Superación personal

Entrevista a Magdalena Dabrowska vocal de la Asociación Síndrome de Myhre España

En esta entrevista conversamos con Magdalena Dabrowska, persona con síndrome de Myhre y vocal de la Asociación Síndrome de Myhre España (ASME), sobre el impacto emocional de convivir con una enfermedad ultrarrara, la importancia del apoyo psicológico, el papel de la investigación y el valor de la visibilidad para que ningún paciente ni ninguna familia tengan que recorrer este camino en soledad. Un testimonio sincero que nos invita a mirar mÔs allÔ del diagnóstico para descubrir la fortaleza, la esperanza y la humanidad que existen detrÔs de cada experiencia. Magdalena ¿qué aspectos de tu identidad sientes que han sido moldeados por el síndrome de Myhre? El síndrome de Myhre ha formado parte de mi vida y, de alguna manera, también ha moldeado quién soy. Me ha enseñado a ser mÔs fuerte, paciente y constante ante las dificultades, pero, sobre todo, me ha hecho valorar cada pequeño logro y cada oportunidad. También ha despertado en mí el deseo de dar visibilidad a esta enfermedad, apoyar a otras familias y contribuir a la investigación para que, en el futuro, las personas con síndrome de Myhre tengan un mejor diagnóstico, mÔs tratamientos y una mejor calidad de vida. El síndrome forma parte de mi historia, pero no define todo lo que soy; soy una persona con sueños, capacidades, ilusiones y muchas ganas de seguir adelante. Cuando una enfermedad rara ocupa tanto espacio en la vida cotidiana, ¿cómo consigues que no se convierta en el único tema sobre el que gira tu historia personal? Vivir con el síndrome de Myhre forma parte de quién soy, pero no define todo lo que soy. Es una parte importante de mi historia, no el libro completo. Intento que mi vida también esté llena de sueños, trabajo, familia, amistades, aficiones y nuevos proyectos. Dar visibilidad a la enfermedad es una de mis prioridades porque puede ayudar a otras personas y contribuir a la investigación, pero también me esfuerzo por disfrutar de cada momento y seguir construyendo mi futuro. Mi síndrome me acompaña cada día, pero no quiero que sea el único capítulo de mi vida. Prefiero que mi historia también hable de superación, esperanza, aprendizaje y de todo lo que todavía me queda por vivir. ¿Qué has aprendido sobre la fortaleza emocional que jamÔs habrías descubierto si no hubieras tenido que convivir con una enfermedad tan poco frecuente? Vivir con el síndrome de Myhre me ha enseñado que la verdadera fortaleza emocional no significa no tener miedo, no llorar o no sentirse vulnerable. Significa seguir adelante incluso en los días mÔs difíciles, aprender a adaptarme a los cambios, valorar cada pequeño logro y no perder la esperanza. Convivir con una enfermedad tan poco frecuente me ha hecho descubrir una fuerza que nunca imaginé que tenía. También me ha enseñado a ser mÔs paciente, mÔs resiliente y a convertir las dificultades en un motivo para seguir luchando. Hoy sé que mi enfermedad no define quién soy; forma parte de mi historia, pero mi mayor fortaleza estÔ en la forma en la que decido vivirla y en el deseo de dar visibilidad para que, gracias a la investigación, el futuro de las personas con síndrome de Myhre sea cada vez mejor. Muchas personas hablan del impacto físico del síndrome de Myhre, pero poco del desgaste psicológico que supone convivir con la incertidumbre. ¿Cómo gestionas los momentos en los que el miedo al futuro aparece con mÔs intensidad? Vivir con el síndrome de Myhre significa aprender a convivir con muchas preguntas que no siempre tienen una respuesta. Hay momentos en los que el miedo al futuro aparece, sobre todo cuando pienso en cómo puede evolucionar la enfermedad o en los nuevos retos que puedan surgir. En esos días intento centrarme en el presente y recordar que no estoy definida por mi diagnóstico. Me ayuda confiar en mi equipo médico, en la investigación que avanza gracias al esfuerzo de muchas personas y en el apoyo de mi familia, mis amigos y la Asociación Síndrome de Myhre España. También encuentro fuerza en dar visibilidad a esta enfermedad, porque sentir que mi experiencia puede ayudar a otras personas transforma el miedo en esperanza. No siempre es fÔcil, pero he aprendido que tener miedo no significa perder la esperanza. Significa ser consciente de la realidad y, aun así, seguir adelante con valentía, disfrutando cada paso del camino y creyendo que cada avance en la investigación puede cambiar el futuro de quienes convivimos con el síndrome de Myhre. Si pudieras sentarte a hablar con una persona que acaba de recibir un diagnóstico de síndrome de Myhre, ¿qué conversación crees que realmente necesitaría escuchar en ese momento, mÔs allÔ de los datos médicos? Si pudiera sentarme a hablar con una persona que acaba de recibir un diagnóstico de síndrome de Myhre, lo primero que le diría es que no estÔ sola. Sé que al principio aparecen muchas dudas, miedo e incertidumbre, pero un diagnóstico también es el comienzo de un camino en el que hay personas dispuestas a acompañarte. MÔs allÔ de los informes médicos, creo que lo mÔs importante es escuchar que hay esperanza, que cada persona vive el síndrome de Myhre de forma diferente y que, con un buen seguimiento médico, apoyo y comprensión, es posible seguir construyendo proyectos, sueños y una vida con sentido. Como persona que convive con el síndrome de Myhre y como vocal de la Asociación Síndrome de Myhre España (ASME), quiero que todas las personas y familias sepan que aquí estamos para escuchar, orientar y apoyar en todo lo que necesiten. Nadie debería recorrer este camino en soledad. Juntos somos mÔs fuertes y cada paso que damos también contribuye a impulsar la investigación y dar mÔs visibilidad a nuestra enfermedad. ¿En qué momentos has sentido que la sociedad confunde la discapacidad o la enfermedad con una limitación para soñar, decidir o construir un proyecto de vida propio? Lo he sentido en muchas ocasiones, cuando algunas personas creen que tener una discapacidad o una enfermedad rara, como el síndrome de

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Entrevista a Rafa Alonso especialista en burnout y bienestar laboral

Vivimos en una Ć©poca que glorifica estar ocupados, convertir la productividad en una medida de valor personal y asumir que el cansancio es simplemente el precio del Ć©xito. Sin embargo, existe una lĆ­nea casi invisible entre el esfuerzo saludable y el desgaste emocional profundo. El problema es que muchas veces no se cruza de golpe: se entra poco a poco, normalizando el agotamiento hasta que descansar deja de ser suficiente. En esta entrevista hablamos con Rafa sobre el burnout desde un lugar especialmente valioso: la experiencia vivida y el conocimiento profesional. A travĆ©s de su propio recorrido, reflexiona sobre cómo la autoexigencia, la identificación con el trabajo y la dificultad para poner lĆ­mites pueden llevarnos a desconectarnos de nosotros mismos sin apenas darnos cuenta. Una conversación para entender mejor las seƱales tempranas del agotamiento, cuestionar ciertas ideas instaladas sobre el Ć©xito y recordar que trabajar no deberĆ­a significar dejar de vivir. Rafa Āæcómo describirĆ­as ese momento silencioso en el que una persona pasa de estar simplemente cansada a empezar a desconectarse emocionalmente de su trabajo sin darse cuenta? La caracterĆ­stica principal es que no te das cuenta, vas entrando poco a poco en una espiral muy complicada de gestionar, donde lo normal es que todos los dĆ­as se parezcan entre si yĀ esperes al fin de semana para descansar. En el momento en que ese descanso no es suficiente y empiezas la semana con la energĆ­a baja es cuando seguramente estĆ©s entrando en fase de agotamiento profundo. Has vivido el burnout en primera persona, ĀæquĆ© creencias personales tuviste que desmontar para empezar a recuperarte realmente? Sobre todo que yo tenĆ­a que estar en todo para demostrar mi trabajo. Una de las caracterĆ­sticas de las personas que sufren burnout es que el trabajo es su identidad. Yo tenĆ­a que ser el que tuviera la solución para todo porque se supone que esa era mi misión. Como persona hiper responsable tuve que derribar el falso mito de que trabajar mĆ”s equivale a ser mejor profesional. En tu experiencia, ĀæquĆ© papel juega la autoexigencia en el desarrollo del burnout y por quĆ© muchas veces estĆ” socialmente bien vista? Todo parte de la creencia de que descansar no es productivo, de que siempre hay que estar haciendo algo para crecer. De un tiempo a aquĆ­ se ha puesto de Ā«modaĀ», sobre todo en redes sociales, que el tiempo es efĆ­mero y no puedes perder ni un segundo, y aunque el tiempo pasa y no vuelve, descansar y tomar pausas debe tener el mismo papel en tu vida si no quieres acabar agotado. ĀæQuĆ© seƱales tempranas suele ignorar la gente porque las ha normalizado dentro de la cultura laboral actual? Hemos normalizado tener tiempo limitado para lo que de verdad nos llena en la vida, como si disfrutar de actividades que nos nutren fuera en contra de nuestra naturaleza. No hemos nacido para estar 8 horas -o mĆ”s- trabajando sino para desarrollarnos y vivir nuestra vida. El trabajo es una herramienta para ganar dinero, no es el fin Ćŗltimo de nuestra existencia. Si sientes que tu vida gira en torno a tu trabajo, probablemente has perdido la noción de tu propósito principal, que no es mĆ”s que vivir. ĀæCómo influye la identidad profesional en el hecho de que a muchas personas les cueste reconocer que estĆ”n quemadas? Hay mucha presión social implĆ­cita en este tema. Solo hace falta entrar a Linkedin para comprobar cómo todo el mundo tiene interiorizado el discurso de que el trabajo es su identidad. Yo, por ejemplo, ya no digo que Ā«soy psicólogoĀ», sino que Ā«me dedico a la psicologĆ­aĀ». Mi trabajo no me define aunque sea parte de mi, porque soy mĆ”s cosas: marido, hermano, hijo, fan de los videojuegos, aficionado del Real Madrid…. Reducir mi existencia a mi trabajo es un error que ya no cometo. ĀæCrees que hay perfiles mĆ”s vulnerables al burnout o puede afectar a cualquier persona independientemente de su fortaleza mental? Si, estĆ” demostrado que hay rasgos de personalidad que tienden mĆ”s a quemarse que otros. Por ejemplo, personas con miedo al conflicto, complacientes o con altos grados de implicación, suelen ser las que menos lĆ­mites ponen en su trabajo, lo que puede llevarles al burnout de una forma mucho mĆ”s rĆ”pida. ĀæQuĆ© errores comete la gente cuando intenta ā€œsolucionarā€ su burnout por su cuenta sin ayuda profesional? Hay dos errores principales. El primero es pensar que por cambiar de trabajo el burnout se va a curar. Es evidente que las condiciones de tu trabajo afectan, pero no es menos importante tu relación con Ć©l, y esto no cambia al irte a otra empresa. El segundo error es pensar que descansar o estar de baja es suficiente. La realidad es que es necesario un alto trabajo de autoconocimiento para entender quĆ© patrones te llevan a actuar de determinadas maneras en segĆŗn quĆ© condiciones. En un entorno laboral que premia la productividad constante, Āæcómo puede alguien empezar a poner lĆ­mites sin sentir culpa? No es fĆ”cil hacerlo porque poner lĆ­mites suele tener consecuencias. Es importante saber cómo, cuĆ”ndo y de quĆ© manera poner lĆ­mites. Esto es algo que ayudo a hacer a las personas a las que acompaƱo. Poner lĆ­mites no es decir que no, eso es parte pero no el todo. Hay que entender las dinĆ”micas laborales y utilizar una comunicación adecuada para que de verdad se respeten. ĀæQuĆ© impacto tiene el burnout en la vida personal y en las relaciones, mĆ”s allĆ” del Ć”mbito laboral? Depende del grado de burnout. En casos leves lo mĆ”s normal es que la persona abandone por completo sus hobbys y estĆ© mĆ”s irritable, pero en casos mĆ”s graves podemos hablar de aislamiento social, pĆ©rdida total de placer por aquello que antes sĆ­ disfrutaba (anhedonia) e incluso depresión. ĀæCómo se puede diferenciar entre una mala racha puntual en el trabajo y un proceso real de desgaste profundo? El estrĆ©s puntual suele tener un lĆ­mite temporal, es decir, tĆŗ sabes que va a haber un momento que el ritmo va

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¿Por qué te saboteas emocionalmente?

La autodestrucción emocional es un patrón de pensamientos, comportamientos y sentimientos negativos que, de forma inconsciente o consciente, perjudican el bienestar psicológico de una persona. Esta conducta puede manifestarse de muchas formas: desde la autosabotaje en las relaciones hasta la autoexigencia extrema, pasando por la incapacidad de poner lĆ­mites saludables o la perpetuación de emociones dolorosas. A lo largo de este artĆ­culo, exploraremos las causas subyacentes, las seƱales de alerta y, lo mĆ”s importante, las estrategias para sanar y liberarse de esta dinĆ”mica destructiva. ĀæQuĆ© es la autodestrucción emocional? La autodestrucción emocional no se refiere Ćŗnicamente a una acción puntual que cause daƱo, sino a un patrón persistente de comportamientos que reflejan una falta de amor propio y un profundo malestar interno. Las personas que atraviesan esta fase pueden sentirse atrapadas en un ciclo de autocrĆ­tica, dependencia emocional y relaciones tóxicas, lo que afecta su salud mental, emocional y, a largo plazo, su bienestar general. Causas comunes de la autodestrucción emocional Baja autoestima: Las personas con una percepción negativa de sĆ­ mismas a menudo sienten que no merecen ser felices, amadas o exitosas. Esto puede llevarlas a tomar decisiones que refuercen estos sentimientos de indignidad. Trauma no procesado: Las experiencias dolorosas, como el abuso emocional, fĆ­sico o psicológico, pueden dejar cicatrices profundas en la psique de una persona. Si no se abordan adecuadamente, estos traumas pueden alimentar conductas autodestructivas. Perfeccionismo: La necesidad de ser perfecto o cumplir con expectativas irreales puede llevar a la autocrĆ­tica constante. En lugar de aceptar los errores como parte natural del proceso de aprendizaje, el perfeccionista se castiga por cualquier tipo de fracaso. Dependencia emocional: Las personas que buscan constantemente la validación o el amor de los demĆ”s pueden caer en relaciones codependientes o destructivas, donde sus necesidades emocionales nunca se ven realmente satisfechas, lo que genera mĆ”s sufrimiento. EstrĆ©s y ansiedad crónica: La presión constante, las expectativas externas o la incapacidad para manejar el estrĆ©s pueden llevar a la persona a adoptar mecanismos de defensa que, a largo plazo, se convierten en patrones destructivos. SeƱales de autodestrucción emocional Es importante saber identificar las seƱales de la autodestrucción emocional para poder abordarla de manera adecuada. Algunas de estas seƱales incluyen: Autosabotaje: Hacer cosas que van en contra de los propios intereses, como procrastinar, no tomar decisiones importantes o evitar oportunidades de crecimiento personal. Relaciones tóxicas: Mantener vĆ­nculos que no solo no aportan nada positivo, sino que ademĆ”s son perjudiciales para el bienestar emocional. Pensamientos negativos constantes: Estar atrapado en un ciclo de pensamientos autocrĆ­ticos o pesimistas sobre uno mismo y el futuro. Sentimiento de inutilidad: Experimentar sensaciones de vacĆ­o o de no tener un propósito claro en la vida. Aislamiento social: Alejarse de amigos y familiares, prefiriendo la soledad por miedo al juicio o rechazo. Estrategias para superar la autodestrucción emocional Afortunadamente, la autodestrucción emocional se puede superar con el tiempo y el esfuerzo adecuado. Algunas estrategias que pueden ayudar incluyen: Terapia psicológica: Contar con el apoyo de un terapeuta o psicólogo es crucial para explorar las causas profundas de la autodestrucción emocional y trabajar en sanar esas heridas internas. La terapia cognitivo-conductual (TCC) es particularmente eficaz para modificar patrones de pensamiento negativos. PrĆ”cticas de autocuidado: Establecer rutinas que favorezcan el bienestar emocional y fĆ­sico, como el ejercicio, la meditación o el descanso adecuado, puede mejorar la salud mental de manera significativa. Desarrollar la autocompasión: Aprender a ser amable contigo mismo, a perdonarte por los errores pasados y a aceptar que todos somos humanos, puede ser una herramienta poderosa en el proceso de sanación. Fomentar relaciones saludables: Rodearse de personas que respeten tus lĆ­mites, te apoyen y te valoren es fundamental para mejorar tu autoestima y romper con patrones de dependencia emocional. Establecer metas realistas: En lugar de buscar la perfección, es importante enfocarse en objetivos alcanzables y aprender a celebrar los pequeƱos logros. Esto ayuda a construir una mentalidad positiva y constructiva. Educación emocional: Aprender a identificar y gestionar las emociones de manera adecuada puede ser un paso importante hacia la autorregulación y el bienestar emocional.  

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¿Por qué nadie te habla de estas 5 cosas sobre la ansiedad?

La ansiedad afecta a millones de personas en todo el mundo, pero muchas veces viene acompaƱada de mitos o información incompleta. Entenderla a profundidad puede ser el primer paso para gestionarla de manera eficaz. Estas son cinco cosas que probablemente nadie te ha contado sobre la ansiedad y estrategias prĆ”cticas para superarla. No Siempre Tiene una Causa Clara Muchas personas creen que la ansiedad siempre estĆ” relacionada con un problema especĆ­fico, pero la realidad es que puede surgir sin un motivo aparente. Cambios hormonales, antecedentes traumĆ”ticos o incluso factores genĆ©ticos pueden desencadenar ansiedad de manera inesperada. Cómo afrontarlo: Practica tĆ©cnicas de respiración profunda y meditación para calmar tu mente y cuerpo cuando te sientas ansioso sin una razón evidente. Dedica al menos 10 minutos al dĆ­a para desconectarte y centrarte en tu respiración. La Ansiedad No Siempre Es Negativa Aunque puede ser debilitante en muchos casos, la ansiedad tambiĆ©n tiene una función Ćŗtil: nos prepara para enfrentar situaciones desafiantes al activar el Ā«modo alertaĀ» de nuestro cuerpo. El problema surge cuando este mecanismo se activa constantemente sin que haya un peligro real. Cómo afrontarlo: Aprende a identificar cuĆ”ndo tu ansiedad es una respuesta adaptativa. Por ejemplo, si sientes ansiedad antes de una presentación, Ćŗsmala como energĆ­a para prepararte mejor. Si sientes que estĆ” fuera de control, considera terapias como la cognitivo-conductual. La Evitación Puede Empeorarla Evitar situaciones que generan ansiedad puede parecer una solución rĆ”pida, pero a largo plazo refuerza el ciclo de miedo y hace que sea mĆ”s difĆ­cil enfrentarlas en el futuro. Cómo afrontarlo: Enfrenta gradualmente las situaciones que te generan ansiedad. Por ejemplo, si te sientes nervioso al hablar en pĆŗblico, empieza practicando frente a amigos o familiares antes de exponerte a audiencias mĆ”s grandes. Afecta Tanto al Cuerpo Como a la Mente La ansiedad no solo se manifiesta en forma de preocupaciones o pensamientos obsesivos; tambiĆ©n tiene un impacto fĆ­sico. Puede causar sudoración, tensión muscular, taquicardia, problemas digestivos y fatiga extrema. Cómo afrontarlo: Realiza actividades que involucren tanto el cuerpo como la mente, como yoga, tai chi o ejercicio regular. Estas prĆ”cticas ayudan a reducir los niveles de cortisol y promueven un estado de calma. Tu Estilo de Vida Puede Alimentarla o Reducirla La calidad de tu alimentación, el sueƱo y tus rutinas diarias tienen un impacto directo en tu nivel de ansiedad. Por ejemplo, el exceso de cafeĆ­na puede aumentar los sĆ­ntomas, mientras que la falta de sueƱo los exacerba. Cómo afrontarlo: Alimentación: Opta por una dieta equilibrada rica en frutas, verduras y Ć”cidos grasos omega-3. SueƱo: Establece una rutina de descanso consistente y evita el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir. HĆ”bitos diarios: Incluye momentos de desconexión para relajarte y prioriza actividades que disfrutes. Conclusión La ansiedad es un desafĆ­o comĆŗn, pero tambiĆ©n es manejable. Con conocimiento, prĆ”cticas adecuadas y, en algunos casos, apoyo profesional, es posible recuperar el control y vivir una vida plena. Si sientes que la ansiedad afecta significativamente tu bienestar, no dudes en buscar la ayuda de un especialista.  

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¿Por Qué Estar en el Aquí y Ahora Reduce el Sufrimiento Emocional?

Si en algo se caracteriza el pensamiento de estas personas es por una pertinaz, insistente y rutinaria insistencia en NO OLVIDAR determinadas sensaciones, pensamientos, actos, sucesos, que por una u otra razón constituyen precisamente el amplio abanico de causas a las cuales ellos atribuyen su problema. Esa insistencia en no olvidar no es meditada y consciente, es simplemente automĆ”tica. Lo que supone que se ejecuta de modo poco consciente, dedicando amplĆ­simos periodos de tiempo a recrearse en imĆ”genes y recuerdos, o bien reproduciendo sensaciones, para comprobar una y otra vez que su mal persiste y estĆ” ahĆ­ y ellos no pueden seguir en ese estado. El olvido es necesario para la mente. Quien no olvida no puede atender a los aspectos nuevos de la realidad, que le ayuden a valorar los acontecimientos de otro modo. A veces el olvido es muy difĆ­cil, como por ejemplo en una situación de olvido. Sin embargo, por mucho que se quiera a una persona que se pierde, llega un momento en el cual es necesario tener algunos momentos en el que el ser humano olvide que no estĆ”. Ello no supone en absoluto que sea necesario borra real recuerdo. SĆ­ parece preciso, sin embargo, Ā a travĆ©s del tiempo acostumbrarse a vivir de forma que cada sensación, acto o pensamiento no haga referenciaĀ  a la persona que no estĆ”. Siendo fĆ”cil, es necesario diseƱar otro modo de vida que implique volver a hacer cosas agradables, sin llenarse de culpa por ello. La evitación Otra caracterĆ­stica esquemĆ”tica del comportamiento de las personas ansiosas y/o depresivas, es la tendencia a la evitación. En los ansiosos, evitación significa no afrontar las situaciones que generan ansiedad y como consecuencia no permanecer en ellas. Si es un fóbico, evitarĆ” cualquier objeto o situación que motive su sintomatologĆ­a. Si es un obsesivo, evitarĆ” cualquier acto que previamente no lleve implĆ­cito el ritual o la compulsión. Si es una ansiedad generalizada, evitarĆ” la distracción. Si es un hipocondriaco, evitarĆ” despreocuparse de su dolencia, etc. y todos ellos evitarĆ”n afrontar anticipadamente con el pensamiento estas situaciones. En realidad actuarĆ”n contrariamente. En los depresivos se evitarĆ” evitación a cualquier estimulo agradable, grande o pequeƱo, para no avergonzarse por ā€œsentirse bienā€ siquiera un momento. Esta evitación que se manifiesta no solo en los actos, se presenta cognitivamente aludiendo imĆ”genes e idea, asĆ­ como sensaciones que el sujeto prevĆ© que le causarĆ” malestar. La preocupación La tercera caracterĆ­stica notable y destacada es desde luego la Preocupación. Si la energĆ­a psĆ­quica es algo limitado que podemos usar para atraer aspectos positivos de la vida, las personas ansiosas y depresivas la utilizan Ćŗnicamente para preocuparse en exclusiva por los aspectos mĆ”s angustiosos, negativos y tristes de sus propias respuesta, de las de los demĆ”s y de las de la sociedad en general. La desorganización Producida acaso por su desinterĆ©s por todo lo que no sea sufrimiento y su pena permanente y circular. Desorganización que se observa en su propio pensamiento y que se da tambiĆ©n en los otros dos sistemas de respuestas. Estilo perceptivo no centrado en el presente La Ćŗltima caracterĆ­stica que define a estas personas es un estilo perceptivo centrado en el pasado y en el futuro que, por supuesto, elude sistemĆ”ticamente el presente. Los acontecimientos de pasado y futuro dan toda la interpretación vital a su existencia, lo que hace difĆ­cil que valoren cualquier valoración o cambio positivo de su presente, de forma que les sea Ćŗtil y valioso. Pensamientos des adaptativos En las personas con ansiedad sucede que no solo utilizan en exceso el pensamiento circular, sino que se suma a este hecho la realidad de que muchos de sus pensamientos, partiendo de premisas ciertas, terminan en conclusiones erróneas. UnaĀ  vez detectados nuestros pensamientos erróneos mĆ”s comunes, segĆŗn las tĆ©cnicas de evaluación expuestas es preciso valorar si en el pensamiento personal e individual de tipo circular en el que nos vemos reflejados se encuentra alguna distorsión cognitiva. Si ello sucede, ademĆ”s de utilizar el esquema circular anti-ansiedad debemos eliminar los pensamientos erróneos flexibilizando mĆ”s nuestras creencias y expectativas, con razonamientos mĆ”s lógicos ĀæquĆ© evidencia tengo de que mis creencias sobre mĆ­ mismo, el mundo y los demĆ”s son ciertas? ĀæHasta quĆ© punto esas creencias estĆ”n condicionando mi forma de estar en el mundo? Cómo cazar los pensamientos erróneos Si hubiera una sola regla a dar en este caso, serĆ­a algo asĆ­ como domina tu tendencia a la exageración. Leonor I. Lega y Ellas nos hablan del no puedo ā€œsoportantitisā€, como una de las expresiones mĆ”s graficas y afortunadas al respecto para ā€œdarnos cuentaā€ de que dedicamos mucha mĆ”s energĆ­a psĆ­quica a elaborar nuestras quejas que a descubrir cómo soportarlas y enfrentarlas. En ese sentido funciona el ā€œĀæY quĆ©?ā€ Hay que enseƱar a nuestros hijos que el aburrimiento, la tristeza, el cansancio, el abatimiento, el desanimo son emociones normales que los humanos debemos aprender a reevaluar de otros modos mas flexibles y menos polarizados. Lo no adaptativo es EXAGERARLAS. El maniqueĆ­smo o tendencia a evaluar todo como bueno o malo nos perjudica mucho y supone que deseemos un Mundo armónico, equilibrado, justo, perfecto y bueno de forma permanente. Las personas e incluso el mundo inmaterial de las cosas, parece que debemos aspirar porque por algo nos educan para ello, a esa siempre inalcanzable perfección y si no lo logramos es catastrófico. La tĆ”ctica mĆ”s Ćŗtil al respecto pudiera ser reducir la tendenciaĀ  a la exageración de todo lo malo que nos ocurre en la vida y tratar de iniciarnos en el aprendizaje lento, difĆ­cil y tortuoso, pero sumamente eficaz de valorar los aspectos pequeƱos, positivos y agradables de uno mismo, del mundo y de los demĆ”s. Se trata en concreto de iniciarse en un aprendizaje hacia una mayor flexibilidad y tolerancia que nos permita, de la misma manera que proponĆ­amos para los sĆ­ntomas, OLVIDAR lo malo y penoso que nosotros mismos, el mundo o los demĆ”s nos presenten en la vida: RESISTIR lo inevitable procurando no huir y luego volver a olvidar y NO

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¿Cómo enfrentar el estrés postraumÔtico y recuperar el control?

El trastorno por estrĆ©s postraumĆ”tico es el nombre que se le ha asignado al conjunto de manifestaciones perdurables en el tiempo que muestran muchas personas despuĆ©s de haber vivido un acontecimiento traumĆ”tico severo. El trastorno hace su aparición despuĆ©s de una experiencia traumĆ”tica. Esta experiencia puede haber ocurrido muy recientemente, como mĆ­nimo hace un mes o puede haber ocurrido muy atrĆ”s en el tiempo, como, por ejemplo, en la infancia. Se trata siempre de experiencias que en el momento en que ocurrieron causar un fuerte impacto emocional. La mayorĆ­a de las personas que sufre este tipo de problemas experimentó un miedo muy intenso, una gran sensación de horror y una profunda sensación de desamparo. Cuando se habla de acontecimiento traumĆ”tico no nos referimos a cualquier tipo de acontecimiento que pueda resultarnos mas o menos aversivo. Son experiencias traumĆ”ticas severas, experiencias que, aunque afectan a un nĆŗmero muy elevado de personas en todo el mundo, suelen ser excepcional en la historia vital de un ser humano. Se trata de experiencias tan extremas que nuestro sistema psicológico se ve desbordado. Lo pueden sufrir, por ejemplo, las victimas de accidente de trĆ”fico, vĆ­ctimas de catĆ”strofes naturales, violación, abusos fĆ­sicos o psicológicos en la infancia, violencia domĆ©stica, terrorismo, secuestros o vĆ­ctimas de guerra. Haber sido vĆ­ctima de alguna experiencia como las anteriores no necesariamente lleva a sufrir un trastorno por estrĆ©s postraumĆ”tico. Se ha estimado que solamente una cuarta parte de los que experimentan una experiencia traumĆ”tica severa acaba sufriendo un trastorno por estrĆ©s postraumĆ”tico. El grado de amenaza a nuestra integridad personal, fĆ­sica y psicológica que ha supuesto la experiencia traumĆ”tica es un factor relevante para que se desarrollen reacciones postraumĆ”ticas duraderas. Las personas con trastorno por estrĆ©s postraumĆ”tico manifiestan seƱales de que hay una elevación de la actividad fisiológica, lo que se puede apreciar en las siguientes manifestaciones: un estado de alerta mas o menos permanente sin que exista ningĆŗn peligro aparente, problemas para conciliar y mantener el sueƱo, respuestas exageradas de sobresalto, dificultad para concentrarse, irritabilidad y ataques de ira. Se trata de un estado de hiperactividad psicofisiológica que interfiere de forma importante con la capacidad de concentración y con el rendimiento cognitivo. CuĆ”les son los sĆ­ntomas El trastorno por estrĆ©s postraumĆ”tico es un problema psicológico que se manifiesta en mĆŗltiples parcelas. Se trata de una reacción psicológica de cierta complejidad porque produce cambios muy importantes en nuestro funcionamiento psicológico, social, laboral y personal. Muchos de estos cambios ayuden resultar muy difusos y vagos, pero provocan un intenso malestar e interfieren seriamente con el funcionamiento global de las personas afectadas. Por todo ello, en muchas ocasiones, las personas que lo padecen sienten que no pueden explicar con facilidad lo que estĆ” ocurriĆ©ndoles y pueden ser totalmente incapaces de reconocer el problema y su origen durante mucho tiempo. AdemĆ”s, el trastorno tambiĆ©n puede resultar difĆ­cil de identificar y entender por parte de las personas mas cercanas al afectado, que desean ayudar y no saben quĆ© esta ocurriendo ni cómo ofrecer ayuda. Impotencia y frustración son dos sensaciones muy habituales en la cadena de afectados por este tipo de trastorno. Poder delimitar y define el problema es una cuestión nuclear tanto para el proceso de recuperación de quien lo padece como para todos aquellos que intervienen en el proceso de ayuda de la persona afectada. Para definir el trastorno resulta de gran utilidad tratar de agrupar el amplio conjunto de manifestaciones que lo caracterizan bajo unos pocos ā€œrótulosā€ generales que pueden resultar muy esquemĆ”ticos, pero que nos permiten poner un cierto orden en la amalgama de sensaciones y sentimientos que experimenta la persona afectada. Uno de dichos rótulos es lo que denominamos fenómenos de reexperimentación. Un trastorno por estrĆ©s postraumĆ”tico se caracteriza porque la persona que lo sufre, aunque no lo desea, siempre revive o recuerda de alguna forma la experiencia traumĆ”tica que desencadenó el problema actual. El fenómeno de la reexperimentación de lo ocurrido se diferencia del fenómeno del recuerdo normal porque en la reexperimentación los recuerdos de las experiencias traumĆ”ticas ocurren de forma involuntaria, no deseada y desencadenan emociones muy desagradables que perturban el funcionamiento del individuo. La reexperimentación puede tomar distintas formas. En algunas ocasiones, la persona evoca la situación traumĆ”tica de forma tal que entra en un estado psicológico, emocional y fisiológico tan intenso que le lleva a comportarse como si la experiencia estuviese sucediendo de nuevo, perdiendo el contacto con el presente. Ɖste es el caso de los llamados flashbacks. En otras ocasiones las personas tienen pesadillas recurrentes relacionadas con el trauma que son fĆ”cilmente identificables por un observador externo dado el comportamiento manifestado mientras se estĆ” durmiendo. Otros experimentan recuerdos recurrentes, intrusos y perturbadores del acontecimiento traumĆ”tico. Algunas personas experimentan un intenso malestar cuando se ven expuestas a estĆ­mulos internos o externos que recuerdan o simbolizan de algĆŗn modo el evento traumĆ”tico. Ese malestar puede ser psicológico (terror) y/o fisiológico (sudoración, aumento de la tasa cardiaca y de la respiración). Por tanto, uno de los sĆ­ntomas mas frecuentes del Trastorno por estrĆ©s postraumĆ”tico es la reexperimentación de la experiencia. Esto significa que estamos reviviendo de alguna forma la experiencia traumĆ”tica a pesar de que Ć©sta ya haya pasado y estemos ā€œa salvoā€. Existen distintas formas de revivir lo ocurrido, entre ellas las siguientes: Pensamos repetidamente y de forma persistente en lo ocurrido, incluso cuando no lo deseamos hacer o cuando intentamos detener esos pensamientos o recuerdos Tenemos sueƱos terrorĆ­ficos relacionados con todo lo que ocurrió y fue tan traumĆ”tico para nosotros. AdemĆ”s, estas pesadillas desencadenan en nosotros sentimientos muy similares a los que en su momento provocó el acontecimiento traumĆ”tico. Estamos despiertos y tenemos la sensación de que estamos volviendo a vivir la experiencia viendo o escuchando las mismas cosas que en su momento ocurrieron. Cuando nos exponemos a situaciones que nos recuerdan la experiencia traumĆ”tica, sentimos una fuerte reacción emocional: miedo, rabia, angustia, etc. Cuando nos exponemos a situaciones en la que algo nos recuerda la experiencia vivida, manifestamos una fuerte reacción fisiológica, como, por

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¿Cómo explican Humphreys y Revelle la relación entre activación y motivación?

Humphreys y Revelle (1984) han propuesto un modelo en el que sugieren que individuos reaccionan de forma diferente a distintos factores estresantes dependiendo de la naturaleza de la tarea que se estĆ© realizando, no solamente en función de las diferencias de ansiedad, sino tambiĆ©n de motivación y extraversión. El modelo incorpora dos sistemas: activación y esfuerzo. La primera se contempla como una dimensión conceptual definida como el factor comĆŗn a varios indicadores de alerta. El segundo serĆ­a el estado motivacional generalmente interpretado como ā€œtrabajar duroā€ y se incrementarĆ­a cuando la tarea es importante y difĆ­cil o existen incentivos para trabajar mejor. Los autores del modelo consideran la existencia de dos tipos de tareas o habilidades. El primero (denominado SIT) requiere una ā€œtransferencia mantenida de informaciónā€, pero no se requiere una retención aplicable de la misma. El segundo tipo, denominado ā€œde memoria a corto plazoā€ (STM) requiere un mantenimiento de la información en una situación utilizable o la recuperación de la información en una situación utilizable o la recuperación de la información que no ha sido utilizada durante un periodo de tiempo corto. El rendimiento en tareas de tipo SIT se incrementarĆ­a al hacerlo la activación fisiológica, mientras que el rendimiento en tareas de tipo STM se verĆ­a reducido. El componente motivacional resulta especialmente importante en este modelo. La motivación es un constructo que se ha utilizado para describir y explicar diferencias en la intensidad y dirección de la conducta. La motivación de ejecución, tal y como se ha entendido tradicionalmente, serĆ­a la comparación subjetiva del rendimiento ante una tarea concreta con una norma de efectividad mĆ”xima. No se tratarĆ­a simplemente de una mera exploración, de una inspección del ambiente, sino de una bĆŗsqueda dirigida hacia la solución de los problemas planteados (Pelechano, 1973). SegĆŗn el planteamiento de Humphreys y Revelle (1984) el rendimiento de los sujetos con un grado de motivación alto serĆ­a mas elevado que el de los sujetos con un bajo grado de motivación en aquellas tareas que presentasen una dificultad moderada y que se relacionase con las habilidades del tipo SIT. La dimensión introversión/extroversión tambiĆ©n seria de importancia. Eysenck (1976,1981) ha sugerido que la principal diferencia entre introvertidos y extrovertidos se encontrarĆ­a en la activación basal. Esta hipótesis predice que la ejecución de los introvertidos y extrovertidos podrĆ­a modificarse en forma diferente por manipulaciones de las activaciones. SegĆŗn Humphreys y Revelle (1984) se podrĆ­a establecer una relación mas especifica con los estados de impulso, sin considerar el componente de sociabilidad de la introversión/extroversión de los sujetos. El concepto de impulso podrĆ­a interpretarse en tĆ©rminos de un energetizador o activador inespecĆ­fico de la conducta o como un facilitador en el establecimiento de conexiones. Las interacciones entre nivel impulsivo y conducta serĆ­an complejas, pudiendo existir factores facilitadores o perturbadores de la ejecución (Pelechano, 1975). Parece que al menos durante las maƱanas los individuos con un nivel impulsivo bajo estarĆ­an mas activados que los que presentan un nivel impulsivo alto, ejecutando mejor en tareas de tipo SIT y peor en las del tipo STM. La situación se invertirĆ­a por la tarde. En cuanto a la ansiedad la situación seria mas compleja. Un incremento de ansiedad somĆ”tica puede llevar a una mayor activación y a la mejora de la ejecución en tareas SIT. A la inversa, la ansiedad cognitiva, se relacionarĆ­a con la motivación de evitación y con una reducción del esfuerzo, produciendo normalmente una disminución del rendimiento en este tipo de tareas. Los resultados obtenidos por algunos autores que han estudiado la relación entre distintos componentes de la ansiedad y ejecución en jugadores de voleibol y baloncesto, se podrĆ­an explicar, al menos parcialmente, segĆŗn estas consideraciones (Parfitt y Hardy, 1987; Parfitt 1988) y un estudio experimental llevado a cabo mediante un protocolo de ejercicio en cicloergómetro se ha comprobado que los niveles elevados de activación incrementan la cantidad de recursos de tipo SIT. Aunque el modelo Humphreys y Revelle (1984) ofrece interesantes perspectivas al abrir la posibilidad de relacionar diferentes dimensiones de la personalidad con la ejecución y el rendimiento, aun no se ha realizado una investigación experimental detallada que permita comprobar la validez y utilidad del mismo. Especialmente problemĆ”tico al respeto resulta el hecho de que se basa parcialmente en una serie de supuestos difĆ­ciles de confirmar, como son el que los recursos sean limitados y pueden compartirse entre dos o mas tareas o que la curvilinearidad, cuando estĆ” presente, puede derivarse de las acciones opuestas de dos o mĆ”s procesos monotónicos. Existe un factor inherente al modelo, que lleva a albergar dudas sobre su posible aplicación al campo del rendimiento deportivo. Se asume que la interrelación entre distintas capacidades de ejecución puede expresarse en tĆ©rminos de las demandas sobre los recursos de tipo SIT y STM, lo que llevarĆ­a implĆ­cito que todas las tareas podrĆ­an describirse en tĆ©rminos de sus requerimientos de uno u otro tipo. Parece improbable en el campo del deporte, que todas las tareas puedan definirse en un espacio bidimensional. (información extraĆ­da de Ansiedad, estrĆ©s y deporte / Sara Márquez Rosa, 2004)

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¿Por qué es importante reconocer las etapas del duelo para sanar?

Las etapas del proceso duelo por las que una persona pasa tras la pĆ©rdida de un ser querido han sido descritas por muchos autores. AquĆ­ se definen las cinco descritas por Elisabeth Kübler-Ross en su libro ā€œSobre la muerte y los moribundos (1969). Las etapas son las siguientes: La negación Consiste en el rechazo consciente o inconsciente de los hechos o la realidad de la situación. Este mecanismo de defensa busca amortiguar el shock que produce la nueva realidad para dejar solo entrar en nosotros el dolor que estamos preparados para soportar. Se trata de una respuesta temporal que nos paraliza y nos hace escondernos de los hechos. La frase que podrĆ­a resumir la esencia de esta etapa es ā€œesto no me puede estar pasando a miā€. En este primer momento, el mundo pierde sentido y nos abruma. Nos preguntamos cómo podemos seguir adelante. No es que estemos negando que la muerte o la pĆ©rdida se hayan producido sino que nos invade un sentimiento de incredulidad de que la persona que amamos no la veremos nunca mĆ”s. Los sentimientos de esta etapa nos protegen brindando a nuestro cuerpo y mente un poco de tiempo para adaptarse a esta nueva realidad sin la persona fallecida. Luego el doliente comienza a sentirse como si lentamente estuviera despertando, recordando lo suceso progresivamente. La ira Si bien los sentimientos de enojo estarĆ”n presentes con distinta intensidad durante todo el proceso de duelo, es en esta etapa donde la ira toma el protagonismo dirigiĆ©ndose este enojo al ser querido fallecido, a nosotros mismos, a familiares, amigos, objetos inanimados e inclusive a personas extraƱas. Se siente un resentimiento hacia la persona que nos ha dejado causando un inmenso dolor en nosotros, pero este enojo se vive con culpa haciĆ©ndonos sentir mĆ”s enojados aun. La frase que podrĆ­a contener la esencia de esta etapa es ĀæPor quĆ© yo? Ā”No es justo! ĀæCómo puede sucederme eso a mĆ­? Esta comprensión del por quĆ© de las cosas puede ayudarte a encontrar cierta paz Puedes preguntarte ĀæDónde ha estado Dios cuando me sucedĆ­a esto? La psiquiatrĆ­a Elisabeth Kübler-Ross, explica que es importante que los familiares y amigos del doliente dejen que Ć©ste exprese libremente su ira sin juzgarlo o reprenderlo ya que este enojo no solo es temporal sino que es necesario. Debajo de esta ira ilimitada se encuentra el dolor producido por esta pĆ©rdida. Si somos capaces de identificar esta ira y expresarla sin temores podremos comprender que ella es parte del proceso de curación. Para eso se pueden emplear diversos mĆ©todos de expresión como escribir una carta al ser fallecido para expresar tu enojo, establecer un dialogo imaginario con ellos para compartir tus sentimientos, hablar con un amigo o familiar, realizar ejercicios fĆ­sicos o bien practicar la meditación como un camino para calmar y canalizar estas emociones abrumadoras. La negociación La etapa de negociación puede ocurrir antes de la pĆ©rdida, en caso de tener a un familiar con enfermedad terminal, o bien despuĆ©s de la muerte para intentar negociar el dolor que produce esta distancia. En secreto el doliente busca hacer un trato con Dios u otro poder superior para que su ser querido fallecido regrese a cambio de un estilo de vida reformado. Este mecanismo de defensa para protegerse de la dolorosa realidad no suele ofrecer una solución sostenible en el tiempo y puede conducir al remordimiento y la culpa interfiriendo con la curación. Se desea volver a la vida que se tenĆ­a antes de que muriera el ser querido y que Ć©ste vuelva a nosotros. Se concentra gran parte del tiempo en lo que el doliente u otras personas podrĆ­an haber hecho diferente para evitar esta muerte. Las intenciones de volver al tiempo atrĆ”s es un deseo frecuente en esta etapa para asĆ­ haber reconocido a tiempo la enfermedad o evitar que el accidente sucediera. La frase que resume esta etapa es ĀæQuĆ© hubiera sucedido si…? nos quedamos en el pasado para intentar negociar nuestra salida de la herida mientras pensamos en lo maravilloso que serĆ­a la vida si Ć©ste ser querido estuviera con nosotros. Esta fase del duelo suele ser la mĆ”s breve de todas las etapas ya que se trata del Ćŗltimo esfuerzo para encontrar alguna manera de aliviar el dolor por lo que supone un trabajo agotador para la mente y el cuerpo al tener que lidiar con pensamientos y fantasĆ­as que no coinciden con la realidad actual. Por eso es importante conectarse con las personas y actividades del presente siguiendo una rutina que le brinde a tu mente la comodidad de realizar tareas regulares. La depresión Si siente tristeza, miedo e incertidumbre ante lo que vendrĆ”. Sentimos que nos preocupamos mucho por cosas que no tienen demasiada importancia mientras que levantarse cada dĆ­a de la cama se siente como una tarea complicada. Estos sentimientos muestran que el doliente ha comenzado a aceptar la situación. La frase que contiene la esencia de esta etapa es ExtraƱo a mi ser querido, ĀæPor quĆ© seguir? En esta etapa la atención del doliente se vuelve al presente surgiendo sentimientos de vacĆ­o y profundo dolor. Se suele mostrar impaciente ante tanto sufrimiento sintiendo un agotamiento fĆ­sico y mental que lo lleva a dormir largas horas. AdemĆ”s, la irritabilidad y la impotencia toman un gran protagonismo ya que durante esta etapa se enfrente a la irreversibilidad de la muerte. Si bien el doliente siente que esta etapa durarĆ” por siempre es importante considerar que la depresión de este proceso de duelo no es sinónimo de enfermedad mental, sino que se trata de una respuesta adecuada a una gran pĆ©rdida por lo que las emociones de la depresión deben ser experimentadas para sanar. SĆ© paciente contigo mismo y recuerda que sentir esta depresión es la manera de salir de ella. La aceptación El doliente llega a un acuerdo con este acontecimiento trĆ”gico gracias a la experiencia de la depresión. Esta etapa no significa que estamos de acuerdo con esta muerte, sino que la pĆ©rdida siempre serĆ” una parte

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¿Cómo encontrar la paz interior con estas frases para hacer frente a la ansiedad?

Las frases para hacer frente a la ansiedad estĆ”nĀ  concebidas par apartar su mente de las conversaciones internas miedosas del tipo ā€œy siā€¦ā€ y redireccionarla hacia una postura mĆ”s confiada y cómoda en respuesta a la ansiedad. Cuando nos sentimos ansiosos, somos mucho mĆ”s susceptibles de lo que nos imaginamos a las frases ā€œy siā€¦ā€. Si se sugiere frases de mĆ”s apoyo mĆ”s realistas y tranquilizadoras, su mente empezarĆ” tambiĆ©n a aceptar esas ideas. ā€œcon la practica repetitiva y con el paso del tiempo, acabarĆ” internalizando sus frases para hacer frente a la ansiedad hasta tal punto de que le vengan automĆ”ticamente a la cabeza cuando se enfrente a la ansiedad y las preocupacionesā€. Existen tres tipos de frases para hacer frente a la ansiedad. Frases planificadas de antemano para afrontar una situación difĆ­cil Frases para utilizar al afrontar, por vez primera, una situación difĆ­cil o temida Frases para ahuyentar sensaciones incomodas de ansiedad o pĆ”nico Frases para preparase para afrontar una situación temida Hoy estarĆ© dispuesto a superar un poco la lĆ­nea de mi zona de confort Esta es una oportunidad para aprender a sentirme cómodo con esta situación Afrontar mi miedo a…. , es la mejor manera de superar la ansiedad que siento Cada vez que decido afrontar…, doy un paso mĆ”s hacia liberarme de ese miedo Si doy ahora este paso, acabarĆ© siendo capaz de hacer lo que deseo No hay forma correcta de hacerlo. Pase lo que pase estĆ” bien SĆ© que me sentirĆ© mejor la próxima vez que me encuentre en la situación Haga lo que haga, lo harĆ© lo mejor que pueda Me elogio por ser capaz de afrontar mi miedo a… Siempre hay una manera de retirarme de la situación en caso de necesidad Frases para entrar en una situación temida Lo he manejado antes y puedo manejarlo ahora RelĆ”jate y no tengas prisa. No hay necesidad de presionarse No me pasarĆ” nada grave Es correcto que le dedique tiempo. HarĆ© solamente aquello que estĆ© preparado hoy para hacer EstarĆ© bien. Antes ya he salido con Ć©xito de ello No tengo que hacerlo perfectamente soy humano Mientras lo hago puedo pensar que me encuentro en un lugar tranquilo Puedo controlar mi nivel de ansiedad y retirarme de la situación en caso de necesidad Frases para sensaciones de sentirse atrapado Que no pueda salir de la situación en este momento no significa que estĆ© atrapado. Me relajarĆ© de momento y saldrĆ© de aquĆ­ nada La idea de estar atrapado no es mĆ”s que un pensamiento. Puedo relajarme y olvidarme de esa idea Frases generales para hacer frente a la ansiedad o el pĆ”nico Puedo controlar estos sĆ­ntomas o sensaciones Estas sensaciones no son mĆ”s que un recordatorio de que debo utilizar mĆ”s habilidades para afrontar la situación Puedo tomĆ”rmelo con tiempo y esperar que pasen estas sensaciones Me merezco sentirme bien ahora mismo No es mĆ”s que adrenalina…pasara en pocos minutos PasarĆ” pronto Puedo superarlo Son solo pensamientos no realidad No es mĆ”s que ansiedad, no permitirĆ© que se apodere de mi Esta ansiedad no me harĆ” daƱo, aunque no sea agradable Estas sensaciones o sentimientos no tienen nada de peligroso No necesito que estos sentimientos y sensaciones me detengan. Puedo seguir adelante No son mĆ”s que pensamientos (ansiosos) nada mas Āæy quĆ©? Anote sus frases en pequeƱas tarjetas Una buena idea apara tener estas frases siempre a mano es anotar las favoritas en una pequeƱa tarjeta que puede llevar encima, en el bolso o cartera, o pegar en el salpicadero del coche. Siempre que sienta que se acercan los sĆ­ntomas de la ansiedad, busque la tarjeta y lĆ©ala. Recuerde, es necesario practicas muchas veces estas frases antes de internalizarlas plenamente. Al final, acabarĆ”n robando el sitio que ocupan las conversaciones internas temerosas y catastrofistas que mantienen en marcha la ansiedad. El esfuerzo que ponga en la prĆ”ctica de estas frases merecerĆ” la pena. Afirmaciones Las frases y las estrategias para afrontar la ansiedad, ayudan a disminuir la ansiedad del momento. Las afirmaciones sirven para el momento, aunque resultan tambiĆ©n Ćŗtiles a largo plazo. Le ayudaran a cambiar la creencia instaurada que tiende a perturbar la ansiedad. Su objetivo es ayudarle a cultivar una actitud mĆ”s constructiva y fuerte hacia la ansiedad que experimente. En lugar de ser una vĆ­ctima pasiva de la ansiedad, podrĆ” cultivar una actitud de dominio activo. En lugar de sentirse inĆŗtilmente atrapado o superado por el pĆ”nico, temeroso o preocupado, podrĆ” cultivar una actitud de mayor confianza y fe en su capacidad de superar la ansiedad. Las afirmaciones siguientes tienen como objetivo ayudarle a cambiar las actitudes y creencias bĆ”sicas que contribuyen a su ansiedad. Leerlas un par de veces no sirve para marcar la diferencia. Repetirlas diariamente durante semanasĀ  o meses, sin embargo, empezarĆ” a ayudarle a cambiar su perspectiva bĆ”sica sobre el miedo en una dirección constructiva. Una forma de hacerlo es repasar la lista despacio una o dos veces al dĆ­a. Reflexione sobre cada afirmación a medida que vaya leyĆ©ndolas. Incluso mejor, grabe la lista y deje unos segundos de silencio entre una y otra afirmación. Escuche luego la lista grabada cada dĆ­a, relajadamente, para reforzar una actitud mas positiva y confiada hacia usted mismo y su vida. Pensamientos negativos y afirmaciones positivas para combatirlos Esto es insoportable. Puedo aprender a afrontarlo mejor Āæ y si esto sigue y no para nunca? Lo irĆ© haciendo poco a poco. No tengo que pensar en el futuro Me siento dolido, mal posicionado respecto a los demĆ”s. A algunos nos toca andar por caminos mĆ”s tortuosos que a otros. Ello no me convierte en un ser humano menos valioso aunque cumpla menos cosas en el mundo exterior ĀæPor quĆ© tengo yo que ocuparme de esto? Hay personas que parecen tener mĆ”s tiempo libre para disfrutar de su vida. la vida es una escuela. Por las razones que sean, al menos por ahora, me ha tocado el camino mĆ”s duro…un recorrido mĆ”s complicado. Esto no me hace ser malo.

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¿Qué pasos seguir después de un test conductual para tratar la agorafobia?

El Test de Evitación Conductual (TEC) mÔs ampliamente utilizado es uno en que el sujeto intenta ascender a través de una jerarquía de situaciones crecientemente temerarias y que requiere un mayor contacto íntimo con el objeto temido. Por ejemplo, se le puede requerir al sujeto que permanezca a una cierta distancia de una serpiente, después que permanezca al lado de un tanque que contenga la serpiente, después que toque a una serpiente llevando un guante grueso en la mano y a través de varios pasos intermedios, acabar con la serpiente encima de él. Es posible elaborar un escalonamiento Guttman, de la jerarquía de situaciones de manera que todos los sujetos que consigan realizar un ítem determinado de la jerarquía pueda también conseguir todos los ítems mÔs fÔciles. De esta manera, es posible registrar el número de ítems realizados antes y después del tratamiento y obtener una medida directa de la conducta fóbica. AdemÔs, las medidas del estado subjetivo del sujeto y de la activación fisiológica pueden ser realizadas durante el trascurso del test conductual de manera que los componentes de la ansiedad puedan ser medidos antes y después del tratamiento y puedan así evaluarse los cambios. La mayoría de los mayores grupos de investigación que investigan sobre la agorafobia han intentado usar alguna forma de test conductual, pero no se ha elaborado hasta la fecha ningún método que sea plenamente satisfactorio. Los miedos de los agorafóbicos no caen dentro de una dimensión universal que sea trasladable a un escalonamiento tiempo Guttman. Los pacientes temen diferentes cosas e incluso si temen un grupo común de situaciones, pueden no coincidir en el ordenamiento de tales situaciones en función del miedo que puedan provocarles. AdemÔs, las situaciones que los agorafóbicos temen son complejas y no pueden ser controladas fÔcilmente, de manera que el examen de tales miedos supone una pérdida de tiempo y una fuente de error. Se han intentado diferentes abordajes, Emmelkamp y sus colaboradores basaron su medida conductual en el tiempo que los pacientes se mantenían alejados de un lugar seguro. Ellos pedían al paciente que se mantuviera fuera de su casa o del hospital tanto tiempo como les fuera posible sintiéndose tranquilos y sin tensión. Este tiempo era considerado como una medida de miedo. La medida ha probado ser sensible a los efectos del tratamiento en los estudios que este grupo ha llevado a cabo. Sin embargo, la medida tiene al menos dos desventajas: la primera es que el tiempo invertido fuera de casa no es lo esencial en el caso de la agorafobia, tan solo estÔ relacionado con el problema del paciente. En general, cuanto mÔs tiempo estén los pacientes fuera de casa, con mÔs probabilidad se puede esperar que se hayan alejado de ella y con mÔs probabilidad pueden haberse enfrentado a situaciones difíciles y temerarias. Sin embargo, esto no tiene por qué ser siempre así. La segunda desventaja en esta forma de examen es que el paciente sea enseñado a permanecer en el exterior hasta que empiece a sentirse incomodo o tenso y tenga que volver al sitio seguro rÔpidamente. Estas instrucciones son simples. Es muy probable que muchos pacientes se sientan tensos e incómodos durante gran parte del tiempo y por lo tanto tiendan a sentirse así antes de que abandonen su casa para realizar el test conductual. Por lo tanto, los pacientes deben tomar la decisión de forma inevitable sobre el nivel de tensión o incomodidad que es aceptable para ellos mismos y para el terapeuta. No se trata simplemente de la presencia o ausencia de tensión. Tal valoración puede sin duda verse fÔcilmente alterada por las características implícitas en la situación, y por esta razón, cualquier cambio observado después del tratamiento podría reflejar no tan solo reducciones en la evitación fóbica sino también alteraciones en la valoración que realice el paciente respecto a lo que estÔ preparado para tolerar antes de que él califique sus sensaciones como tensión. Los autores de este libro obtuvieron una jerarquía de situaciones fóbicas de cada paciente. Esta jerarquía intentaba representar la total variedad de situaciones fóbicas desde las mÔs fÔciles hasta las mÔs difíciles y luego fueron utilizadas como la base de un test conductual individual. La jerarquía fue elaborada pidiendo primero a cada paciente que describiera dos situaciones en una de las cuales se sintiese totalmente relajado mientras que la otra debe ser la situación mÔs difícil que él/ella pudiera imaginar. Después se le pedía al paciente que elaborara un intervalo entre estas dos situaciones y describiera una tercera situación que ocupara la posición central dentro de la dimensión de miedo. Después él/ella proporcionaría dos situaciones centrales entre el límite superior e inferior de la mitad de la dimensión original, y así hasta que se elaborara una jerarquía de 15 ítems. Después el paciente debía confirmar que los 15 ítems elaborados de tal manera estuvieran distribuidos en un orden de dificultad ascendente y que ningún aspecto significativo de su miedo hubiera sido omitido. Si alguno se hubiera omitido, se intentaría sustituir uno de los ítems existentes por otro de la fobia. También se intentó asegurar que antes de que comenzase el tratamiento, el paciente pudieses llevar a cabo tres o cuatro ítems de la jerarquía, dejando así espacio para una deterioración significativa o por el contrario una mejora. Esta jerarquía fue utilizada después como base para un test conductual real en las situaciones descritas por el paciente. Jerarquía del test conductual de un agorafóbico Estar en casa con los niños y hacer los quehaceres domésticos Caminar hasta la tienda mÔs próxima a fin de comprar algo en un momento tranquilo del día y retroceder Coger el autobús solo, recorrer tres paradas y volver andando a casa Ir sola en el autobús hasta el centro de una ciudad y volver en autobús Caminar hasta la tienda mÔs próxima a fin de comprar algo en un momento concurrido del día y tener que hacer cola para apagar Ir sola en el autobús hasta el centro, comprar sola durante

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