Niños

¿Por qué el juego es tan importante para el cerebro de un niño?

¿Te has preguntado alguna vez cómo se construye el cerebro de tu hijo? No es un proceso que ocurra de golpe ni que empiece cuando nace, sino que comienza desde el primer día —¡y en realidad, incluso antes!— y depende de muchísimos factores que tú puedes influir para ayudar a que crezca sano y fuerte. El cerebro en construcción: la fábrica más increíble Imagina el cerebro de tu hijo como una gran fábrica que se pone en marcha desde el embarazo. En esta fábrica, millones de neuronas se conectan para formar las bases de todo: desde cómo va a caminar, hablar y aprender, hasta cómo sentirá y se relacionará con el mundo. Durante los primeros años, esta “fábrica” es tan flexible y activa que cada abrazo, cada palabra, cada juego y hasta cada emoción que le transmites es una pieza clave para construir esa red neuronal que lo acompañará toda la vida. ¿Por qué es crucial lo que pase en esos primeros días y años? Porque el cerebro se “moldea” según lo que vive. Un entorno lleno de amor, seguridad y estímulos adecuados puede disparar su desarrollo, mientras que un ambiente con estrés o abandono puede limitarlo. No es solo genética, ni solo suerte. Lo que pasa a su alrededor durante esos meses y años es el verdadero motor de su crecimiento cerebral. Claves que no siempre te cuentan No hace falta ser un experto: El simple hecho de hablarle, mirarlo a los ojos o cantarle ya está estimulando su cerebro. El juego es más que diversión: Es la “herramienta” principal para que tu hijo aprenda y cree conexiones cerebrales. Las emociones importan muchísimo: Sentirse seguro y querido ayuda a que el cerebro se desarrolle sano, mientras que el estrés crónico lo puede frenar. Tu bienestar también cuenta: Un papá o mamá tranquilo, feliz y con tiempo para el niño, es la mejor medicina para su cerebro. ¿Cómo apoyar este proceso desde hoy? Habla, canta, juega y lee con tu hijo, desde el primer día. Crea rutinas que le den seguridad y calma. Cuida la alimentación y las horas de sueño, porque el cerebro lo necesita. No temas pedir ayuda profesional si algo te preocupa. En resumen El cerebro de tu hijo es una obra maestra en construcción que depende tanto de lo que él trae como de todo lo que tú le das cada día. Cuidar ese proceso desde el primer día es el regalo más valioso que le puedes hacer.  

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¿Cuáles son los mejores libros sobre neurodesarrollo?

El neurodesarrollo es un campo fundamental para comprender el crecimiento y desarrollo del cerebro en la infancia y adolescencia. Tanto los padres como los profesionales de la salud y la educación pueden beneficiarse de recursos que les ayuden a entender mejor este proceso. A continuación, presentamos una selección de libros recomendados sobre neurodesarrollo que pueden aportar conocimientos valiosos y herramientas prácticas. «El cerebro del niño» – Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson Este libro explica, de manera clara y accesible, cómo se desarrolla el cerebro infantil y ofrece estrategias basadas en la neurociencia para ayudar a los niños a gestionar sus emociones y mejorar su comportamiento. «Cómo hablar para que los niños escuchen y cómo escuchar para que los niños hablen» – Adele Faber y Elaine Mazlish Aunque no es estrictamente un libro de neurodesarrollo, este clásico ayuda a los padres y profesionales a comprender la importancia de la comunicación efectiva en el desarrollo emocional y cognitivo de los niños. «El cerebro del niño explicado a los padres» – Álvaro Bilbao En este libro, el neuropsicólogo Álvaro Bilbao ofrece una guía práctica para comprender cómo funciona el cerebro de los niños y cómo los adultos pueden fomentar su desarrollo saludable a través de estrategias cotidianas. «Educar en el asombro» – Catherine L’Ecuyer Un enfoque basado en el respeto al ritmo natural del niño, que destaca la importancia del juego, la curiosidad y el descubrimiento en el aprendizaje y desarrollo cerebral. «Neuroeducación: solo se puede aprender aquello que se ama» – Francisco Mora Dirigido a educadores y profesionales, este libro explora la relación entre la emoción y el aprendizaje, y cómo la neurociencia puede transformar la enseñanza. «El niño con trastorno del desarrollo: Guía para padres y profesionales» – Sally Ozonoff, Geraldine Dawson y James McPartland Un recurso esencial para comprender los trastornos del desarrollo, como el autismo, y cómo abordarlos desde una perspectiva integral. «La ciencia del cerebro infantil: Guía práctica para padres y educadores» – John Medina Este libro se basa en investigaciones científicas para ofrecer consejos prácticos sobre cómo potenciar el desarrollo cognitivo y emocional de los niños. Conclusión Los libros sobre neurodesarrollo son una herramienta esencial para comprender y apoyar el crecimiento de los niños en sus diferentes etapas. Ya sea desde la perspectiva de un padre o de un profesional de la educación o la salud, contar con información basada en la neurociencia permite tomar mejores decisiones para el bienestar infantil. ¿Has leído alguno de estos libros? ¿Cuál recomendarías? ¡Déjanos tu comentario!  

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¿Qué factores influyen en el desarrollo cerebral de un niño?

El desarrollo cerebral en la infancia es un proceso dinámico y complejo que sienta las bases para el aprendizaje, la conducta y la salud mental a lo largo de la vida. Durante los primeros años, el cerebro experimenta un crecimiento acelerado, formando conexiones neuronales que determinan habilidades cognitivas, emocionales y sociales. Existen múltiples factores que influyen en este proceso, desde la genética hasta el entorno en el que crece el niño. A continuación, exploramos los principales factores que afectan el desarrollo cerebral infantil y su impacto en la vida futura. Genética y Factores Biológicos La herencia genética juega un papel fundamental en la estructura y función del cerebro. Factores como la predisposición a ciertas enfermedades neurológicas, la velocidad de desarrollo de las conexiones neuronales y las capacidades cognitivas básicas están determinadas, en parte, por la genética. Sin embargo, la interacción con el ambiente también es crucial y puede modificar la expresión genética a través de procesos como la epigenética. Nutrición y Desarrollo Cerebral Una alimentación adecuada durante el embarazo y los primeros años de vida es esencial para el desarrollo del cerebro. Nutrientes como el ácido fólico, los ácidos grasos omega-3, el hierro y el zinc favorecen la formación de neuronas, la mielinización y las conexiones sinápticas. Por el contrario, la desnutrición en etapas tempranas puede generar problemas en la memoria, la atención y la capacidad de aprendizaje a largo plazo. Experiencias y Estimulación Temprana El entorno en el que crece un niño tiene un impacto significativo en su desarrollo cerebral. La estimulación temprana a través del juego, la lectura, la música y la interacción social fortalece las conexiones neuronales y mejora habilidades como el lenguaje, la motricidad y la inteligencia emocional. Un ambiente enriquecido favorece la plasticidad cerebral y la capacidad de aprendizaje. Vínculo Afectivo y Apego Seguro Las relaciones tempranas con los cuidadores principales influyen en la estructura cerebral. Un apego seguro, caracterizado por la atención y el afecto constantes, contribuye a la regulación emocional y al desarrollo de la confianza en el entorno. Por el contrario, la negligencia o el estrés en el hogar pueden afectar el desarrollo de la amígdala y la corteza prefrontal, áreas clave en la gestión emocional y la toma de decisiones. Factores Ambientales y Socioeconómicos El acceso a educación de calidad, un hogar estable y una comunidad segura favorecen el desarrollo cognitivo y emocional del niño. En cambio, la pobreza, la violencia y el estrés tóxico pueden afectar negativamente la estructura cerebral, alterando la producción de hormonas del estrés como el cortisol, lo que puede generar dificultades en la concentración, el aprendizaje y la regulación emocional. Salud y Cuidado Médico Las infecciones prenatales, la exposición a toxinas ambientales y enfermedades infantiles pueden influir en el desarrollo cerebral. Las visitas médicas regulares, la vacunación y el tratamiento temprano de cualquier problema de salud son fundamentales para garantizar un desarrollo óptimo. Conclusión El desarrollo cerebral infantil es el resultado de la interacción entre la genética y el entorno. Proporcionar una nutrición adecuada, estimulación temprana, afecto y un ambiente seguro permite que el cerebro se desarrolle de manera óptima, sentando las bases para el bienestar a lo largo de la vida. Invertir en la infancia es invertir en el futuro de la sociedad.  

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¿Cómo se detecta la dislexia en niños y adolescentes?

La dislexia es un trastorno del aprendizaje que afecta la forma en que las personas leen, escriben y procesan las palabras. Aunque no es una discapacidad intelectual, puede presentar desafíos significativos en la vida cotidiana y en el rendimiento académico. Si sospechas que podrías tener dislexia, es importante reconocer los signos comunes y comprender cómo puede impactar tu vida. Este artículo te ayudará a identificar si estás experimentando síntomas relacionados con la dislexia y qué pasos seguir si lo crees necesario. ¿Qué es la dislexia? La dislexia es un trastorno neurológico que se caracteriza por dificultades para leer con precisión y fluidez, a pesar de tener una inteligencia normal o incluso superior. Las personas con dislexia pueden tener problemas con la decodificación de palabras, la ortografía y la comprensión lectora. Sin embargo, la dislexia no es un reflejo de la inteligencia; más bien, es una dificultad específica en la forma en que el cerebro procesa el lenguaje escrito. Signos comunes de la dislexia La dislexia se manifiesta de manera diferente en cada persona, pero algunos de los signos más comunes incluyen: Dificultad para leer y escribir Leer lentamente o con dificultad: Las personas con dislexia suelen tener problemas para reconocer palabras y leer fluidamente. Esto puede llevar más tiempo del que debería para leer un texto. Inversiones o omisiones de letras: Es común que se intercambien letras (como escribir «p» en lugar de «b»), se omitan letras o se agreguen letras incorrectas al escribir. Dificultad con la ortografía: Las personas con dislexia tienden a cometer errores ortográficos frecuentes, incluso cuando la palabra debería ser fácil de escribir. Problemas con el procesamiento de sonidos Dificultad para identificar sonidos o sílabas: Las personas con dislexia pueden tener dificultades para segmentar palabras en sonidos más pequeños (como las sílabas) o para reconocer la relación entre sonidos y letras. Confusión con palabras similares: Las palabras que suenan de forma similar pueden ser confusas para las personas con dislexia, como «banco» y «vanco» o «papa» y «mama». Dificultades con la comprensión lectora Problemas para recordar lo leído: Es común que las personas con dislexia no recuerden lo que han leído debido a las dificultades para decodificar las palabras rápidamente. Desinterés por leer: La frustración con la lectura puede llevar a la evitación de libros o actividades que requieran leer, incluso si la persona disfruta de la lectura cuando no hay barreras. Problemas con la organización y el tiempo Dificultad para organizar pensamientos y tareas: Las personas con dislexia a menudo tienen problemas para organizar sus ideas al escribir o hablar, lo que puede llevar a una expresión desordenada. Falta de coordinación entre letras y números: La confusión con los números y las letras es otra característica frecuente, lo que afecta tanto la lectura como la escritura de números. Dificultad con la memoria a corto plazo Dificultades para recordar secuencias de información: Las personas con dislexia pueden tener problemas para recordar secuencias, como los días de la semana o las instrucciones que se dan verbalmente. ¿Cuándo debo preocuparme? Es normal que las personas tengan dificultades en ciertos aspectos del aprendizaje, pero si experimentas varios de los signos mencionados de manera continua, puede ser una señal de que tienes dislexia. Es importante que no te frustres ni te sientas culpable; la dislexia es un trastorno común y puede ser tratado con intervenciones adecuadas. ¿Cómo se diagnostica la dislexia? El diagnóstico de la dislexia generalmente involucra una evaluación profesional que incluye pruebas de lectura, ortografía, comprensión, y habilidades cognitivas. Los especialistas, como psicólogos educativos o terapeutas del lenguaje, pueden ayudar a identificar si la dificultad de aprendizaje está relacionada con la dislexia u otro trastorno. Esta evaluación también ayudará a determinar el tipo de intervención o apoyo que podrías necesitar. ¿Qué hacer si creo que tengo dislexia? Si crees que podrías tener dislexia, sigue estos pasos: Habla con un profesional: Consulta con un psicólogo educativo, pedagogo o terapeuta especializado en dislexia para obtener una evaluación completa. Explora opciones de apoyo: La dislexia no tiene cura, pero existen muchas estrategias y herramientas que pueden ayudar a las personas a superar sus dificultades. La intervención temprana y el apoyo adecuado pueden mejorar significativamente el rendimiento. Sé paciente contigo mismo: Si te diagnostican dislexia, recuerda que no define tu inteligencia ni tu potencial. Existen muchas personas exitosas que han superado las barreras que plantea la dislexia. Considera recursos de aprendizaje: Existen aplicaciones, programas y libros que pueden ayudarte a mejorar tus habilidades de lectura y escritura, y a enfrentar los desafíos de manera eficaz. Conclusión La dislexia puede ser un reto, pero con el apoyo adecuado y estrategias de intervención, las personas pueden aprender a manejar sus dificultades y alcanzar su máximo potencial. Si sospechas que tienes dislexia, no dudes en buscar ayuda profesional. El diagnóstico temprano y el acceso a las herramientas correctas pueden marcar la diferencia en tu experiencia de aprendizaje y en tu bienestar general.  

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¿Qué significa si mi hijo aprende demasiado rápido?

Las altas capacidades son un tema que preocupa a muchos padres, ya que, al identificar que su hijo tiene un potencial intelectual o creativo superior, surgen muchas dudas sobre cómo gestionarlo adecuadamente. En este artículo, te explicamos cómo reconocer las señales de altas capacidades y qué pasos seguir si crees que tu hijo podría tenerlas. ¿Qué Son las Altas Capacidades? Las altas capacidades intelectuales hacen referencia a aquellos niños que muestran habilidades cognitivas, creativas o de razonamiento superiores a la media para su edad. Esto no significa que solo se trate de una inteligencia académica; también puede implicar destrezas en áreas como la música, el arte o la resolución de problemas complejos. Señales Comunes de Altas Capacidades Aquí te compartimos algunas señales que podrían indicar que tu hijo tiene altas capacidades: Curiosidad insaciable: Los niños con altas capacidades suelen hacer muchas preguntas, muestran un interés constante por entender el mundo que los rodea y tienen una gran curiosidad por los temas complejos. Desarrollo temprano del lenguaje: Si tu hijo comenzó a hablar muy temprano y tiene un vocabulario extenso para su edad, esto podría ser un indicio de su capacidad intelectual superior. Habilidad para aprender rápidamente: Los niños con altas capacidades pueden aprender nuevos conceptos con facilidad, comprendiendo ideas que otros niños de su misma edad podrían tardar más tiempo en entender. Intereses profundos y específicos: Un niño con altas capacidades puede desarrollar un interés profundo por áreas como las matemáticas, la ciencia o la música desde una edad temprana, y dedicarse con pasión a estas áreas. Memoria excepcional: Una capacidad sobresaliente para recordar detalles, hechos o acontecimientos puede ser una señal importante. Estos niños suelen tener una memoria a largo plazo muy desarrollada. Dificultades con la socialización: En algunos casos, los niños con altas capacidades pueden sentirse fuera de lugar con compañeros de su misma edad debido a que su manera de pensar y comprender el mundo es diferente. Evaluación Psicológica Si observas varias de estas señales en tu hijo, el siguiente paso es realizar una evaluación psicológica. Esta evaluación puede ser realizada por un psicopedagogo o psicólogo infantil especializado en altas capacidades. Durante la evaluación, se analizan diferentes aspectos del desarrollo intelectual y emocional del niño, y se pueden realizar pruebas estandarizadas de cociente intelectual (CI) que pueden ayudar a identificar si el niño tiene altas capacidades. Es importante tener en cuenta que el CI no es el único indicador de altas capacidades. Un niño puede mostrar grandes talentos o habilidades en áreas como el arte, la creatividad o la resolución de problemas sin necesariamente tener un CI extremadamente alto. Por lo tanto, es crucial realizar un análisis integral. ¿Qué Hacer Si Mi Hijo Tiene Altas Capacidades? Si el diagnóstico de altas capacidades es positivo, es esencial adoptar un enfoque adecuado para apoyar su desarrollo. Aquí algunas recomendaciones: Fomentar sus intereses: Permite que tu hijo explore sus pasiones y talentos. Si está interesado en la música, las matemáticas o la lectura, proporciónale materiales y experiencias que le permitan desarrollar esos intereses. Desafíos adecuados: Es importante que tu hijo se enfrente a desafíos intelectuales, pero sin sentirse abrumado. Asegúrate de que los desafíos sean adecuados a su nivel de desarrollo para que sigan siendo estimulantes. Fomentar la empatía y habilidades sociales: Dado que algunos niños con altas capacidades pueden tener dificultades para relacionarse con sus compañeros, es fundamental ayudarles a desarrollar sus habilidades sociales y emocionales. Buscar apoyo especializado: En algunos casos, puede ser útil contar con el apoyo de profesionales como psicopedagogos, terapeutas ocupacionales o incluso tutorías personalizadas para garantizar que tu hijo reciba la atención adecuada a sus necesidades. Conclusión Identificar si tu hijo tiene altas capacidades puede ser el primer paso para ayudarle a desarrollar todo su potencial. Si notas señales de habilidades excepcionales o intereses profundos, considera hablar con un profesional para obtener un diagnóstico adecuado y comenzar a planificar el mejor camino para su crecimiento intelectual y emocional. Recuerda que cada niño es único, y el apoyo adecuado es fundamental para garantizar su bienestar y éxito a largo plazo.

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¿Por qué es importante identificar la superdotación desde edades tempranas?

Definir el concepto de niño intelectualmente superdotado obliga ante todo a definir la inteligencia, y a hacerlo especialmente en lo que se refiere a los niños. Binet definió la inteligencia como “[..] la función vital que nos sirve para adaptarnos al medio físico de la naturaleza” y a la mejor moral de nuestros semejantes” para él, la inteligencia era el “artífice” de las funciones superiores, que hacían posibles las elecciones adaptativas. Por otra parte, insistía en que la inteligencia no se reducía a la memoria y abundaba en la importancia de los fenómenos de inhibición psicológica en el funcionamiento intelectual; por último, consideraba que la inteligencia en el niño guardaba correspondencia con el rendimiento escolar. Como refiere Lautrey, los editores de una importante revista de psicología Journal of Educational Psychology pidieron en 1921 a 17 investigadores reconocidos en la materia que dieran su definición e inteligencia. Lewis Terman puso el acento en su contribución a las capacidades de abstracción; Luis Leon Turstone, insistió en las capacidades de inhibición, flexibilidad mental y adaptación social; otros investigadores subrayaron diversos aspectos psicológicos, como la memoria, el razonamiento lógico o la adaptación a las novedades. En 1986 se volvió a plantear la misma pregunta a 24 investigadores considerados entre los mejores especialistas de la inteligencia y los resultados mostraron que el consenso no era muy superior al de 65 años antes: varias definiciones conllevaban contenidos semejantes a los propuestos entonces, como las capacidades de adaptación social o las novedades de memoria o de abstracción; se observaron pocas ideas nuevas, salvo un acento más marcado y frecuente en los procesos de inhibición y la aparición de la idea de “metacognición”, la capacidad de tratar los procesos cognitivos propios. Si los primeros enfoques psicométricos desde Binet implicaban una conceptualización untaría de la inteligencia, son numerosos los autores que, integrando sobre todo las aportaciones de Lev Vygotski y de Jean Piaget, propusieron conceptualizaciones multidimensionales y formularon múltiples visiones de la superdotación intelectual. Entre las mas influyentes cabe citar la “teoría de las inteligencias múltiples” de Gardner (1993) que postula la existencia de nueve dominios intelectuales distintos y otros tantos de superdotación intelectual: la teoría triárquica de la inteligencia humana de Sternberg (1985), con sus dominios intelectuales analítico, practico y creativo y los tres tipos de superdotación que les corresponden o incluso el modelo de tres anillos de Renzulli (1986) con los niveles de aptitud, creatividad y compromiso intelectuales y la distinción entre superdotación intelectual académica y creativa. Estas contribuciones contenían buenas dosis de especulación y su pertinencia relativa es difícil de desentrañar; cabe observar que muchos autores manejan las nociones de inteligencia emocional y de creatividad intelectual que no están realmente presentes en las escalas de inteligencia habituales.   (Información extraída de Niños con dificultades de aprendizaje [coordinadores] / Pierre de Fourneret, David Da Fonseca; ilustraciones, Cyrille Martinet; [colaboradores, Nicolas Adam … et al.], 2019)

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¿Qué tipos de programas afectan más las creencias y actitudes de los niños?

El niño de 4 a 12 años se encuentra en una fase de su vida en la que se forma todo tipo de creencias. Pero a diferencia del adulto, la televisión le presenta no pocas parcelas de la realidad con la que todavía no ha tenido contacto directo. Además, su capacidad de discernimiento y pensamiento está en formación. Ello hace que esté en una situación de fragilidad y desventaja porque no puede comparar las creencias que le presenta la televisión y la realidad de la vida cotidiana que todavía no ha experimentado. De ahí que la televisión sea un medio propicio para inducir la formación de creencias y actitudes. Puede provocar, sin que el niño lo advierta, creencias distorsionadas y estereotipos Los estereotipos son creencias o concepciones estandarizadas y convencionales. Son generalizaciones o presunciones que a menudo están basadas en percepciones distorsionadas pues cuando se aplican a personas presentan a éstas de forma unidimensional. Los estereotipos juegan un papel importante en los roles televisivos como agentes de socialización. La televisión presenta numerosos estereotipos y el niño, en su contacto con esos contenidos, puede desarrollar concepciones acerca de la gente que reflejen esas imágenes estereotipadas asimiladas de la pantalla. A pesar de las apariencias, el mundo de la televisión es muy estable en cuanto a las imágenes que muestra. A pesar de que la representación de los personajes femeninos en televisión ha mejorado, sigue sin reflejar la proporción en la vida real. Así por ejemplo, en los años setenta y ochenta los personajes masculinos eran tres veces más numeroso que los de la mujer y en los años noventa seguían siendo el doble. Por otro lado, durante los años noventa los roles de las mujeres seguían siendo menos importantes que las de los hombres y cuando las mujeres tienen roles importantes suelen darse en la comedia. La presencia de estereotipos en televisión sigue siendo muy fuerte en la actualidad. Por ejemplo, las mujeres prime time suelen ser más jóvenes que los hombres y se presentan con papeles más tradicionales y estereotipados que los hombres. Siguiendo un estudio realizado por la asociación CEACCU, en la programación infantil se dan varios arquetipos de representación de la condición femenina que se repiten con insistencia: La mujer como única ejecutar de las tareas del hogar La coquetería como cualidad más destacada del carácter femenino Referencias al aspecto físico femenino, realizadas por personajes masculinos La utilización de las mal llamadas “armas de mujer” Referencia a cualquier “rasgo distintivo” del sexo femenino Cuando se presenta una mujer ocupando algún lugar de la vida pública, fuera del ámbito privado del hogar, generalmente se ridiculiza o se deja bien patente su ineptitud. Si los análisis pues siguen mostrando que la televisión actual todavía presenta estereotipos, la cuestión fundamental es que la investigación también ha mostrado que tales estereotipos influyen sobre las percepciones de los niños, particularmente en lo que se refiere a los estereotipos de género, entre los que destacan los roles profesionales, el aspecto físico y el matrimonio. Por ejemplo, la felicidad se asocia frecuentemente al ejercicio de determinadas profesiones  y a la belleza física. Dicho de otra manera, la televisión tendería a hacer creer que ser feliz siendo obrero y feo es una aspiración difícil de lograr. Una temática que permite ver claramente cómo la televisión puede afectar al niño en la adquisición de creencias y actitudes es la representación que hace del sexo y el alcohol. La asimilación por los niños de ese conjunto de comportamientos sexuales representados en la pantalla, puestos en evidencia por los análisis de contenido, tiene influencia sobre las creencias y actitudes construidas sobre ellos. Dada la baja probabilidad de que el niño pueda contrastar las escenas de sexualidad vistas en televisión en la vida real, suelen perdurar en ellos más tiempo las creencias de que lo que  ven en televisión es real, en comparación con otros tipos de contenidos. La televisión por esta razón es un influyente inductor de creencias. Otra creencia entre los jóvenes que ven muchas series de televisión y que ilustra la distorsión que se produce, es que estiman mayores porcentajes de gente divorciada y de hijos ilegítimos en la vida real que aquellos jóvenes que ven menos esas series. También pueden llegar a creer que las relaciones sexuales prematrimoniales y extramatrimoniales, la violación y la prostitución son más comunes en la vida corriente de lo que realmente son. Por otro lado, los jóvenes que ven mucha televisión suelen manifestar actitudes más estereotipadas con relación a los roles sexuales. Con respecto al alcohol las creencias y actitudes están influidas también por la televisión. Por ejemplo, en una investigación se pretendía comprobar cómo afectaba el visionado de imágenes de gente bebiendo sobre las creencias de los niños acerca del alcohol. Los resultados mostraban que las intenciones de los chicos de consumir alcohol podían predecirse a partir de sus interpretaciones de los mensajes televisivos, de las conductas en casa con relación al alcohol, de sus deseos de ser como los personajes que bebían y por ultimo por las expectativas de que “beber aporta recompensa” Otro aspecto a tener en cuenta es la influencia de la realidad televisiva sobre la realidad del niño. Numerosos trabajos han mostrado que el contenido televisivo percibido como no realista retiene menos influencia sobre las actitudes, las creencias y los comportamientos del niño que aquellos considerados como realistas. Por otro lado, los contenidos de origen real dan lugar a mayores niveles de recuerdo y de interferencia de estados psicológicos, como motivos e intenciones de las personas que aparecen en el programa. La familia puede influir para reducir el realismo que el niño atribuye a programas ficcionales. Pero una cuestión muy importante es la que plantea qué efectos producen en el niño las imágenes en función de su carácter factual o ficcional. De manera general, las imágenes factuales le influyen más que aquella que juzga como ficticias. A pesar de que los programas de ficción también pueden tener influencia sobre él. En algún caso se ha

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¿Cómo puede el protocolo de Levine ser útil para abordar el trauma emocional en niños?

Levine ha desarrollado un plan de tratamiento comprensivo que introduce importantes modificaciones en el procedimiento médico convencional. El énfasis en los aspectos educativos, el tiempo de dedicación invertido por el pediatra en la explicación del procedimiento, la atención a los problemas psicológicos, el interés por establecer una alianza terapéutica entre médico-paciente, o la recomendación de utilizar incentivos con los más pequeños, aproxima su forma de actuar al quehacer del terapeuta de conducta y convierte esta propuesta en un régimen de tratamiento mixto (médico-psicológico), más que en tratamiento médicamente puro. No obstante, como hacer notar Lyman y otros (1988), el protocolo Levine permanece enraizado en el modelo médico tradicional, al conferir al niño el rol de enfermo, a quien debe cuidar y aliviar de una serie de responsabilidades, normalmente a niños que padecen otros trastornos. El objetivo central del tratamiento consiste en disminuir los síntomas del ensuciamiento; el programa se lleva a cabo en cuatro fases: Orientación y consejo inicial, desimpactación, mantenimiento y seguimiento. Levine concede una gran importancia a la primera fase del procedimiento que marca el inicio de la relación médico-paciente. El objetivo primordial en ese momento consiste en “desmitificar el problema” e informar sobre el funcionamiento intestinal. Una característica típica de los encopréticos y sus familiares es que no conocen a nadie con un problema similar, el hecho de que el médico les comente que existen otros muchos niños que tienen los mismos síntomas contribuye a disminuir la sensación de soledad y aislamiento que han venido experimentando en el curso del trastorno. Se anima al niño para que no se avergüence de lo que le ocurre y hable de ello abiertamente, discutiendo con el pediatra sus dudas, temores y sentimientos. Para tranquilizarlo y darle confianza, el pediatra le explica que un problema intestinal no es muy diferente de un dolor de garganta o un catarro. La sesión debe desarrollarse en un tono positivo, evitando acusaciones encubiertas. Levine aconseja incluso que el médico manifieste su admiración por el valor que ha demostrado el niño al no compartir ese problema con sus amigos y tener que soportarlo en solitario. Mediante dibujos, diagramas o fotografías, explica con un lenguaje asequible para niños y padres cómo funciona el intestino, la importancia que tienen los músculos para propulsar las heces fuera del cuerpo y las consecuencias que conlleva el hecho de retenerlas dentro: el intestino se dilata y pierde su fuerza muscular porque está lleno, se deterioran las sensaciones que proceden de su interior y que informan al niño cuándo debe ir al baño. Levine hace mucho hincapié en esta parte de la explicación, a fin de que comprendan la importancia que tiene vaciar el intestino cada día. Con igual sencillez aborda el concepto de rebosamiento y el tema del ensuciamiento en la ropa interior. Solo cuando padres y niños han comprendido los mecanismos que han dado lugar a la encopresis, se procede a explicar cómo se puede solucionar el problema. En este momento, el tema de discusión se centra en convencerlos de que el aspecto clave del tratamiento consiste en conseguir que los músculos intestinales recobren la fuerza y tono perdidos. Para motivar al niño, Levine utiliza la analogía de que el médico es el preparador fisco que va a proporcionar las instrucciones precisas para trabajar ese grupo muscular. Según Levine, utilizar esta simbología es muy útil con niños de edad escolar, donde el ejercicio y la educación física forma parte del contexto cotidiano. Para lograr este objetivo, argumenta que es preciso eliminar del intestino las heces que comprimen sus paredes; de ese modo justifica por qué es necesario realizar una fase de desimpactación, que les describe detenidamente. Antes de comenzar con la siguiente fase, se comprueba que el recto y el colon están libres de residuos fecales, mediante una radiografía abdominal. La realización de esta prueba es una parte clave del protocolo, ya que muchos niños presentan un abdomen blando ante la exploración física y sin embargo, la radiografía muestra una acumulación fecal de heces blandas. Iniciar la siguiente fase sin asegurarse de la efectividad de la primera puede conducir a una rápida recaída. La fase de mantenimiento es menos invasiva y tiene por objeto establecer una rutina de defecación cotidiana. El niño debe comprender que esta fase del proceso se asemeja a los periodos de entrenamiento de los deportistas, de modo que el esfuerzo cotidiano de sentarse en el retrete dos veces cada día, durante 10 minutos, es el ejercicio pertinente para trabajar los músculos intestinales y no un castigo por ensuciarse. Aunque Levine recomienda emplear un registro de estrellas para documentar el uso del retrete y utilizar reforzadores extra si se logran buenos resultados, no explica con claridad cómo hacerlo y qué conductas concretas tendrían que ser reforzadas. La defecación se facilita mediante la ingestión de laxantes lubricantes, aceite mineral; dos cucharadas de este preparado suelen ser suficientes para niños en edad escolar, en caso necesario se ajustará la dosis más propicia. Se aconseja mantener este régimen por un tiempo de cuatro a seis meses. Mientras los niños están tomando el aceite, se les suministra un complejo vitamínico, destinado a paliar los posibles efectos del laxante. Los laxantes estimulantes a base de sen se reservan para los casos más graves de estreñimiento. Con el fin de aumentar el consumo de fibra, se les anima a desayunar un tazón de leche repleto de cereales de salvado. Finalmente, se advierte a los padres que no recurran a los enemas o supositorios durante este periodo, aunque el niño no defeque, sino que se pongan en contacto telefónico con el pediatra para adecuar la dosis del laxante. Cuando la rutina defecadora se ha instalado y el niño no se ensucia, se proporciona a retirar gradualmente los laxantes. La denominada fase de seguimiento alude en realidad a la necesidad de que el médico supervise el curso del tratamiento y no se limite solamente a percibir sin saber qué ocurre después. El médico debería ser sensible ante los casos difíciles y controlar la tentación

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¿Cómo se puede prevenir el comportamiento agresivo en los niños?

Para prevenir el comportamiento agresivo la mejor estrategia consiste en disponer el ambiente de modo que el niño no aprenda a comportarse agresivamente y, por el contrario, sí lo dispongamos de modo que le resulte asequible el aprendizaje de conductas alternativas a la agresión. Siempre que se encuentre ante una situación conflictiva ya sea con su pareja o con su propio hijo o con cualquier otra persona, modele la calma ¿cómo? Puede modelar la calma por medio de la expresividad facial, la postura, los gestos, lo que dice y el tono, la velocidad y el volumen con que dice las cosas. Concretamente, como indican Goldstein y Keller (1991), la cara de la persona calmada muestra una frente sin arrugas, las cejas no están caídas ni juntas, los ojos están abiertos normalmente, sin la mirada fija o de soslayo de la cólera o los ojos desmesuradamente abiertos mostrando sorpresa, la nariz no está arrugada ni sus aletas dilatadas, los labios en posición normal, ni presionados ni echados para atrás como cuando se está gruñendo. Es más probable que la persona calmada esté sentada que de pie, con los brazos a los lados, no cruzados, las manos abiertas, no en puño; los movimientos son lentos y fluidos, no rápidos y a trompicones; la cabeza, el cuello y los hombros están rejalados, no tensos ni rígidos. La voz de la persona calmada es uniforme más que nerviosa, suave o moderada más que alta, lenta o de ritmo moderado más que rápido, la persona evita gritar, la brusquedad o el nerviosismo considerable y su discurso contiene pausas. Estos son algunos de los signos manifiestos que puede mostrar un modelo que intenta enseñar un comportamiento alternativo a la agresión ante una situación conflictiva. Modele también comportamientos asertivos para defender sus propios derechos. En ningún caso y bajo ningún pretexto, deje que desde pequeño el niño consiga lo que desea cuando patalea, grita o empuja a alguien. Espere a dárselo cuando lo pida de forma calmada. Si aun el niño no ha tenido la oportunidad de aprender cómo se pide calmadamente las cosas, déle instrucciones acerca de cómo debe hacerlo, y refuércele con una sonrisa o un así me gusta. No piense que eso le supondrá a usted un gran esfuerzo. Le aseguramos que le será más fácil enseñar conductas adaptativas desde la más tierna infancia, que además eliminar conductas inadaptativas. Recuerde que incluso puede ocurrir que los niños sean inadvertidamente entrenados para comportarse agresivamente por las mismas personas que normalmente critican tales conductas. La manera en que esto se produce es la siguiente: por sus propiedades inversivas, la agresión no solo exige atención, lo cual ya refuerza dicha conducta, sino que a menudo es eficaz para eliminar exigencias desagradables para el niño y para controlar la conducta de los demás. Así, tanto los padres como los compañeros refuerzan intermitentemente las respuestas agresivas. Refuerce siempre cualquier intento que el niño, aunque muy pequeño, muestre de comportarse adaptativamente en situaciones conflictivas. Si se trata del ámbito escolar, se sabe que el potencial de las escuelas para promover la salud mental, de los chicos se viene reconociendo de hace tiempo. Hoy por hoy, son varias las investigaciones longitudinales que demuestran el papel efectivo que tanto escuelas como profesores eficaces pueden jugar en el ajuste a largo plazo de los individuos, incluyendo los chicos que experimentan múltiples estresores vitales y aquellos que tienen un ambiente familiar inestable durante la mayor parte de su infancia. Los profesores son modelos importantes para los chicos en el ámbito social y las escuelas juegan un papel muy significativo en la adaptación del niño a la sociedad. Además, los profesores transmiten tanto explicita como implícitamente información acerca de normas para el comportamiento social tano deseable como indeseable. Los profesores eficaces pueden diferir en lo que respecta al método y al estilo personal, pero en general son capaces de mantener un fuerte interés académico en los niños mientras crean un clima de organización, un orden conductual razonable y relaciones interpersonales positivas en la clase como grupo. En vista de que se hace evidente que hay una relación positiva entre competencia académica y social en los chicos, así como la importancia de ambas dimensiones tanto para la competencia personal como para el desarrollo de la autoestima de los chicos, es lógico que se entienda lo importante que es tener métodos a mano en el ámbito escolar para facilitar tanto la competencia personal como la académica. En este sentido, no olviden los profesores que pueden hacer uso de los mismos procedimientos que los padres. Éstos son moldeamiento de conductas provocarles, instrucciones y reforzamiento de las mismas, al tiempo que un no reforzamiento desde el inicio de la escuela de los primeros intentos de conducta agresiva.   (Información extraída de Agresividad infantil / Isabel Serrano Pintado, 1996)

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¿Cómo detectar sin un niño está sufriendo bullying?

Las relaciones de agresión y victimización entre escolares, lejos de ser una forma esporádica e intrascendente de interacción entre iguales, es una cuestión altamente preocupante, pero parece que solo cuando los hechos revisten cierto dramatismo y saltan a los medios de comunicación cobran importancia. En nuestro país según los estudios realizados por Cerezo y Esteban y por Ortega, en los últimos años el nivel de incidencia se sitúa en torno al 15% de los sujetos en edad escolar. En esta situación dos personajes implicados: el agresor y su víctima, aunque su repercusión dado el carácter independiente de las relaciones sociales, afecta al grupo en su conjunto. Es precisamente a partir del conocimiento de la estructura socio afectivo del grupo la intervención en las situaciones de agresividad entre los escolares.  La conducta agresiva que se manifiesta entre escolares conocida como fenómeno bullying es una forma de conducta agresiva, intencionada y perjudicial, cuyos protagonistas son jóvenes escolares. No se trata de un episodio esporádico, sino persistente, que puede durar incluso años. La mayoría de los agresores o bullies actúan movidos por un abuso de poder y un deseo de intimidar y dominar a otros compañeros al que consideran su víctima habitual. Se define la conducta bullying como la violencia mantenida, guiada por un escolar o por un grupo, dirigida contra otro escolar que no es capaz de defenderse por sí mismo. Puede adoptar diversas formas: física, verbal o indirecta (Cerezo, 1991; 1997) Así pues, el bullying es una forma de maltrato, normalmente intencionado y perjudicial, de un estudiante hacia otro compañero, generalmente mas débil, al que convierte en su víctima habitual; suele ser persistente, puede durar semanas, meses e incluso años. Fundamentalmente, la mayoría de los bullies actúan de esa forma movidos por un abuso de poder y un deseo de intimidar y dominar. El bullying puede tomar varias formas: Maltrato físico como las diversas formas de agresión y los ataques a la propiedad Abusos sexuales, intimidaciones y vejaciones Maltrato verbal, como poner motes, insultar, contestar con malos modos, hacer comentarios racistas, etc. Maltrato social, especialmente manifiesto en la propagación de rumores descalificadores y humillantes que pretenden la exclusión y aislamiento del grupo Maltrato indirecto: cuando se induce a agredir a un tercero Se trata de una conducta agresiva persistente, de manera que, cuando un alumno o grupo de alumnos ha establecido una relación de intimidación con otro alumno o grupo de alumnos, se genera un trauma que refuerza su capacidad de generar miedo. Las consecuencias de la conducta bullying afectan a todos los niveles, pero especialmente al agredido. Los alumnos que son intimidados por los bullies pueden sufrir efectos muy negativos que, generalmente, trascienden el entorno escolar y van más allá del periodo académico. Algunas reacciones de las más frecuentes son: Experimentan una sensación horrible Sufren daños Son infelices en el colegio Afecta a su concentración y aprendizaje Algunos experimentan síntomas relacionados con la tensión nerviosa: dolor de estómago y de cabeza, pesadillas o ataques de ansiedad Algunos tiene miedo de vivir en su propia casa Sienten sus vidas amenazadas Hay otros que aprenden que siendo como los bullies consiguen lo que quieren, con lo cual se convierte en una dinámica expansiva que termina afectando a un número considerable de alumnos En cuanto a los efectos que experimenta el agresor, suelen situarse en la línea de la consolidación de estas conductas, lo que le lleva a intensificar su desadaptación y distanciamiento de los objetivos escolares. El ambiente escolar se deteriora gravemente.   (Información extraída de La violencia en las aulas: análisis y propuestas de intervención / Fuensanta Cerezo Ramírez, 2001)

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