio y el suicidio consumado en un porcentaje mucho más alto de lo esperado en los individuos con trastorno de conducta. Consecuencias del trastorno de conducta Los comportamientos del trastorno de conducta pueden conducir a la expulsión temporal o definitiva de la escuela, a problemas de adaptación laboral y problemas legales, a enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados y a lesiones físicas por accidentes o peleas. Estos problemas pueden impedir la asistencia a escuelas ordinarias o la vida en casa de los padres o en un hogar de acogida. Los trastornos de conducta se asocian a menudo con un inicio temprano de la conducta sexual, del consumo de alcohol, del consumo de tabaco, del consumo de sustancias ilegales y de actos arriesgados e imprudentes. Las tasas de accidentes parecen ser mayores entre los individuos con trastorno de conducta que entre los que no lo tienen. Estas consecuencias funcionales del trastorno de conducta pueden predecir problemas de salud cuando los individuos alcanzan la mediana edad. No es inusual que los individuos con trastorno de conducta entren en contacto con el sistema de justicia penal por realizar conductas ilegales. El trastorno de conducta es una causa frecuente de derivación a tratamiento del paciente y se diagnostica frecuentemente en los dispositivos de salud mental para niños, especialmente en los de práctica forense. Se asocia con un deterioro que es más grave y crónico que el presentado por los otros niños derivados a los servicios de salud mental. (información extraída de DSM-5 manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales / American Psychiatric Association, 2014)

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¿A qué temen las personas con trastorno de acumulación?

La característica esencial del trastorno de acumulación son las dificultades persistentes para deshacerse o separarse de las posesiones, independientemente de su valor real (Criterio A). el trastorno persistente indica una dificultad a larga duración en vez de las circunstancias de vida más transitorio que pueden conducir al desorden excesivo, como la herencia de bienes. La dificultad de deshacerse de las posesiones señaladas en el Criterio A, se refiere a cualquier forma de descarte, incluyendo tirar, vender, regalar o reciclar. La principal razón alegada para estas dificultades se percibe con la utilidad o el valor estético de los elementos o en un fuerte apego sentimental a las posesiones. Algunas personas se sienten responsables del destino de sus bienes y, a menudo, hacen todo lo posible por evitar ser derrochadores. El temor a perder información importante también es frecuente. Los objetos que se acumulan más comúnmente son periódicos, revistas, roja vieja, bolsas, libros, material electrónico y papeles, pero prácticamente cualquier objeto se puede guardar. La naturaleza de los artículos no se limita a posesiones que la mayoría de la gente definiría como inútiles o de poco valor. Muchas personas recogen y guardan un gran número de cosas de valor, que a menudo se encuentran acumuladas mezcladas con otros elementos de menor valor. Los individuos con trastorno de acumulación guardan voluntariamente sus posesiones y experimentan angustia cuando se enfrentan a la perspectiva de desecharlas (Criterio B). Este criterio enfatiza que el almacenaje de las posesiones es intencionado, lo que diferencia al trastorno de acumulación de otras formas de psicopatología que se caracterizan por la acumulación pasiva de artículos o por la ausencia de angustia cuando se deshacen de las posesiones. Las personas que acumulan un gran número de artículos abarrotan y desordenan las zonas de vida activa imposibilitándolas para su uso previsto (Criterio C). Por ejemplo, es posible que el individuo no pueda cocinar en la cocina, dormir en su cama o sentarse en una silla. Cuando el espacio se puede utilizar, esto se hace sólo con una gran dificultad. El desorden se define como un gran grupo de objetos por lo general no relacionados o marginalmente relacionados apilados juntos de una manera desorganizada en espacios diseñados para otros fines. El criterio C incide en áreas “activas” de vida de la casa, en lugar de las zonas periféricas, como garajes, áticos o sótanos, que están a veces desordenados en los hogares de las personas sin trastorno de acumulación. Sin embargo, los individuos con trastorno de acumulación a menudo tienen posesiones que ocupan más que las zonas de vida activa y pueden ocupar e imposibilitar el uso de otros espacios, tales como vehículos, patios, lugares de trabajo y vivienda de amigos y familiares. En algunos casos, las zonas de vida pueden no estar alteradas gracias a la intervención de terceros (p.ej., miembros de la familia, limpiadores, autoridades locales). Las personas que han sido obligadas a limpiar sus casas todavía tienen un cuadro sintomático que cumple con los criterios para el trastorno de acumulación, puesto que la falta de desorden se debe a la intervención de terceros. El trastorno de acumulación contrasta con el comportamiento de recogida normal, el cual es organizado y sistemático, incluso si en algunos casos la cantidad real de bienes puede ser similar a la cantidad acumulada por un individuo con trastorno de acumulación. La recogida normal no produce el desorden, la angustia o el deterioro típico del trastorno de acumulación. Los síntomas (p.ej., las dificultades de deshacerse y/o el desorden) deben causar un malestar clínicamente significativo o un deterioro en importantes ámbitos sociales, laborales o de otro tipo de funcionamiento, incluido el mantenimiento de un ambiente seguro para uno mismo y los demás (Criterio D).  En algunos casos, sobre todo cuando hay poca conciencia de la enfermedad, el individuo puede referir la angustia y el deterioro que quizá experimente. Sin embargo, cualquier intento de deshacerse o de limpiar las posesiones por terceros tiene como resultado altos niveles de angustia. Características asociadas Otras características comunes del trastorno de acumulación incluyen la indecisión, el perfeccionismo, la evitación, la dilación, la dificultad en las tareas de planificación y de organización y la pérdida de atención. Algunos individuos con trastorno de acumulación viven en condiciones insanas que pueden ser consecuencia lógica de los espacios gravemente desordenados o estar relacionadas con las dificultades de planificación y organización. La acumulación de animales puede definirse como la acumulación de un gran número de animales y una falta de estándares mínimos de nutrición, sanidad, atención veterinaria y de actuación sobre el empeoramiento de su situación (incluida la enfermedad, el hambre o la muerte) y del medio ambiente (p.ej., hacinamiento extenso, condiciones extremadamente insalubres). La acumulación de animales puede ser una manifestación especial del trastorno de acumulación. La mayoría de los individuos que acumulan animales también atesoran objetos inanimados. Las diferencias más prominentes entre la acumulación de animales y la de objetos son la magnitud de las condiciones insalubres y la mayor falta de conciencia de enfermedad en la acumulación de animales. (información extraída de DSM-5 manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales / American Psychiatric Association, 2014  

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¿Cuáles Son los Síntomas del Trastorno de Desregulación Disruptiva?

El rasgo central del Trastorno de desregulación disruptivo del estado de ánimo es una irritabilidad crónica grave y persistente. Esta irritabilidad grave tiene dos manifestaciones clínicas relevantes, y la principal son los accesos de cólera frecuentes. Estos accesos ocurren típicamente en respuesta a la frustración y pueden ser verbales o conductuales (lo último en forma de agresividad contra objetos, uno mismo y otras personas). Deben ocurrir frecuentemente (ej., como promedio, tres o más veces a la semana) por lo menos un año y en al menos dos ambientes, como en casa y en el colegio y deben ser inapropiados para el grado de desarrollo. La segunda manifestación de irritabilidad grave consiste en un estado de animo persistentemente irritable o de enfado crónico entre los graves accesos de cólera. Este estado de ánimo irritable o enfadado deben ser característicos del niño, debe estar presente la mayor parte del día, casi a diario, y debe ser apreciable por otras personas del entorno del niño. Se debe distinguir cuidadosamente la presentación clínica del trastorno de desregulación disruptivo del estado de ánimo de las presentaciones de otras afecciones relacionadas, en particular el trastorno bipolar pediátrico. De hecho, el trastorno de desregulación disruptivo del estado de ánimo se añadió al DSM-            V para abordar las grandes dudas sobre la inapropiada clasificación y tratamiento de los niños que presentan irritabilidad crónica persistente frente a los niños que presentan un trastorno bipolar clásico (p.ej., episódico) En los niños, algunos investigadores consideran la irritabilidad grave no episódica como una característica del trastorno bipolar, aunque tanto el DSM-IV como el DSM-V exigen, para reunir las condiciones para el diagnostico de trastorno bipolar I que tanto los niños como los adultos presenten episodios delimitados de manía o hipomanía. Durante las últimas décadas del siglo XX, esta discusión entre los investigadores, de que la irritabilidad grave y no episódica es una manifestación de manía pediátrica, coincidió con un aumento significativo de las tasas con que los clínicos diagnosticaban el trastorno bipolar a sus pacientes pediátricos. Este aumento abrupto en las tasas de diagnóstico parece atribuirse a que los clínicos combinaban al menos dos presentaciones clínicas en una sola categoría. Es decir, que se habían etiquetado como trastorno bipolar en los niños tanto en las presentaciones clásicas episódicas de manía como las presentaciones no episódicas de irritabilidad grave. En el DSM-III el término trastorno bipolar se reserva explícitamente para las presentaciones episódicas de los síntomas bipolares. El DSM-IV no tenía ningún diagnostico pensado para diagnosticar a los jóvenes cuyos síntomas distintivos consistían en una irritabilidad muy marcada y no episódica, mientras que el DSM-V con la inclusión del trastorno y desregulación disruptiva del estado de ánimo ha aportado una categoría diferente para tales presentaciones.   (información extraída de DSM-5 manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales / American Psychiatric Association,2014)

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¿Qué Relación Existe Entre la Encopresis y los Trastornos Psíquicos en Niños?

La principal característica de la encopresis es la excreción repetida de heces en lugares inapropiados (p.ej. en la ropa o en el suelo)(Criterio A). La excreción es involuntaria en la mayor parte de los casos, aunque ocasionalmente pueda ser intencionada. Estos hechos deben ocurrir al menos una vez al mes durante al menos 3 meses (Criterio B), y la edad cronológica del niño debe ser de al menos 4 años (Criterio C). No se debería atribuir la incontinencia fecal exclusivamente a los efectos fisiológicos de una sustancia (p.ej. laxantes) y otra afección médica, excepto si se explica a través de un mecanismo relacionado con el estreñimiento (Criterio D). Cuando la emisión de heces es involuntaria, más que intencionada, a menudo se relaciona con el estreñimiento, la compactación fecal y la retención, con el consiguiente desbordamiento. El estreñimiento puede desarrollarse por razones psicológicas (p. ej. ansiedad por intentar defecar en un lugar determinado, un patrón mas general de comportamiento ansioso u oposicionista), lo que lleva a evitar la defecación. Las predisposiciones fisiológicas al estreñimiento son el esfuerzo ineficaz y las dinámicas de defecación paradójica, con tendencia a forzar antes que a relajar el esfínter externo o el suelo pélvico durante el esfuerzo para defecar. El estreñimiento también puede estar inducido por una deshidratación asociada a fiebre, hipotiroidismo o los efectos secundarios de algún fármaco. Una vez que se ha desarrollado el estreñimiento, éste puede complicarse por alguna fisura anal, dolor al defecar y nuevas retenciones fecales. La consistencia de las deposiciones puede variar. En algunos individuos pueden ser de consistencia normal o casi normal. En otros individuos pueden ser liquidas. Características asociadas que apoyan el diagnóstico Los niños con encopresis suelen sentirse avergonzados y puede que deseen evitar los lugares que pueden ser embarazosos (p.ej. campamentos, colegio). El grado de deterioro total depende del efecto sobre la autoestima del niño, del grado de ostracismo social por parte de los compañeros y del enfado, castigo y rechazo de los cuidadores. La dispersión de las heces puede ser deliberada o accidental, al tratar el niño de limpiar u ocultar las heces eliminadas involuntariamente. Cuando la incontinencia es claramente deliberada puede haber características del trastorno negativista desafiante o de un trastorno de conducta. Muchos niños con encopresis y con estreñimiento crónico también presentan síntomas de enuresis y pueden tener reflujo urinario en la vejiga o los uréteres capaz de producir infecciones urinarias crónicas, cuyos síntomas pueden remitir con el tratamiento del estreñimiento. Prevalencia Se estima que aproximadamente el 1% de los niños de 5 años tiene encopresis y el trastorno es mas frecuente en los niños que en las niñas. Desarrollo y curso El diagnostico de la encopresis no se realiza hasta que el niño ha alcanzado la edad cronológica de al menos 4 años (en los niños con retraso del desarrollo mental, una edad mental de al menos 4 años). Pueden ser factores predisponentes un aprendizaje para ir al baño insuficiente o inconstante y el estrés psicológico (p. ej. inicio del colegio, nacimiento de su hermano). Se han descrito dos tipos de curso: un tipo “primario” en el que la persona nunca ha desarrollado continencia fecal, y un tipo “secundario”, en el que la alteración se desarrolla después de un periodo de continencia fecal. La encopresis puede persistir, con exacerbaciones intermitentes durante años. Factores de riesgo y pronóstico Genéticos y fisiológicos. La defección dolorosa puede llevar al estreñimiento y a un ciclo de comportamientos ocultos que hagan más probable la encopresis. El uso de medicación (p. ej. anticonvulsivantes, antitusígenos, etc.) pueden incrementar el estreñimiento y hacer más probable la encopresis. Marcadores diagnósticos Además del examen físico, las imágenes del tubo digestivo (p. ej. radiografías abdominales) pueden ofrecer datos para valorar una posible retención de heces y gas en el colon. Las pruebas complementarias, como el enema de bario y la mamografía anorrectal, pueden ser útiles para ayudar a excluir otras afecciones médicas, como la enfermedad de Hirschsprung. Diagnóstico diferencial El diagnóstico de encopresis en presencia de otras afecciones médicas solo es apropiado si aparece un estreñimiento de que no se pueda explicar por dichas afecciones médicas. La incontinencia fecal relacionada con otras alteraciones médicas (p. ej. diarrea crónica, espina bífida, estenosis anal) no justificaría el diagnóstico de encopresis del DSM-5 Comorbilidad Las infecciones de vías urinarias pueden ser comórbida con la encopresis y son más frecuentes en las niñas. (información extraída de DSM-5 manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales / American Psychiatric Association, 2014)  

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