TDAH

¿Sabías que no todos los cerebros funcionan igual?

En los últimos años, el término neurodivergencia ha comenzado a aparecer con mayor frecuencia en conversaciones sobre salud mental, educación y diversidad. Aunque para muchas personas todavía es un concepto relativamente nuevo, su significado resulta fundamental para entender que no todos los cerebros funcionan de la misma manera, y que esa diferencia forma parte natural de la diversidad humana. Hablar de neurodivergencia implica reconocer que existen distintas formas de procesar la información, aprender, comunicarse o percibir el mundo. Algunas de estas diferencias han sido tradicionalmente clasificadas dentro de diagnósticos psicológicos o neurológicos, pero hoy también se interpretan desde una perspectiva más amplia que busca comprender y valorar esa diversidad cognitiva. ¿Qué significa ser neurodivergente? El término neurodivergente se utiliza para describir a personas cuyo funcionamiento cerebral se diferencia de lo que la sociedad ha considerado históricamente como “neurotípico”. Esto no significa necesariamente que exista una enfermedad, sino que el cerebro procesa la información de una manera distinta. Dentro de la neurodivergencia se suelen incluir condiciones como: Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) Trastorno del espectro autista (TEA) Dislexia y otras dificultades específicas del aprendizaje Dispraxia Síndrome de Tourette Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) Algunas formas de altas capacidades intelectuales Cada una de estas condiciones presenta características propias, pero todas comparten un elemento común: una forma diferente de percibir, interpretar y responder al entorno. El origen del concepto de neurodiversidad El término neurodiversidad comenzó a popularizarse a finales de los años noventa dentro de movimientos de defensa de los derechos de las personas autistas. Su planteamiento central es que las diferencias neurológicas forman parte natural de la diversidad humana, del mismo modo que existen diferencias culturales, lingüísticas o de personalidad. Desde esta perspectiva, el objetivo no es “normalizar” o “corregir” a las personas neurodivergentes, sino promover entornos sociales, educativos y laborales más inclusivos, capaces de adaptarse a distintas maneras de aprender, comunicarse y trabajar. Esta visión no niega que algunas personas puedan necesitar apoyos o intervenciones específicas, pero propone un enfoque que combine comprensión, respeto y reconocimiento de las fortalezas individuales. Fortalezas y desafíos de la neurodivergencia Las personas neurodivergentes pueden enfrentarse a determinados retos en contextos diseñados para un funcionamiento cognitivo estándar. Por ejemplo, pueden aparecer dificultades relacionadas con la atención sostenida, la organización, la regulación emocional, la interacción social o ciertos procesos de aprendizaje. Sin embargo, también es importante destacar que muchas personas neurodivergentes desarrollan habilidades especialmente valiosas. Entre ellas pueden encontrarse: Gran capacidad de concentración en temas de interés Pensamiento creativo o innovador Alta sensibilidad y empatía Gran memoria para datos o detalles específicos Habilidades analíticas o lógicas destacadas Formas originales de resolver problemas Estas características demuestran que la neurodivergencia no debe entenderse únicamente desde el déficit, sino también desde el potencial y la diversidad de talentos que aporta. La importancia de la inclusión Uno de los principales retos actuales consiste en construir entornos más inclusivos. Durante mucho tiempo, los sistemas educativos, laborales y sociales han estado diseñados para un único estilo de funcionamiento cognitivo. Esto ha provocado que muchas personas neurodivergentes experimenten frustración, incomprensión o dificultades para desarrollar plenamente sus capacidades. Promover la inclusión implica introducir cambios como: Métodos educativos más flexibles Adaptaciones en los espacios de trabajo Mayor comprensión de las diferencias en comunicación o interacción social Reducción del estigma asociado a las condiciones neurológicas Cuando se generan entornos más adaptables y comprensivos, no solo se benefician las personas neurodivergentes, sino toda la sociedad, ya que se fomenta una mayor creatividad, diversidad de pensamiento y riqueza en la resolución de problemas. Neurodivergencia y salud mental Es importante señalar que las personas neurodivergentes pueden ser más vulnerables a experimentar problemas de salud mental, especialmente cuando viven en contextos donde sus diferencias no son comprendidas o aceptadas. La ansiedad, la baja autoestima o el aislamiento social pueden aparecer cuando una persona siente que constantemente debe adaptarse a un entorno que no reconoce su forma natural de funcionar. Por ello, el acompañamiento psicológico, la psicoeducación y el apoyo social resultan herramientas clave para favorecer el bienestar emocional. Comprender la neurodivergencia también ayuda a las familias, educadores y profesionales de la salud a ofrecer respuestas más empáticas y adecuadas a las necesidades individuales. Hacia una mirada más amplia de la mente humana Reconocer la neurodivergencia supone dar un paso hacia una sociedad más abierta a las diferencias. En lugar de buscar una única forma “correcta” de pensar, aprender o relacionarse, esta perspectiva invita a valorar la diversidad de los cerebros humanos. Cada persona percibe el mundo desde su propia manera de procesar la información, y esa variedad enriquece nuestras comunidades, nuestras culturas y nuestras formas de conocimiento. Comprender y respetar la neurodivergencia no significa ignorar las dificultades que algunas personas puedan experimentar, sino reconocer que la diversidad cognitiva es parte esencial de la condición humana. Promover entornos comprensivos, inclusivos y respetuosos permitirá que cada individuo pueda desarrollarse plenamente y aportar su perspectiva única al mundo.

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¿TDAH o solo distracción?

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición que afecta tanto a niños como a adultos, caracterizándose por dificultades en la concentración, la impulsividad y la hiperactividad. Aunque es más conocido en niños, muchos adultos también pueden tener TDAH sin haber sido diagnosticados previamente. Si te preguntas si podrías tener TDAH, hay varios test y cuestionarios que pueden ayudarte a entender mejor tus síntomas y a determinar si debes buscar una evaluación profesional. ¿Qué Es el TDAH? El TDAH es un trastorno neurobiológico que se manifiesta principalmente a través de dificultades para concentrarse, controlar impulsos y, en algunos casos, mantener la calma. Las personas con TDAH pueden experimentar olvidos frecuentes, inestabilidad emocional, desorganización y dificultad para seguir instrucciones. Aunque se asocia comúnmente con niños, los adultos también pueden experimentar los mismos síntomas, lo que puede afectar su vida profesional y personal. ¿Por Qué Es Importante Realizar un Test para TDAH? Realizar un test para evaluar si tienes TDAH es una herramienta útil para comprender mejor tus comportamientos y cómo estos impactan tu vida diaria. Sin embargo, es importante recordar que los test no son diagnósticos definitivos. Si el resultado sugiere que podrías tener TDAH, es fundamental acudir a un profesional de la salud, como un psicólogo o psiquiatra, para obtener un diagnóstico oficial. Test Comunes para Evaluar el TDAH Existen varios cuestionarios y test validados que pueden ayudar a identificar síntomas comunes del TDAH. A continuación, te presentamos algunos de los más utilizados: Cuestionario de Autoinforme de Conners Este es uno de los test más utilizados tanto para niños como para adultos. El Cuestionario de Conners consta de una serie de preguntas sobre los comportamientos del individuo, la atención, la impulsividad y la hiperactividad. Está diseñado para ayudar a los profesionales a evaluar si los síntomas son consistentes con el TDAH. Test de Atención de la Universidad de Vanderbilt Este test se utiliza principalmente en niños, pero también puede ser útil para adultos que sospechan tener TDAH. El cuestionario incluye una serie de preguntas que examinan la capacidad de concentración, la impulsividad y otros aspectos relacionados con el TDAH. Escala de Evaluación de TDAH para Adultos (ASRS) El ASRS es una herramienta específicamente diseñada para evaluar los síntomas del TDAH en adultos. Está compuesto por preguntas centradas en la atención, la organización, la impulsividad y la gestión emocional. El ASRS tiene la ventaja de ser más accesible para quienes no fueron diagnosticados en la infancia. Cuestionario de Evaluación de TDAH de Brown Este test está orientado a adultos y se enfoca en los problemas relacionados con la memoria de trabajo, la organización y el control de impulsos. Es muy útil para personas que tienen dificultades a nivel laboral o social debido a los síntomas de TDAH. Inventario de TDAH para Adultos de Wender Este inventario está diseñado para evaluar si los síntomas del TDAH en la infancia persisten en la adultez. A través de preguntas que exploran los recuerdos de la infancia y los síntomas actuales, este test ayuda a identificar patrones persistentes que podrían ser indicativos de TDAH. ¿Cómo Interpretar los Resultados de un Test para TDAH? Es importante tener en cuenta que los resultados de un test son solo una parte del proceso diagnóstico. Aunque un test pueda indicar que tienes síntomas compatibles con el TDAH, se necesita una evaluación clínica completa para confirmar el diagnóstico. Los profesionales de la salud utilizan una combinación de entrevistas, pruebas psicológicas y análisis de antecedentes médicos para realizar un diagnóstico adecuado. ¿Qué Hacer Después de Realizar un Test? Si los resultados de un test sugieren que podrías tener TDAH, el siguiente paso es consultar a un médico especializado. El diagnóstico de TDAH se basa en una evaluación completa y en la consideración de los síntomas desde la infancia. Un profesional de la salud podrá ofrecerte un plan de tratamiento que puede incluir terapia cognitivo-conductual, medicamentos o estrategias de manejo personal. Conclusión Si sospechas que puedes tener TDAH, realizar un test es un primer paso valioso para comprender mejor tu situación. Sin embargo, recuerda que solo un profesional de la salud puede realizar un diagnóstico oficial. Si los síntomas del TDAH están afectando tu vida diaria, buscar ayuda es esencial para mejorar tu calidad de vida y gestionar los síntomas de manera efectiva. ¿Has hecho alguna vez un test de TDAH? ¿Qué te pareció? ¡Nos encantaría conocer tu experiencia!  

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¿Tiene el TDAH un origen emocional según la biodescodificación?

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos más comunes en la infancia, afectando tanto a niños como a adultos. Sus características incluyen dificultad para mantener la atención, impulsividad y, en muchos casos, hiperactividad. Si bien la ciencia médica tradicional ha ofrecido tratamientos eficaces, como medicamentos y terapias conductuales, existe un enfoque alternativo que ha ganado popularidad en los últimos años: la biodescodificación. Pero, ¿qué es la biodescodificación y cómo se relaciona con el TDAH? ¿Qué es la Biodescodificación? La biodescodificación es una terapia alternativa que se basa en la idea de que las enfermedades y trastornos son manifestaciones físicas de conflictos emocionales no resueltos. Según esta corriente, cada dolencia tiene una causa emocional o psicológica subyacente que debe ser identificada y «descodificada» para sanar el cuerpo y la mente. En lugar de centrarse exclusivamente en los síntomas, la biodescodificación busca explorar las emociones y situaciones pasadas que podrían haber influido en la aparición del trastorno. El TDAH desde la Perspectiva de la Biodescodificación Desde el punto de vista de la biodescodificación, el TDAH no solo es visto como un trastorno neurobiológico, sino como un reflejo de conflictos emocionales o psicológicos que se manifestan a través de los síntomas del TDAH. Estos pueden incluir la falta de atención, la impulsividad y la hiperactividad. Algunos terapeutas que utilizan la biodescodificación sugieren que estos síntomas pueden estar relacionados con experiencias de estrés, traumas infantiles o falta de una estructura emocional adecuada en la infancia. Posibles Causas Emocionales según la Biodescodificación Falta de atención o concentración: Desde la biodescodificación, la incapacidad para mantener la atención podría estar asociada a un sentimiento de desvalorización o a la percepción de no ser reconocido o comprendido. Los niños con TDAH podrían haber vivido situaciones donde no recibieron la atención emocional que necesitaban o se sintieron rechazados, lo que afectó su capacidad para concentrarse. Hiperactividad: La hiperactividad podría interpretarse como una respuesta al miedo o la ansiedad interna. La necesidad constante de moverse y de estar en acción podría estar relacionada con un intento inconsciente de escapar de emociones o situaciones que generan incomodidad o estrés. Impulsividad: La impulsividad es vista como una forma de lidiar con emociones intensas que no se gestionan adecuadamente. Los niños que actúan sin pensar podrían estar reaccionando ante sentimientos de inseguridad o frustración, ya que no han aprendido a regular sus emociones de manera efectiva. ¿Cómo la Biodescodificación Aborda el TDAH? El proceso de biodescodificación para tratar el TDAH implica la identificación de las emociones subyacentes que podrían estar causándolo. Los terapeutas ayudan a los pacientes (y a sus familias) a explorar eventos o traumas pasados que podrían estar vinculados con los síntomas del TDAH. A través de técnicas como la meditación, la visualización, el trabajo con el inconsciente y la reprogramación emocional, se busca sanar los conflictos emocionales que están afectando la mente y el cuerpo. En este enfoque, no solo se trata de aliviar los síntomas del TDAH, sino también de liberar al individuo de los patrones emocionales limitantes que podrían estar interfiriendo en su bienestar general. Integración con Tratamientos Convencionales Es importante resaltar que la biodescodificación no debe ser vista como un sustituto de los tratamientos médicos tradicionales, sino como un complemento. Muchas personas encuentran beneficios al combinar la biodescodificación con terapias convencionales, como la terapia cognitivo-conductual (TCC) o el uso de medicamentos recetados. Esto puede ayudar a abordar tanto los aspectos emocionales como los biológicos del TDAH. ¿Es Efectiva la Biodescodificación para el TDAH? La biodescodificación, aunque popular, no está universalmente aceptada en la comunidad científica y médica. Si bien hay testimonios de personas que han experimentado mejoras significativas con este enfoque, la evidencia científica que respalde su efectividad sigue siendo limitada. Como con cualquier tratamiento alternativo, es fundamental que los pacientes y sus familias hagan una investigación adecuada y consulten con profesionales de la salud antes de optar por este tipo de terapia. Reflexiones Finales La biodescodificación ofrece una visión alternativa y profunda sobre el TDAH, buscando encontrar y sanar los conflictos emocionales que pueden estar detrás de los síntomas. Si bien no reemplaza los tratamientos convencionales, puede ser una herramienta valiosa para aquellos que buscan una comprensión más holística del trastorno y cómo sus experiencias emocionales pueden influir en su bienestar. Si estás considerando la biodescodificación como una opción, asegúrate de hacerlo de la mano de un profesional capacitado y, si es posible, como parte de un enfoque integrador que incluya tratamientos médicos tradicionales. ¿Tienes alguna experiencia o reflexión sobre el TDAH y la biodescodificación? ¡Nos encantaría conocer tu opinión en los comentarios!  

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¿Dónde encontrar los mejores especialistas en TDAH en España?

En España, el diagnóstico y tratamiento del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es fundamental para mejorar la calidad de vida de quienes lo padecen. Afortunadamente, existen muchos especialistas altamente capacitados que pueden ofrecer evaluaciones precisas y tratamientos efectivos. Si sospechas que tú o un ser querido tienen TDAH, buscar la ayuda de los mejores profesionales es crucial para obtener un diagnóstico adecuado y una intervención efectiva. A continuación, te presentamos algunos de los mejores especialistas y centros en España donde puedes encontrar apoyo para el diagnóstico y tratamiento del TDAH. Unidad de TDAH del Hospital Niño Jesús (Madrid) El Hospital Niño Jesús en Madrid es uno de los centros de referencia en España para el tratamiento de trastornos del neurodesarrollo, incluido el TDAH. Su Unidad de TDAH ofrece un enfoque multidisciplinario que involucra psicólogos, psiquiatras y neurólogos, todos especializados en el manejo de este trastorno. Además, tienen un equipo de pedagogos que trabajan en la adaptación de estrategias educativas para niños con TDAH. Servicios destacados: Diagnóstico integral Tratamiento farmacológico y psicológico Seguimiento a largo plazo Centro de Psicología Areté (Madrid) El Centro Areté es conocido por su enfoque en el tratamiento del TDAH en niños y adultos. Dirigido por un equipo de psicólogos y psiquiatras expertos en neuropsicología, ofrecen terapia cognitivo-conductual (TCC) y orientación sobre el manejo de impulsos y mejora de la atención. Además, proporcionan recursos para padres y familiares para ayudarles a entender y gestionar el trastorno. Servicios destacados: Terapia cognitivo-conductual Evaluación neuropsicológica Apoyo a padres y familias Clínica Universitaria de Psicología de la Universidad de Deusto (Bilbao) La Clínica Universitaria de Psicología de la Universidad de Deusto es otro centro destacado en la atención de personas con TDAH. Con un enfoque multidisciplinario, cuentan con profesionales especializados en psicología, neuropsicología y pedagogía. La clínica ofrece un tratamiento integral tanto para niños como para adultos, con un seguimiento personalizado. Servicios destacados: Evaluación diagnóstica especializada Tratamientos individualizados Servicios educativos y pedagógicos Instituto de Psicología y Psiquiatría Infanto-Juvenil (Barcelona) Ubicado en Barcelona, el Instituto de Psicología y Psiquiatría Infanto-Juvenil se especializa en el diagnóstico y tratamiento del TDAH en niños y adolescentes. El equipo está formado por psicólogos, psiquiatras infantiles y pedagogos, quienes ofrecen un tratamiento individualizado que incluye terapia psicológica y, en algunos casos, medicación para el control de los síntomas. Servicios destacados: Evaluación neuropsicológica Terapia para el manejo de la atención y la impulsividad Apoyo escolar y social Centro de TDAH Dr. Antonio Rodríguez (Sevilla) El Dr. Antonio Rodríguez es un referente en el tratamiento del TDAH en Andalucía. Su centro en Sevilla ofrece una evaluación exhaustiva y personalizada, combinando el diagnóstico psicológico con el tratamiento farmacológico adecuado. Además, cuentan con programas de intervención psicopedagógica para ayudar a los pacientes a mejorar su rendimiento académico y su vida diaria. Servicios destacados: Diagnóstico completo del TDAH Tratamiento con medicación Terapia psicológica y educativa Centro de Psicología Psicode (Valencia) En Valencia, el Centro Psicode se destaca por su enfoque integral en el tratamiento del TDAH. Los psicólogos y psiquiatras del centro ofrecen una amplia gama de servicios que incluyen terapia cognitivo-conductual, entrenamiento en habilidades sociales, y apoyo psicológico a padres. Además, están especializados en el TDAH en adultos, lo que es fundamental para quienes continúan enfrentando este trastorno en la adultez. Servicios destacados: Terapia cognitivo-conductual Atención a adultos con TDAH Apoyo psicoeducativo y familiar Clínica de Psicología y Psiquiatría Dr. Ignacio Fernández (Madrid) La Clínica Dr. Ignacio Fernández es reconocida por su enfoque personalizado para el tratamiento del TDAH. Este centro se especializa en la atención integral de niños y adultos con trastornos del neurodesarrollo, incluyendo el TDAH. El equipo ofrece diagnósticos precisos, terapia psicológica y orientación a padres para ayudar a gestionar los síntomas de manera efectiva. Servicios destacados: Evaluación neuropsicológica avanzada Tratamiento farmacológico y psicológico Orientación a padres y familiares ¿Cómo Elegir al Mejor Especialista? A la hora de elegir un especialista para el tratamiento del TDAH, es importante considerar varios factores: Especialización: Busca profesionales con experiencia y formación específica en TDAH, tanto en niños como en adultos. Enfoque multidisciplinario: Los tratamientos más efectivos suelen involucrar a un equipo de expertos, que incluye psicólogos, psiquiatras y pedagogos. Tratamientos personalizados: Es fundamental que el tratamiento se adapte a las necesidades individuales del paciente. Referencias y opiniones: Las recomendaciones de otros pacientes o de profesionales de la salud pueden ser muy útiles para tomar una decisión. Conclusión Si crees que tú o alguien cercano podría tener TDAH, no dudes en buscar el apoyo de un especialista. España cuenta con numerosos centros y profesionales altamente capacitados que pueden ofrecer un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado para mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por este trastorno. No dejes de consultar con un especialista para obtener la orientación que necesitas y empezar el camino hacia una vida más plena y controlada.  

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¿Cuáles son los mitos más comunes sobre el TDAH en los niños?

Algunos autores se han referido al TDAH como a una discapacidad oculta, haciendo referencia a que otras discapacidades, como la sordera, ceguera, parálisis o cualquier deficiencia física se ve o es fácilmente constatable por cualquier observador externo. Sin embargo, el niño con TDAH padece unas dificultades que solo se hacen evidentes con una observación cuidadosa, experta e interesada. La inteligencia general suele ser normal, la apariencia física también, no hay signos externos o estigmas acusatorios del problema. Sin embargo, esto que en principio es una ventaja, se convierte en una dificultad para la aceptación y comprensión del problema, siendo mucho más fácil que ante otras adversidades achacar los comportamientos anómalos y los fracasos a cuestiones como falta de voluntad, desinterés, mala intención, mala educación, problemas familiares, etc. Mamá yo no estoy loco El trastorno por déficit de atención e hiperactividad TDAH es uno de los trastornos infantiles más frecuentes y explica por qué muchos niños con una inteligencia buena fracasan escolarmente y niños con una educación adecuada tienen un comportamiento problemático. Consiste en un conjunto de disfunciones del desarrollo del sistema nervioso central que hacen que el niño tenga dificultades escolares, sociales, de adaptación y del desarrollo de su personalidad. No es una enfermedad como tal, pero sí supone unas alteraciones del funcionamiento del sistema nervioso central que son más evidentes en las etapas del crecimiento del niño y del adolescente y que sino se tienen en cuenta al educar al niño pueden tener consecuencias graves en la adolescencia y vida adulta. La expresión básica del trastorno, que hace el diagnóstico, consiste en un exceso de actividad y una menor capacidad de atención y concentración que la correspondiente a la edad del niño. La repercusión funcional, es decir, que haya un impacto negativo en el funcionamiento del niño, define el trastorno, En general, si un niño presenta varios problemas psiquiátricos, se debe diagnosticar el más importante y aludir a los otros como síntomas asociados y no pensar y diagnosticar que el niño tiene varios trastornos Hace las cosas mal porque es un vago Es cierto que en situaciones altamente motivantes los niños hiperactivos se pueden concentrar, al menos durante mas tiempo que en actividades que no les apetece nada. Esto no le ocurre solo a ello, sino a todas las personas. Lo que es propio de ellos es que, sin motivación, sin el suficiente nivel de alerta, son incapaces de rendir. Al no atender de forma continuada no se enteran de lo que hacen, y retiran el esfuerzo. O la retiran por adelantado ante la anticipación del fracaso. Pregúntese lo que haría en una situación en que la resolución de una tarea le resulta compleja y poco estimulante y piense que para el niño hiperactivo muchas de las tareas escolares son complejas y poco estimulantes. Antes de juzgar si es vago o no, pregúntese también qué hace el niño en otras situaciones de la vida en las que no tiene dificultad. ¿es un niño abúlico que quiere estar siempre tirado en el sofá, al que le da pereza coger la bici, hacer una excursión, etc.? ¿le motiva o no que le feliciten a sacar una buena nota? Quizá no es el esfuerzo, sino el esfuerzo estéril, sin resultados, el que le hace rechazar el estudio. Pregúntese qué tareas se le dan bien y procure que tenga la posibilidad de realizarlas con frecuencia. Hay que evitar caer en el circulo vicioso de mal rendimiento-clases particulares continuas-deberes toda la tarde mal rendimiento-rechazo al aprendizaje escolar. Intente que varias veces a la semana tenga actividades en las que le resulte fácil lograr buenos resultados, en las que se ponga en práctica su capacidad de esfuerzo, en las que se sienta reconfortado por verse capaz. Esto alimenta su autoestima y generará un estado de animo favorable. No caiga en el error de castigar sin actividades extraescolares que pueden ser la única fuente de sentimientos de competencia y logros, los malos resultados escolares. Se puede llegar a la situación en que el niño vea su vida reducida a aquella parcela para la que está más limitado. No va a aprender a concentrarse si se concentra con una pastilla La atención y la concentración precisan de un habito y un entrenamiento, como cualquier otra capacidad mental, como la memoria o el calculo mental. Sin embargo, si el potencial innato para la atención es inferior al resto de capacidades puede ser un obstáculo para el desarrollo general. Si el niño no se concentra lo suficiente, difícilmente va a poder practicar la lectura, las matemáticas y resto de capacidades que también precisan de un entrenamiento y práctica constantes para su aprendizaje. La medicación permite que la intención deje de ser un problema para el aprendizaje general, y permite preservar en la tarea escolar de manera que se puedan ir entrenando todas las habilidades, incluida la propia concentración. La medicación no impide, sino que facilita el entrenamiento en atención. Permite que el niño se mantenga suficiente tiempo en la tarea como para afrontar las dificultades, buscar soluciones, preservar y llegar a conseguir completar adecuadamente los ejercicios que se le presenten. Si duerme bien, no puede tener TDAH Los problemas de sueño no tienen nada que ver con el TDAH. Sin embargo, es frecuente que los niños con TDAH necesiten dormir menos horas que la mayoría de los niños, estando a pesar de ello descansados por el día. Algunos se acuestan siempre muy tarde, porque no tienen sueño antes y otros se levantan muy temprano sistemáticamente. Solo unos pocos tienen problemas de insomnio importantes y los padres recuerdan con horror los primeros años en que su hijo apenas durmió. Sin embargo, la mayoría duermen bien Se va a acostumbrar a la medicación La medicación especifica para el TDAH no provoca tolerancia. Tolerancia es un término técnico que significa que la medicación pierde efecto con el tiempo, que para conseguir el mismo efecto de una medicación hay que aumentar las dosis cada cierto tiempo. Los psicoestimulantes no tienen este efecto.

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¿Cómo controlar las conductas desafiantes en niños con TDAH?

El tratamiento conductual se fundamenta en que las conductas se producen, mantienen o desaparecen en función de las consecuencias ambientales. Si un comportamiento determinado va seguido de una recompensa aparecerá con mas frecuencia. Por el contrario, si ese comportamiento no tiene ninguna recompensa, se ignora de forma sistemática o va seguido de un castigo o una pérdida de beneficios tiende a reducirse y desaparecer. Los programas de modificación de conducta siguen una pauta que se resumen en los siguientes puntos: Identificación de las conductas problema Análisis de las relaciones entre estas conductas y los acontecimientos externos y los estados internos Manejo de las consecuencias ambientales Se ha observado que cuando aparecen conductas alteradas o comportamientos perturbadores en niños hiperactivos, los adultos prestan demasiada atención a estas conductas, hacen valoraciones negativas sobre la forma de ser del niño y lo molesto de su comportamiento y lanzan amenazas en forma de castigos que en muchas ocasiones quedan sin cumplir. Por el contrario, son menos frecuentes las valoraciones positivas, como alabanzas, elogios, muestras de satisfacción por parte de los padres y la familia en relación con las habilidades y conductas adecuadas. Esta actitud resulta comprensible pero no ayuda al niño a cambiar su comportamiento y en cambio carga negativamente las relaciones familiares. Las técnicas de modificación de conductas permiten intervenir de una forma mas eficaz para lograr el control y la modificación de los comportamientos inadecuados y el refuerzo de las conductas adaptadas y positivas de los niños con TDAH. Los conceptos de premio y castigo son ampliamente admitidos como estrategias educativas, pero con frecuencia desconocemos que precisan de ciertas condiciones para resultar eficaces. La primera tiene que ver con la identificación de las conductas que queremos eliminar o desarrollar y su asociación con consecuencias coherentes, consistentes y proporcionadas. No aplicar de forma aleatoria premios o castigos, sino que cada comportamiento del niño quede asociado siempre a la misma consecuencia ambiental y que ésta sea específica para esa conducta. La segunda es saber que los procedimientos de castigo nunca favorecen el establecimiento de hábitos deseables. El castigo será eficaz únicamente para eliminar aquellos comportamientos a los cuales queda asociado de manera inmediata y consistente. Es fundamental no utilizar el castigo físico como forma de corrección de conductas negativas. El castigo físico merma la autoestima del niño, que en el caso de niños con TDAH suele estar ya afectada por el bajo rendimiento escolar y por sentir que no cumplen con las expectativas de los padres. Además, despierta intensos sentimientos de rabia en el niño que le conducen a actitudes desafiantes y deteriora su confianza en los padres y en su capacidad para controlar las situaciones. Es siempre preferible aplicar la fuerza de la razón que la razón de la fuerza. Técnicas para disminuir o eliminar las conductas alteradas Retirada de atención. Consiste en no prestar atención a la conducta alterada, dirigir la mirada hacia otro lado sin hacer ningún tipo de comentario tanto positivo como negativo acerca de lo ocurrido. Esta técnica puede utilizarse en aquellos comportamientos no deseables del niño y que suelen ser objeto de atención continuada por parte de los adultos como, por ejemplo, llantos y rabietas, utilización de palabras malsonantes, bromas inoportunas o gestos inadecuados a la situación. Tiempo fuera. Es muy eficaz cuando el niño se porta mal buscando la atención de las personas que están con él. Consiste en la retirada del niño a un lugar cercano pero apartado de estímulos gratificantes como personas o juguetes durante un tiempo breve que dependerá de la edad del niño y de la conducta que se pretende corregir Coste de respuesta. Se trata de retirar algún reforzador tras emitir una conducta desajustada Sobrecorreccion. Se aplica cuando el comportamiento inadecuado ha tenido consecuencias negativas para terceros o entraña una gravedad significativa. El niño tiene que reparar los efectos que ha originado su conducta y además realizar una acción compensatoria. Técnicas para el aumento de las conductas adaptadas Refuerzo positivo. Es todo objeto o experiencia que cuando se produce tras una conducta hace que aumente la probabilidad de que esa conducta se repita en el futuro. Son premios a las conductas positivas en forma de objetos materiales o refuerzos sociales. Reconocimiento social. Las alabanzas como premio han demostrado ser muy eficaces en mejorar el rendimiento y el comportamiento de los niños hiperactivos. Pese a su aparente desinterés, los niños con TDAH están ansiosos por lograr la aprobación de quienes les rodean y en especial de aquellos adultos a los que sienten realmente interesados en su bienestar. La imposibilidad de conseguir esa aprobación es la mayor fuente de frustración en esos niños y el convencimiento de que esta incapacidad es algo intrínseco en ellos y no una dificultad extreman, constituye uno de los mayores riesgos para el desarrollo de trastornos de conducta y/o del estado de ánimo. Atención a los adultos. Es uno de los principales reforzadores para los niños, por lo que resulta muy útil el procedimiento de la atención selectiva. Ignorarle cuando se porta mal y atenderle, escucharle, jugar con él cuando se porta bien es uno de los principios básicos para cambiar su comportamiento. Un tipo de refuerzo positivo muy utilizado es el llamado “economía de fichas o puntos” que consiste en otorgar al niño un punto cada vez que los adultos consideren que ha cumplido con el objetivo planteado. Los puntos pueden anotarse en algún tipo de registro o entregarse en forma de fichas que pueden ser de cualquier material, forma o color. El primer paso es lograr la colaboración del niño, de manera que no vea esta tarea como una imposición de los adultos, sino que perciba que el objetivo último es que él consiga el control de su propia conducta, a la vez que logra un repertorio de comportamientos adecuado a su edad y capacidades. Para ello es importante que adquiera protagonismo participando activamente en las sucesivas decisiones que hay que tomar en el diseño del sistema de economía de puntos. La primera de estas decisiones

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¿Puede el Ejercicio Físico Mejorar los Síntomas del TDAH?

El potencial valor terapéutico del ejercicio en el tratamiento del TDAH ha sido objeto de diferentes estudios. En la mayor parte de ellos, se contempla dentro de un tratamiento multimodal, lo que dificulta la valoración de los efectos del ejercicio de forma aislada. En otros casos, se evalúa el efecto del ejercicio sobre diversas manifestaciones del síndrome. Lemura, Von Duvillard y Moolerjee (2000) han mostrado sus efectos positivos de la práctica de la actividad física sobre el funcionamiento cognitivo y especialmente, que la actividad física vigorosa puede beneficiar a niños que padecen el trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Tantillo, Keisck, Hynd y Dishman (2002) publicaron un estudio donde aplicaron ejercicio aeróbico en niños con TDAH y encontraron que el ejercicio podría tener un efecto positivo en las conductas típicas del trastorno, pudiendo aportar al niño con TDAH los siguientes beneficios: A nivel físico: corregir problemas de lateralidad o de coordinación y trabajar la motricidad gruesa y fina A nivel educativo: favorecer el aprendizaje motor, facilitar el conocimiento del esquema corporal y propiciar la comprensión del movimiento A nivel social: compartir una actividad en grupo, aprender a respetar las normas, aceptar a los demás y ser respetado por el grupo Sin embargo, este trabajo no especifica los resultados objetivos tras el programa de ejercicio aeróbico, limitándose a proponer los supuestos beneficios que de dicho programa podrían derivarse. Algunos de tales beneficios, como por ejemplo los que los autores proponen a nivel social, serian difíciles de obtener mediante la caminata en banda rodante, ya que esta actividad no implica, en principio, relación social ni el desarrollo del respeto propio y ajeno. Tampoco es fácil entender cómo podrían corregirse problemas de lateralidad o coordinación ni mejorar la motricidad fina con el trabajo en la banda rodante, etc. en suma, estudios de esta índole, lejos de clarificar las relaciones entre el ejercicio físico y el TDAH pueden incluso inducir a confusión. En relación al ejercicio, como parte del tratamiento, Barkley (2002) presenta estudios de caso de los pacientes con TDAH en cuyo tratamiento se incluye el ejercicio físico y/o la práctica deportiva, fundamentalmente de carácter aeróbico intenso, afirmando haberse observado un claro beneficio. En ninguno de estos estudios se operativiza el tipo de ejercicio prescrito a los sujetos, ni se cuantifican las mejoras obtenidas. Lo que ofrece el autor es una descripción somera del tratamiento, indicando la prescripción de ejercicio y se añade un comentario anecdótico sobre los efectos obtenidos Winnick (2004 p.153) estudió 19 niños con TDAH que tomaban estimulantes y constató que el desempeño de estos niños, en términos de aptitud física y habilidades motrices gruesas, estaba por debajo de la media, comparada con los estándares establecidos para los niños de estas edades y generó. También mostraron como la incompetencia atlética y el fracaso escolar podía contribuir para que estos niños mantuvieran un auto concepto bajo, lo que les ocasionaba un sentimiento de desvalorización y frustración frente a actividades de relaciones sociales. La Educación física puede proporcionar un campo grande de aprendizaje para mejorar las habilidades sociales en los estudiantes con TDAH. Si existen diferentes causas y formas de TDAH, debe haber también varias formas de enseñar a los niños con este trastorno. Winnick (2004 p.156) sugiere estrategias específicas de enseñanza para profesores de Educación física que ayuden a los niños con TDAH a mantener la atención y concentración en los diferentes ambientes escolares. Estas estrategias implican el abordaje de rutinas altamente estructuradas y consistentes, el establecimiento de reglas, el uso de programas de control del comportamiento, expresar claramente todas las expectativas esperadas, escoger actividades que involucren movimientos lentos y controlados para disminuir la hiperactividad e impulsividad, destacar comandos relevantes, estimular al niño, variar permanentemente las tareas motrices, minimizar las actividades de juegos competitivos y estimular la cooperación. En la misma línea, Tantillo et al (2002) recomiendan la actividad física a los niños con TDAH, hasta donde sea posible. Consideran que se les debe proveer por lo menos una hora diaria de aeróbicos, karate, natación, gimnasio, danzas, u otros deportes. Estos autores sostienen que el gasto energético realizado por el niño al hacer ejercicio le permitirá mayores niveles de quietud. Además, argumentan que el ejercicio superior al nivel la condición física requiere mayor concentración del niño, lo que se generalizaría a tareas de índole intelectual. Aunque ambos argumentos puedan ser razonables, disminuir la hiperactividad mediante el aumento del gasto energético lograría, en todo caso una reducción temporal y no una modificación de los mecanismos neuropsicológicas que subyacen en la etiología del trastorno. Asimismo, esperar una trasferencia desde la supuesta concentración generada por el ejercicio físico hacia las tareas intelectuales sugiere un conocimiento muy superficial del funcionamiento de los procesos atencionales. En general, los estudios sobre la influencia del ejercicio físico en los síntomas del TDAH son simplistas y marcados por deficiencias metodológicas. Esto dificulta conocer con precisión: El efecto del ejercicio físico sobre síntomas concretos del TDAH El tipo de ejercicio más adecuado en la mejora de tales síntomas Las vías neurológicas y bioquímicas mediante las cuales se expliquen las mejoras obtenidas Y la eficacia del ejercicio frente a otros tratamientos tradicionales o como parte del tratamiento multimodal.     (Información extraída de TDAH y motricidad: Perfil psicomotor de los niños diagnosticados clínicamente con TDAH / José A. Vidarte Claros, 2010)

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¿Qué Revela la Neuroquímica del Cerebro sobre el TDAH?

Aunque no se conoce con exactitud las causas bioquímicas del TDAH, se acepta la existencia de una disfunción de los impulsos nerviosos en determinados circuitos frontoestriados mediados por la dopamina y la noradrenalina, lo que origina déficit ejecutivos en las funciones cognitivas. Los resultados de los tratamientos mediante psicoestimulantes apoyan la verosimilitud de estas hipótesis añadiendo que las personas con TDAH, que reciben tratamiento farmacológico basado en el metilfenidato, mejoran significativamente reduciendo los niveles de actividad y aumentando la atención. Explicaciones basadas en la dopamina La dopamina es un neurotransmisor inhibitorio derivado de la tirosina que se encuentra en los ganglios basales y en el cuerpo estriado. Es un neurotransmisor muy importante ya que modula numerosas funciones cerebrales implicadas en el TDAH, entre ellas los procesos sicológicos del SE y sus funciones y el control motor. Una de las teorías más prominentes de este trastorno es que existe una alteración en el gen de los receptores o de los transportadores de la dopamina y como consecuencia, se generan receptores menos sensibles a ella, o transportadores hipereficaces que la absorben tan rápidamente que no le dejan tiempo suficiente para adherirse a los receptores dopaminérgicos de una neurona vecina. Provocando la desregulación de la corteza frontal y de los circuitos subcorticales modulador por este neurotransmisor. Esta teoría explicaría el conocido como efecto paradójico del beneficio en los pacientes con TDAH del uso de agonistas dopaminérgicos como los psicoestimulantes. El fármaco más comúnmente utilizado en el tratamiento de personas con TDAH es el metilfenidato, ya que es muy efectivo en la reducción de los síntomas cardinales del trastorno. Concretamente, reduce los niveles de actividad y aumenta la atención, debido a que bloquea la recaptación de la noradrenalina y la dopamina en la neurona pre sináptica y aumenta la liberación de estas monoaminas en el espacio extraneural. Según el profesor Eric Taylor (2001) el metilfenidato bloquea el transportador de la dopamina (DAT) de manera más eficaz que el de la noradrenalina y mucho más que el de la serotonina. En las personas con TDAH, se ha encontrado un aumento del tono dipaminérgico en el estriado. Este hallazgo parece correlacionarse con la dimensión de hiperactividad. Por el contrario, presentan un descenso del tono de este neurotransmisor en el cíngulo anterior, lo que podría justificar las manifestaciones cognitivas propias del trastorno En definitiva, la disfunción en el proceso de trasmisión de la dopamina en los sujetos con TDAH, se manifiesta en un déficit en la inhibición conductual y el autocontrol, que impide a los sujetos hiperactivos ejecutar de forma adecuada los componentes psicológicos del SE y sus funciones, ambos necesarios para implicarse con éxito en actividades mentales. Explicaciones basadas en la noradrenalina Al igual que la dopamina, la noradrenalina es otro importante neurotransmisor que participa en numerosos procesos cognitivos que parecen funcionar de manera deficitaria en los sujetos con TDAH. El mantenimiento de un buen nivel de vigilancia y la atención dependen de la modulación que las catecolaminas ejercen sobre la corteza prefrontal y sus proyecciones hacia otras estructuras subcorticales. En todas estas estructuras existe una importante participación de neuronas catecolaminérgicas. La masa más compacta y densa de neuronas adrenérgica la constituye el locus coeruleus y sus axones se distribuyen por el tronco encefálico, la médula, el cerebelo, el hipocampo y especialmente por la corteza cerebral. Su distribución generalizada hace pensar que puede tener funciones múltiples, relacionadas con la excitabilidad o el mantenimiento de la activación y la regulación de la función correspondiente a las diferentes áreas en las que actúa. Su principal papel estriba en la regulación de los niveles de vigilancia y en la actividad mínima de la vigilia, definiendo claramente los niveles de atención, emoción e hiperexcitabilidad. En las personas con TDAH parece existir una alteración en la producción de este neurotransmisor. Los niveles de noradrenalina en el cortex pre frontal dorso lateral de estos sujetos podrían estar disminuidos mientras que el tono noradrenérgico desde el locus coeruleus parece estar incrementando Los psicoestimulantes como el meltifenidato alteran la producción, la liberación y el metabolismo de las monoaminas, entre ellas la noradrenalina, provocando una mejora en las sintomatologías nuclear del síndrome. El conocimiento de las bases neuroquímicas del TDAH permite que el tratamiento pueda abordarse de forma adecuada desde una perspectiva farmacológica, sin olvidar, que el correcto enfoque del tratamiento para estos pacientes debe ser multidisciplinar. De manera global se acepta que existe una disfunción en los circuitos frontoestriados mediados por la dopamina y la noradrenalina.     (Información extraída de El TDAH: ¿qué es?, ¿qué lo causa?, ¿cómo evaluarlo y tratarlo? / Rocío Lavigne Cerván, Juan Francisco Romero Pérez, 2010)  

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¿Qué señales del TDAH se pueden observar en bebés y niños hasta los 5 años?

Cuanto antes sea detectado un problema, antes se podrán adoptar las medidas oportunas para solucionarlo. La detección del TDAH puede hacerse a edades tempranas ya que algunos de los síntomas fundamentales aparecen pronto. No obstante, la aparición de los indicadores tempranos constituirá un factor de riesgo de una posible aparición el trastorno y aunque no se sepa con contundencia el diagnóstico sí se podrá comenzar a intervenir con el objetivo de paliar la sintomatología presente. Los factores de riesgo de aparición del TDAH van a ser diferentes en función del momento en el que se encuentre el sujeto. Se expone una relación de síntomas de predicción de la posible presencia de TDAH en niños de 0 a 5 años de edad. Características de la etapa de lactancia Los bebés con TDAH suelen mostrarse: • Insaciables • Irritados • Difícilmente consolables • Con una mayor prevalencia de cólicos • Con dificultades para alimentación y el sueño Características desde la etapa de la lactancia a los dos años Estas características pueden constituir los primeros signos de aparición de un TDAH que aun no se ha manifestado por completo debido a la etapa tan temprana del desarrollo en que nos encontramos. De 0 a 2 años los sujetos con TDAH pueden mostrar: • Retrasos en el desarrollo motor (tarda más en andar, tiene muchos accidentes, es muy rápido, impulsivo y arriesgado, se muestra más torpe a nivel motor que otros niños de su misma edad) • Retrasos en el desarrollo del lenguaje • Actividad excesiva sin motivo aparente • Atención a los objetos o juguetes durante periodos de tiempo muy cortos • Falta de persistencia en la búsqueda de los objetos en su campo de visión • Reacciones emocionales inadecuadas • Incapacidad de realizar tareas habituales (comer, vestirse, etc.) sin estarse quietos y sin intentar hacer otras cosas al mismo tiempo • Irritabilidad (temperamento negativo, muy llorones) • Problemas de sueño y de alimentación Características de 2 a 5 años La presencia de estas características y las expuestas anteriormente constituyen una fuerte predicción del riesgo para desarrollar un TDAH. En esta etapa los niños pueden presentar: • Desarrollo persistente del exceso de actividad motora • Dificultades para relacionarse con los demás • Excesiva desatención • Dificultades emocionales e • Exigencias muy altas • Problemas para adaptarse a los cambios • Irregularidades en los periodos de sueño/vigilia, comidas y control de esfínteres • Incapacidad de prever las consecuencias de sus actos, de tal modo que dan la impresión de no aprender de una vez para otra. Por ello son niños que constantemente presentan heridas, moratones y otras lesiones Si a todo ello se le une un entorno familiar inadecuado la persistencia y/o severidad del trastorno se agudizará, pero no será el responsable de la aparición del mismo. (Información extraída de El TDAH: ¿qué es?, ¿qué lo causa?, ¿cómo evaluarlo y tratarlo? / Rocío Lavigne Cerván, Juan Francisco Romero Pérez, 2010)

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¿Qué desafíos psicomotores enfrentan los niños con TDAH?

Se excluyen los síntomas neurológicos lesionales y se reserva el concepto de dificultad motriz para las deficiencias motrices del niño cuya etiología es de otra naturaleza. Estas deficiencias se traducen tanto en la torpeza para estar con su cuerpo como para ocupar el espacio y moverse en él con una motilidad intencional y simbolizada, suficientemente fluida. Algunos estudios en los que se ha comparado la habilidad motriz fina de sujetos con TDAH con un grupo de control, han encontrado que los primeros mostraban menor habilidad motriz que los segundos y que el tipo de dificultades observadas difería según los subtipos de trastorno. En este sentido, los autores (Piek, Pitcher, y Hay, 1999) encontraron que los hombres afectada por déficit atencional y los que corresponden al tipo combinado exhibían menor destreza que los adscritos al tipo impulsividad-hiperactividad y que con los del grupo de control. Así mismo, todos los niños con TDAH tenían peor desempeño de la motricidad fina de los controles. En el estudio de Steger et al. (2001) se matizó el tipo de alteración motriz que se evidenciaba en la rapidez de la respuesta y en la calidad y perfección de la ejecución de la tarea que era peor en los sujetos con TDAH que en los controles. Sin embargo, algunos estudios discrepan con estos resultados, señalando la ausencia de diferencias motrices entre las personas con TDAH y los controles. Kasdejo et al. (1998), Doyle, Wallen y Whitmont (1995) y Castroviejo (2004) señalan que el diagnóstico y seguimiento clínico de los pacientes es muy superficial. Estos autores explican que esta situación podría derivarse del hecho de que quienes realizan el diagnóstico y tratamiento suelen ser médicos y psicólogos que se centran en los síntomas de su ámbito de competencia y que desconocen los matices de la motricidad. En cuanto a los neurólogos infantiles, los autores citados señalan que, aunque realizan exploración neurológica, no suele ser completa y además no reseñan las anomalías motrices que pudieran observarse. La escasa importancia concedida al desarrollo psicomotor y mas a la motricidad, dentro de los síntomas el TDAH, junto a la prevalencia de estas alteraciones en los pacientes afectados por este síndrome, constituyen una laguna en el conocimiento del TDAH. Superar este desconocimiento podría tener interés tanto desde el punto de vista teórico como aplicado. Partiendo de características motrices predominantes en los niños con el TDAH, Bauermeister (2002) muestra la existencia de una proporción elevada de niños con dicho déficit que presentan dificultades en el desarrollo motor grueso. Como resultado de estas deficiencias, los sujetos pueden mostrarse torpes en sus movimientos, manifestando dificulta para correr y saltar. En lo que concierne al desarrollo motor fino, las dificultades se manifestarían en tareas que implican agarrar objetos, abotonarse la ropa, jugar con una bola, colorear dentro de los limites de la figura, escribir sobre líneas o en un tamaño uniforme, o ejecutar la escritura con una caligrafía aceptable y completar el trabajo escrito en su clase. Por otra parte, Orjales (2002) plantea que frecuentemente se ha asociado la hiperactividad infantil con problemas de coordinación motriz y afirma que existen datos suficientes como para sostener que los niños hiperactivos tienen déficits visomotores, tiempos de reacción motriz mayores y cometen mayor numero de errores. Estos niños, además suelen tener dificultades en actividades de psicomotricidad fina, son torpes para ensartar, modelar con plastilina, colorear de forma controlada, servir la leche sin derramarla, abrir bolsas y paquetes prensados, abrochar botones pequeños y hacer el lazo a los zapatos. Thiffault (1982) distingue dos tipos de hiperactividad relacionados con el déficit motor: la hiperactividad constitucional con difícil motor y la hiperactividad socio-afectiva sin déficit motor. Los déficits motores de la hiperactividad constitucional son de cuatro tipos: Torpeza de los movimientos voluntarios, que se manifiesta a través de: pobre coordinación óculo-manual y global; dificultades para el aprendizaje deportivo; desorganización de la motricidad y déficit en el control motor Existencia de paratonías, expresada mediante la capacidad del niño para relajar un musculo o un grupo muscular, por la incapacidad de movilizar los hombros y hacer oscilar los brazos, etc. Dificultades de disociación y de coordinación, tales como la presencia de sincinesias de imitación y de difusión tónica. Dificultades de orientación/estructuración espaciotemporal Yochman, Ornoy y Parush (2006) publicaron un estudio cuyo objetivo era comparar el funcionamiento del desarrollo motor fino, motor grueso y visomotor de niños de 6 años. Los resultados mostraron la existencia de diferencias significativas entre ambos grupos, indicando que el desarrollo motor de los niños con TDAH era significativamente bajo con relación a los demás niños, en todas las medidas perceptivo-motrices. Además, mostraron la existencia de correlaciones significativas entre todas las variables motrices consideradas, con relación a los niños hiperactivos y desatentos. Los análisis de regresión indicaron que el total de los resultados motores y visomotores eran predictores significativos de clasificación del grupo con y sin TDAH. Estos resultados confirman la importancia de la valoración temprana y el tratamiento del trastorno. Otro estudio sobre la influencia de Desorden de la coordinación de desarrollo y el Déficit de atención en los movimientos asociados de los niños, elaborado pro Licari, Larkin y Miyahara (2006), tenia como objetivo determinar la relación entre los movimientos asociados y el nivel de actuación motriz de los niños. Se investigó si los niños con el Desorden de Coordinación de Desarrollo, los que tenían TDAH y los sanos diferían en la severidad de los movimientos asociados. Castroviejo (2004) realizó el estudio sobre las relaciones entre el TDAH y la capacidad para el deporte. La muestra estuvo constituida por 100 varones con TDAH entre 6 y 16 años, con Cociente Intelectual Normal, es decir, sobre el percentil 85. Se evaluó la motricidad a través de las opiniones de los padres respecto a la destreza de sus hijos para dibujar, escribir y los problemas al andar, saltar y jugar. Los niños respondieron a un cuestionario de 8 preguntas relativas a su gusto por el deporte, el tipo de práctica deportiva, el puesto en el que jugada si practicaba futbol, la

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