Mindfulness

¿Qué es el biohacking emocional y cómo puede ayudarte a sentirte mejor?

La búsqueda del bienestar emocional ha llevado a muchas personas a explorar nuevas estrategias para sentirse mejor, gestionar el estrés y potenciar su calidad de vida. En este contexto ha surgido un concepto cada vez más popular: el biohacking emocional, una práctica que combina conocimientos científicos sobre el cerebro, el cuerpo y las emociones para mejorar el bienestar psicológico mediante cambios conscientes en nuestros hábitos diarios. Aunque el término puede sonar futurista o relacionado con tecnologías avanzadas, la realidad es que muchas de las herramientas del biohacking emocional están al alcance de cualquier persona. Desde mejorar la calidad del sueño hasta aprender técnicas de regulación emocional, este enfoque busca optimizar el funcionamiento mental y emocional de forma natural y sostenible. ¿Qué es el biohacking emocional? El biohacking emocional puede definirse como el conjunto de estrategias destinadas a influir positivamente en nuestro estado emocional mediante la comprensión y modificación de factores biológicos, psicológicos y ambientales. La palabra biohacking proviene de la unión de «bio» (vida) y «hacking» (modificación o mejora de un sistema). Aplicado a las emociones, implica identificar aquellos elementos que afectan a nuestro bienestar psicológico y realizar ajustes para favorecer estados emocionales más saludables. No se trata de eliminar emociones negativas ni de buscar una felicidad permanente, algo irreal e imposible, sino de desarrollar una mayor capacidad para gestionar las emociones, reducir el impacto del estrés y aumentar la resiliencia. La relación entre cuerpo y emociones Uno de los principios fundamentales del biohacking emocional es que la mente y el cuerpo están profundamente conectados. Las emociones no ocurren únicamente en el cerebro; también involucran cambios fisiológicos que afectan a todo el organismo. Cuando experimentamos ansiedad, por ejemplo, pueden aparecer síntomas físicos como: Aumento del ritmo cardíaco. Tensión muscular. Respiración acelerada. Sudoración. Alteraciones digestivas. De la misma manera, cuando nos sentimos tranquilos o felices, nuestro cuerpo responde con cambios fisiológicos que favorecen la relajación y el bienestar. Por ello, muchas estrategias de biohacking emocional actúan directamente sobre el cuerpo para influir indirectamente en la mente. El papel del cerebro en nuestras emociones Las emociones son el resultado de complejos procesos neurobiológicos en los que participan diversas estructuras cerebrales: La amígdala Es una de las principales responsables de detectar amenazas y activar respuestas emocionales intensas, especialmente relacionadas con el miedo y la ansiedad. La corteza prefrontal Está relacionada con la toma de decisiones, la planificación y la regulación emocional. Una corteza prefrontal bien activada ayuda a responder de manera más racional ante situaciones estresantes. El hipocampo Participa en la memoria y en la interpretación emocional de las experiencias pasadas. Los neurotransmisores Sustancias químicas como la serotonina, dopamina, oxitocina y endorfinas desempeñan un papel clave en el estado de ánimo y el bienestar emocional. El biohacking emocional busca favorecer el equilibrio de estos sistemas mediante hábitos saludables y técnicas basadas en evidencia científica. Estrategias de biohacking emocional 1. Optimizar el sueño El sueño es uno de los pilares más importantes de la salud mental. Dormir mal puede provocar: Irritabilidad. Dificultades de concentración. Mayor sensibilidad al estrés. Incremento de síntomas de ansiedad y depresión. Para mejorar la calidad del descanso se recomienda: Mantener horarios regulares. Evitar pantallas antes de dormir. Reducir el consumo de cafeína por la tarde. Crear un ambiente oscuro y silencioso. Un sueño reparador favorece la regulación emocional y mejora la capacidad para afrontar los desafíos cotidianos. 2. Respiración consciente La respiración es una herramienta poderosa para influir sobre el sistema nervioso autónomo. Las técnicas de respiración lenta y profunda ayudan a: Reducir el estrés. Disminuir la frecuencia cardíaca. Favorecer la relajación. Mejorar la claridad mental. Algunas personas practican ejercicios como: Respiración diafragmática. Respiración cuadrada. Técnica 4-7-8. Estas prácticas pueden utilizarse en momentos de ansiedad o incorporarse como rutina diaria. 3. Actividad física regular El ejercicio físico es uno de los biohacks emocionales más respaldados por la ciencia. Durante la actividad física se liberan sustancias asociadas al bienestar, como: Endorfinas. Dopamina. Serotonina. Además, el ejercicio ayuda a: Reducir el estrés. Mejorar la autoestima. Favorecer el sueño. Disminuir síntomas de ansiedad y depresión. No es necesario realizar entrenamientos intensos. Caminar diariamente, bailar o practicar yoga también puede generar beneficios significativos. 4. Exposición a la luz natural La luz solar influye directamente en nuestros ritmos biológicos y en la producción de ciertas sustancias relacionadas con el estado de ánimo. Pasar tiempo al aire libre puede: Mejorar la energía. Favorecer la regulación del sueño. Aumentar la sensación de bienestar. Reducir el estrés. Una breve exposición matutina a la luz natural puede contribuir a sincronizar el reloj biológico y mejorar el funcionamiento emocional. 5. Alimentación y salud emocional Cada vez existe más evidencia sobre la relación entre la alimentación y la salud mental. El intestino contiene millones de microorganismos que forman la llamada microbiota intestinal, estrechamente relacionada con el cerebro a través del denominado eje intestino-cerebro. Algunos hábitos alimentarios que pueden favorecer el bienestar emocional incluyen: Consumir frutas y verduras regularmente. Priorizar alimentos frescos y poco procesados. Mantener una hidratación adecuada. Incluir fuentes de ácidos grasos omega-3. Aunque la alimentación no sustituye el tratamiento psicológico o médico cuando es necesario, sí puede ser un importante factor de apoyo. 6. Meditación y mindfulness La práctica de mindfulness consiste en prestar atención al momento presente de forma consciente y sin juzgar. Diversas investigaciones han encontrado beneficios como: Menor estrés. Reducción de la rumiación mental. Mayor regulación emocional. Incremento de la sensación de bienestar. Dedicar apenas unos minutos al día puede marcar una diferencia significativa en la relación con nuestras emociones. 7. Gestión del entorno Nuestro entorno físico y social influye constantemente en nuestro estado emocional. El biohacking emocional también propone revisar aspectos como: El orden de los espacios. El nivel de ruido. La iluminación. Las relaciones interpersonales. El tiempo dedicado a redes sociales. Pequeñas modificaciones pueden generar un impacto positivo en el bienestar psicológico. Tecnología y biohacking emocional Actualmente existen dispositivos y aplicaciones que ayudan a monitorizar variables relacionadas con el bienestar emocional: Relojes inteligentes. Aplicaciones de meditación. Herramientas de seguimiento del sueño. Programas de

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¿Tienes picos de energía difíciles de manejar?

Experimentar momentos de alta energía o ánimo elevado puede ser una experiencia tanto positiva como desafiante. En ocasiones, esa energía extra nos impulsa a ser productivos, creativos y activos; sin embargo, cuando la intensidad es muy alta, puede generar sensación de inquietud, irritabilidad, dificultad para concentrarse o incluso impulsividad que afecta nuestro bienestar emocional y social. Por eso, aprender a identificar y manejar esos picos de energía es fundamental para mantener el equilibrio emocional y evitar que se conviertan en una fuente de estrés o malestar. A continuación, te presentamos diversas técnicas y estrategias que puedes aplicar para estabilizar tu ánimo cuando notes que tu energía está en niveles muy altos: Respiración consciente y controlada La respiración es una herramienta poderosa para regular el sistema nervioso. Cuando estamos con mucha energía, tendemos a respirar de forma rápida y superficial, lo que puede incrementar la ansiedad y la tensión física. Práctica recomendada: Siéntate o párate en una posición cómoda. Inhala lentamente contando hasta 4, siente cómo el aire llena tu abdomen. Mantén el aire dentro contando hasta 4. Exhala lentamente contando hasta 6, permitiendo que tu cuerpo se relaje. Repite este ciclo entre 5 y 10 veces, concentrándote en la sensación de la respiración. Esta técnica activa el sistema parasimpático, responsable de la calma y la relajación, ayudándote a reducir la agitación y recuperar el control. Movimiento físico para canalizar la energía El cuerpo y la mente están estrechamente conectados. Cuando el ánimo está muy elevado, el cuerpo también puede sentirse tenso o inquieto. Moverse de forma consciente puede ayudar a descargar esa energía acumulada y mejorar tu estado emocional. Opciones recomendadas: Camina al aire libre a un ritmo tranquilo. Realiza ejercicios de estiramiento para liberar tensión muscular. Prueba disciplinas como yoga o tai chi que combinan movimiento suave con respiración y concentración. Si prefieres algo más dinámico, una sesión breve de baile o saltos controlados también puede ser útil. El ejercicio físico moderado libera endorfinas, neurotransmisores que generan sensación de bienestar y ayudan a equilibrar el ánimo. Técnicas de anclaje en el presente Cuando la mente está hiperactiva, puede ser difícil concentrarse o calmarse. Las técnicas de anclaje o “grounding” ayudan a reconectar con el momento presente y disminuir la sobrecarga mental. Ejercicio simple: Observa y nombra mentalmente 5 cosas que puedas ver a tu alrededor. Luego, 4 cosas que puedas tocar o sentir con tus manos. Después, 3 sonidos que puedas escuchar con atención. Sigue con 2 olores que puedas identificar. Finalmente, encuentra 1 sabor que puedas recordar o percibir. Este ejercicio favorece la atención plena y reduce la dispersión de pensamientos, estabilizando tu estado emocional. Escritura expresiva y liberadora Expresar lo que sientes y piensas puede ayudarte a ordenar tu mente y a soltar la tensión acumulada por la alta energía. La escritura libre, sin preocuparte por la forma o la ortografía, es una forma efectiva de autoconocimiento y gestión emocional. Consejo: Dedica de 10 a 15 minutos a escribir todo lo que pasa por tu mente. No te censures, deja fluir tus ideas, emociones y sensaciones. Luego, si quieres, relee lo escrito para identificar patrones o pensamientos recurrentes. Esta práctica puede ayudarte a aclarar lo que sientes y a encontrar estrategias para manejar mejor esos momentos. Establecer rutinas y límites claros Cuando tu ánimo está muy elevado, puede ser difícil mantener el control, sobre todo si la energía alta dura varias horas o días. Crear una estructura diaria con tiempos para el trabajo, descanso y actividades placenteras te ayudará a regular tu estado emocional. Sugerencias: Planifica descansos cortos y regulares durante el día. Establece horarios para comidas, sueño y actividades físicas. Limita el consumo de estimulantes como la cafeína, que pueden aumentar la hiperactividad. Prioriza actividades que promuevan la calma y el bienestar, como la meditación o la lectura tranquila. El autocuidado estructurado es clave para mantener un ánimo estable y prevenir la irritabilidad o el agotamiento. Cuándo pedir ayuda profesional Si bien estas técnicas pueden ser muy útiles para manejar episodios puntuales de alta energía, es importante prestar atención a la intensidad y frecuencia de estos momentos. Si sientes que la energía elevada interfiere significativamente en tu vida diaria, relaciones o bienestar general, puede ser señal de un trastorno emocional que requiere acompañamiento profesional. No dudes en acudir a un especialista en salud mental para una evaluación adecuada y recibir el apoyo necesario. Cuidar de tu equilibrio emocional es fundamental para vivir con plenitud. Aplicar estas técnicas te ayudará a estabilizar tu ánimo y a afrontar con mayor serenidad esos momentos de alta energía.  

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¿Sientes miedo, presión o nervios en tus momentos íntimos?

La ansiedad es una experiencia común que afecta a millones de personas en todo el mundo. Cuando se trata de la intimidad y la sexualidad, la ansiedad puede convertirse en un obstáculo importante que impide disfrutar plenamente de las relaciones y del placer sexual. El miedo a no rendir bien, a no satisfacer a la pareja, o incluso a sentir dolor o vergüenza, puede crear un círculo vicioso que alimenta la ansiedad y disminuye la calidad de vida sexual. Sin embargo, entender cómo manejar la ansiedad en el contexto sexual es posible, y existen técnicas prácticas para ayudar a disfrutar sin miedo. ¿Cómo afecta la ansiedad a la vida sexual? La ansiedad puede afectar el deseo, la excitación y el desempeño sexual de diversas maneras. Algunas personas pueden experimentar pérdida de deseo, dificultad para excitarse o alcanzar el orgasmo, y otros síntomas físicos como sequedad vaginal, erecciones difíciles o eyaculación precoz. Además, la mente ansiosa puede llenarse de pensamientos negativos o preocupaciones constantes, como el miedo al rechazo, al juicio o a no cumplir con las expectativas propias o de la pareja. Estos pensamientos generan una tensión emocional y corporal que hace difícil relajarse y conectar con el momento presente, impidiendo disfrutar de la experiencia sexual de manera natural y placentera. Técnicas para manejar la ansiedad y disfrutar del sexo Comunicación abierta con la pareja Hablar sinceramente con la pareja sobre los miedos y preocupaciones es fundamental. La comunicación abierta permite crear un ambiente de confianza y apoyo mutuo. Expresar lo que te gusta, lo que te incomoda o lo que te causa ansiedad puede aliviar tensiones y fortalecer la conexión emocional. Practicar la respiración consciente La respiración profunda y consciente ayuda a calmar el sistema nervioso y reduce los síntomas físicos de la ansiedad. Durante los momentos de tensión, puedes intentar respirar lentamente, inhalando por la nariz en cuatro segundos, reteniendo el aire por cuatro segundos y exhalando lentamente por la boca en seis segundos. Esta técnica contribuye a centrarte en el presente y a disminuir el miedo. Mindfulness y atención plena El mindfulness o atención plena consiste en prestar atención deliberada y sin juicio a la experiencia presente. Aplicado a la sexualidad, invita a enfocarse en las sensaciones corporales, en el tacto, en los sonidos y en el propio cuerpo, sin dejarse llevar por pensamientos ansiosos o juicios. Practicar mindfulness puede transformar la experiencia sexual en un momento de conexión profunda y placer auténtico. Desdramatizar el rendimiento Es importante recordar que el sexo no es una “prueba” ni un “desempeño” que deba cumplir expectativas estrictas. Cambiar el enfoque del sexo como una actuación a verlo como un momento de intimidad, descubrimiento y disfrute ayuda a reducir la presión y la ansiedad. Permítete experimentar sin la necesidad de “hacerlo perfecto”. Ejercicios de relajación muscular La ansiedad genera tensión muscular que puede dificultar la excitación y el placer. Técnicas de relajación progresiva, donde se tensan y relajan grupos musculares de forma sistemática, pueden ayudar a liberar esa tensión corporal. Practicarlas de forma regular o antes de la relación sexual puede mejorar la experiencia. Buscar ayuda profesional Si la ansiedad es muy intensa o persistente y afecta de manera significativa la vida sexual y emocional, es recomendable acudir a un profesional de la salud mental especializado en sexualidad. Psicólogos o terapeutas sexuales pueden ofrecer herramientas personalizadas y acompañamiento para superar miedos y bloqueos. El valor del autoconocimiento y la paciencia Superar la ansiedad sexual no es un proceso rápido ni lineal. Requiere tiempo, paciencia y autocompasión. Aprender a conocerse, a identificar qué desencadena la ansiedad y qué ayuda a calmarla, es un paso esencial para recuperar el placer. Recuerda que cada persona es única, y lo que funciona para una puede no ser igual para otra. Conclusión La ansiedad puede ser un gran desafío para la vida sexual, pero no es un destino inevitable. Con técnicas adecuadas, comunicación sincera y, cuando sea necesario, ayuda profesional, es posible disfrutar del sexo sin miedo. Cultivar un espacio de confianza, atención plena y relajación permite que la sexualidad vuelva a ser una fuente de placer, conexión y bienestar.  

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¿Cómo recuperar el control cuando tu mente y tu cuerpo no están en sintonía?

Sentirse desconectado de uno mismo es una experiencia común que muchas personas atraviesan en diferentes momentos de su vida. Esta sensación puede manifestarse como una especie de vacío interno, confusión, o incluso una especie de “desdoblamiento” en el que parece que estás observando tu vida desde afuera, sin poder influir en ella. Esta desconexión puede estar relacionada con el estrés, la ansiedad, el trauma, el agotamiento emocional o trastornos como la depresión o los trastornos disociativos. Cuando te sientes desconectado de ti mismo, recuperar el control puede parecer un desafío enorme. Sin embargo, existen diversas estrategias que pueden ayudarte a reencontrarte contigo, a reconectar con tus emociones y sensaciones, y a recuperar tu bienestar emocional. A continuación, te presentamos un conjunto de herramientas prácticas para acompañarte en este proceso. Reconocer y aceptar la desconexión El primer paso para recuperar el control es reconocer que estás atravesando un momento de desconexión. Muchas veces, la resistencia o negación frente a esta sensación solo genera más malestar. Aceptar que te sientes así, sin juzgarte ni culparte, es fundamental para empezar a sanar. Ejercicio práctico: Tómate un momento para escribir cómo te sientes, sin filtros ni críticas. Describe esa desconexión, qué emociones o sensaciones aparecen. Esto ayuda a hacer consciente lo que ocurre internamente. Anclaje al presente: técnicas de mindfulness y atención plena La desconexión suele estar relacionada con perder el contacto con el presente. El mindfulness o atención plena es una herramienta muy útil para “anclarse” en el aquí y ahora. Respiración consciente: Cierra los ojos y enfoca tu atención en la respiración, notando el aire que entra y sale de tus pulmones. Hazlo durante 5 minutos, repitiendo tantas veces como necesites. Escaneo corporal: Conecta con las sensaciones de tu cuerpo, desde los pies hasta la cabeza, prestando atención a las áreas de tensión o comodidad. Estas prácticas ayudan a reencontrar la sensación de estar vivo y presente, disminuyendo la sensación de irrealidad o separación. Movilización física para conectar cuerpo y mente El cuerpo es un puente fundamental para reconectar con uno mismo. El movimiento, el ejercicio físico o simplemente el contacto corporal pueden reactivar esa conexión. Ejercicio físico: Caminar al aire libre, practicar yoga, bailar o estirarte suavemente puede ayudarte a sentir tu cuerpo y tus emociones de forma más directa. Contacto con la naturaleza: Estar en contacto con la naturaleza, tocar la tierra, escuchar los sonidos naturales, puede ser una experiencia profundamente reconfortante. Expresión emocional y creatividad Expresar lo que sientes a través del arte, la escritura, la música o cualquier otra forma creativa puede ser una vía poderosa para reconectar con tus emociones y tu esencia. Diario emocional: Escribir sobre tus pensamientos y sentimientos sin censura es un ejercicio liberador. Arte terapéutico: Dibuja, pinta o crea sin preocuparte por el resultado. Lo importante es dejar salir lo que hay dentro. Establecer rutinas y límites saludables La desconexión también puede venir de sentirse desbordado o perdido ante el caos externo e interno. Establecer rutinas claras y cuidar tus límites personales puede ayudarte a recuperar un sentido de control. Horarios regulares: Intentar mantener horarios para dormir, comer y realizar actividades cotidianas. Decir no: Aprender a poner límites a lo que no te hace bien, ya sea en el trabajo, la familia o las relaciones sociales. Buscar apoyo y conexión social Sentirse acompañado es clave para superar la desconexión. Compartir tu experiencia con personas de confianza, familiares, amigos o profesionales de la salud mental puede hacer la diferencia. Terapia psicológica: Un psicólogo puede ayudarte a entender y gestionar la desconexión, especialmente si está relacionada con traumas o trastornos. Grupos de apoyo: Participar en grupos donde otras personas comparten experiencias similares puede brindar un sentido de pertenencia. Practicar la autocompasión En momentos de desconexión, es común que aparezcan sentimientos de culpa, frustración o autoexigencia. Practicar la autocompasión implica ser amable contigo mismo y reconocer que es humano atravesar dificultades. Frases de autocuidado: Repetir frases como “Estoy haciendo lo mejor que puedo” o “Merezco cuidar de mí” puede ayudarte a crear un diálogo interno positivo. Evitar la autocrítica: Observa tus pensamientos negativos y reemplázalos por otros más constructivos. Técnicas específicas para la desconexión disociativa Si la desconexión se presenta en forma de episodios disociativos, como sentir que tu cuerpo no es real, pérdida de memoria o separación emocional, existen técnicas concretas para “anclar” la conciencia. Técnica del 5-4-3-2-1: Observa y nombra 5 cosas que ves, 4 que puedes tocar, 3 que puedes oír, 2 que puedes oler y 1 que puedes saborear. Esto ayuda a activar los sentidos y volver al presente. Contacto físico: Sostener un objeto frío o caliente puede ayudar a reactivar la sensación corporal. Conclusión Sentirse desconectado de uno mismo puede ser una experiencia angustiante, pero con paciencia y las estrategias adecuadas, es posible recuperar el control y reencontrar el bienestar. La clave está en ser amable contigo mismo, buscar apoyo y aplicar poco a poco las técnicas que mejor se adapten a ti. Cada pequeño paso es un avance hacia la reconexión contigo y con tu vida. Si esta sensación persiste o afecta tu día a día, es importante consultar con un profesional de salud mental que pueda acompañarte y brindarte el tratamiento adecuado.  

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¿Por Qué Estar en el Aquí y Ahora Reduce el Sufrimiento Emocional?

Si en algo se caracteriza el pensamiento de estas personas es por una pertinaz, insistente y rutinaria insistencia en NO OLVIDAR determinadas sensaciones, pensamientos, actos, sucesos, que por una u otra razón constituyen precisamente el amplio abanico de causas a las cuales ellos atribuyen su problema. Esa insistencia en no olvidar no es meditada y consciente, es simplemente automática. Lo que supone que se ejecuta de modo poco consciente, dedicando amplísimos periodos de tiempo a recrearse en imágenes y recuerdos, o bien reproduciendo sensaciones, para comprobar una y otra vez que su mal persiste y está ahí y ellos no pueden seguir en ese estado. El olvido es necesario para la mente. Quien no olvida no puede atender a los aspectos nuevos de la realidad, que le ayuden a valorar los acontecimientos de otro modo. A veces el olvido es muy difícil, como por ejemplo en una situación de olvido. Sin embargo, por mucho que se quiera a una persona que se pierde, llega un momento en el cual es necesario tener algunos momentos en el que el ser humano olvide que no está. Ello no supone en absoluto que sea necesario borra real recuerdo. Sí parece preciso, sin embargo,  a través del tiempo acostumbrarse a vivir de forma que cada sensación, acto o pensamiento no haga referencia  a la persona que no está. Siendo fácil, es necesario diseñar otro modo de vida que implique volver a hacer cosas agradables, sin llenarse de culpa por ello. La evitación Otra característica esquemática del comportamiento de las personas ansiosas y/o depresivas, es la tendencia a la evitación. En los ansiosos, evitación significa no afrontar las situaciones que generan ansiedad y como consecuencia no permanecer en ellas. Si es un fóbico, evitará cualquier objeto o situación que motive su sintomatología. Si es un obsesivo, evitará cualquier acto que previamente no lleve implícito el ritual o la compulsión. Si es una ansiedad generalizada, evitará la distracción. Si es un hipocondriaco, evitará despreocuparse de su dolencia, etc. y todos ellos evitarán afrontar anticipadamente con el pensamiento estas situaciones. En realidad actuarán contrariamente. En los depresivos se evitará evitación a cualquier estimulo agradable, grande o pequeño, para no avergonzarse por “sentirse bien” siquiera un momento. Esta evitación que se manifiesta no solo en los actos, se presenta cognitivamente aludiendo imágenes e idea, así como sensaciones que el sujeto prevé que le causará malestar. La preocupación La tercera característica notable y destacada es desde luego la Preocupación. Si la energía psíquica es algo limitado que podemos usar para atraer aspectos positivos de la vida, las personas ansiosas y depresivas la utilizan únicamente para preocuparse en exclusiva por los aspectos más angustiosos, negativos y tristes de sus propias respuesta, de las de los demás y de las de la sociedad en general. La desorganización Producida acaso por su desinterés por todo lo que no sea sufrimiento y su pena permanente y circular. Desorganización que se observa en su propio pensamiento y que se da también en los otros dos sistemas de respuestas. Estilo perceptivo no centrado en el presente La última característica que define a estas personas es un estilo perceptivo centrado en el pasado y en el futuro que, por supuesto, elude sistemáticamente el presente. Los acontecimientos de pasado y futuro dan toda la interpretación vital a su existencia, lo que hace difícil que valoren cualquier valoración o cambio positivo de su presente, de forma que les sea útil y valioso. Pensamientos des adaptativos En las personas con ansiedad sucede que no solo utilizan en exceso el pensamiento circular, sino que se suma a este hecho la realidad de que muchos de sus pensamientos, partiendo de premisas ciertas, terminan en conclusiones erróneas. Una  vez detectados nuestros pensamientos erróneos más comunes, según las técnicas de evaluación expuestas es preciso valorar si en el pensamiento personal e individual de tipo circular en el que nos vemos reflejados se encuentra alguna distorsión cognitiva. Si ello sucede, además de utilizar el esquema circular anti-ansiedad debemos eliminar los pensamientos erróneos flexibilizando más nuestras creencias y expectativas, con razonamientos más lógicos ¿qué evidencia tengo de que mis creencias sobre mí mismo, el mundo y los demás son ciertas? ¿Hasta qué punto esas creencias están condicionando mi forma de estar en el mundo? Cómo cazar los pensamientos erróneos Si hubiera una sola regla a dar en este caso, sería algo así como domina tu tendencia a la exageración. Leonor I. Lega y Ellas nos hablan del no puedo “soportantitis”, como una de las expresiones más graficas y afortunadas al respecto para “darnos cuenta” de que dedicamos mucha más energía psíquica a elaborar nuestras quejas que a descubrir cómo soportarlas y enfrentarlas. En ese sentido funciona el “¿Y qué?” Hay que enseñar a nuestros hijos que el aburrimiento, la tristeza, el cansancio, el abatimiento, el desanimo son emociones normales que los humanos debemos aprender a reevaluar de otros modos mas flexibles y menos polarizados. Lo no adaptativo es EXAGERARLAS. El maniqueísmo o tendencia a evaluar todo como bueno o malo nos perjudica mucho y supone que deseemos un Mundo armónico, equilibrado, justo, perfecto y bueno de forma permanente. Las personas e incluso el mundo inmaterial de las cosas, parece que debemos aspirar porque por algo nos educan para ello, a esa siempre inalcanzable perfección y si no lo logramos es catastrófico. La táctica más útil al respecto pudiera ser reducir la tendencia  a la exageración de todo lo malo que nos ocurre en la vida y tratar de iniciarnos en el aprendizaje lento, difícil y tortuoso, pero sumamente eficaz de valorar los aspectos pequeños, positivos y agradables de uno mismo, del mundo y de los demás. Se trata en concreto de iniciarse en un aprendizaje hacia una mayor flexibilidad y tolerancia que nos permita, de la misma manera que proponíamos para los síntomas, OLVIDAR lo malo y penoso que nosotros mismos, el mundo o los demás nos presenten en la vida: RESISTIR lo inevitable procurando no huir y luego volver a olvidar y NO

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¿Cuáles son los beneficios de la atención plena?

¿Cómo actúa mindfulness? Hölzel et al (2011) proponen una serie de mecanismos de acción distintos e interactivos para dar respuesta a esta pregunta. A partir de la propuesta teórica de Hölzel, se procede a profundizar en cada uno de estos conceptos, vinculándolos a la práctica de mindfulness y a nuestro día a día. Regulación de la atención. Modelo de instrucción. Mantenimiento de la atención en un objeto seleccionado, cada vez que se produzca una distracción, la atención regresa al objeto Áreas del cerebro asociadas. Córtex cingulado anterior Conciencia del cuerpo Modelo de instrucción. La atención generalmente es un objeto de la experiencia interna: experiencias sensoriales de la respiración u otras sensaciones corporales Áreas del cerebro asociadas. Ínsula. Intersección temporoparietal Regulación de las emociones Reevaluación. Acercamiento a las reacciones emocionales de forma diferente a la habitual: sin juicio y con aceptación. Área del cerebro asociada. Córtex pre frontal dorsal Exposición y extinción y re consolidación. Exposición de uno mismo a aquello que está presente en el campo de conciencia: permitirse a uno mismo ser objeto, abstenerse a las reacciones internas. Área del cerebro asociada: córtex pre frontal ventromedial. Amígdala. Hipocampo. Cambios en la perspectiva del self o de uno mismo. Modelo de instrucción. Desapego de la identificación con una imagen estática de uno mismo Área del cerebro asociada. Córtex prefrontal medial. Córtex cingulado posterior. Ínsula. Intersección temporoparietal. Regulación de la atención En la práctica de la meditación se invita a que el alumno focalice su atención en un estimulo (objeto de meditación), que puede ser una imagen, sonido, sensación corporal, propia respiración. Es normal que el alumno pierda su atención en determinados momentos y que le surjan pensamientos de todo tipo. En estos casos, se le entrena a redirigir su atención hacia el punto de anclaje seleccionado; así tantas veces como sea necesario, manteniendo una actitud amable hacia él mismo y considerando las distracciones como ocasiones extraordinarias para regresar y practicar la atención plena. A pesar de que esta tarea puede parecer sencilla, la práctica de reorientar continuamente la atención a este momento y estar abierto a la experiencia es muy laboriosa, al menos al principio. En nuestra vida diaria, nuestra mente se halla continuamente deambulando entre el pasado y el futuro (ejemplo: tengo que hacer, le voy a decir que, qué feliz era cuando, etc.) entre pensamientos que no tienen entidad y que además se caracterizan por ser muy repetitivos. El hecho de dirigir la atención a cualquier objeto de meditación que conecte con el momento presente puede ayudar a detener la cascada de pensamientos que va generándose Conciencia del cuerpo Mindfulness nos ayuda a salir del espacio cerrado de nuestra mente y nos invita a contemplar y a experimentar el cuerpo, a través de diversas prácticas que preservan y amplían el sentido de lo físico. La conciencia corporal ha sido descuidada en muchas escuelas. La educación física ha asumido el papel de atender al cuerpo, mientras que el resto de las asignaturas se han ocupado de atender a la mente, cuando lo corporal y lo mental debería desarrollarse conjuntamente, Diversos autores han propuesto redimensionar la importancia de lo corporal en todo acto educativo, con independencia del área de conocimiento. La realización de prácticas de mindfulness puede contribuir a que el alumno  tome conciencia de sí mismo y se asuma como totalidad. Estas prácticas pueden ser integradas en diversas asignaturas. Regulación de las emociones Reevaluación. Algo cambia en el niño y en su relación con el medio que lo rodea cuando cierra los ojos para meditar. El alumno se sitúa en el espacio externo e interno que le acogerá durante los próximos minutos; en ellos permanecerá abierto a todo cuanto surja, con curiosidad, respeto y aceptación, sin tratar de juzgar ni modificar la propia experiencia. Esta actitud es fundamental en el alumno para el mejor afrontamiento de sus reacciones emocionales, ya que le aleja del habito de modificarlas o suprimirlas y le acerca a reconocerlas como validas. Exposición, extinción y re consolidación. Cuando el alumno medita, se hace consciente de los fenómenos mentales que surgen durante la práctica, toma nota y los deja pasar; los observa, sin reaccionar a ellos. Nhat Hanh (2015) nos enseña que la aparición de emociones fuertes en nuestro interior se asemeja a una tormenta que sopla contra un árbol. Cuando la tormenta sopla, podemos llevar nuestra atención a la respiración o a las sensaciones corporales que son estables como el tronco de un árbol enraizado en la tierra y desde ahí observar la tormenta sin permitir que nos arrastre. Cambios en la perspectiva del self Los cambios en la perspectiva del self o uno mismo son el último mecanismo de actuación que propone Hölzel et al (2011). El concepto del self incluye nuestras autorrepresentaciones, que conforman una idea estructurada de cómo somos. Mantener un modelo fijo de nosotros mismos condiciona nuestra experiencia, nuestra interacción con el mundo y nuestra forma de ver a los demás. A menudo solemos actuar de las siguientes formas: Nos acercamos continuamente a lo que nos gusta y rechazamos y evitamos lo que nos disgusta, limitando en gran medida nuestros movimientos Cuando el comportamiento que realizamos no se ajusta a nuestra perspectiva del self se genera una disonancia entre lo que hemos hecho y lo que consideramos que deberíamos haber hecho según lo que somos y experimentamos un gran malestar Sesgamos la realidad dotándola de nuestras propias interpretaciones, perdiendo así una enorme cantidad de matices que solo proporciona la experiencia “desnuda” Desde la superioridad de nuestro modelo de ser, juzgamos a todas las personas que se comportan de manera diferente a éste, desaprovechando así las diferentes perspectivas y oportunidades que pueden ofrecernos La práctica de mindfulness favorece el cuestionamiento del modelo de self que hemos creado, ayudando a que nos desidentifiquemos de los contenidos de nuestra conciencia (somos más que esa voz que no cesa de hablar en nuestro interior). Debilitar el yo puede producirnos vértigo, pero ofrece una gran libertad.   (Información extraída de Bienestar emocional y mindfulness en

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¿Cómo la respiración profunda puede ser clave para superar un ataque de pánico?

La respiración es necesaria para sobrevivir. Cuando tomas aire, tus pulmones separan de él el oxigeno que pasa a la sangre, donde es trasportado por la hemoglobina que lo distribuye por todo el cuerpo para ser utilizado por las células. Como resultado de esa utilización por las células, se produce un producto de desecho llamado anhídrido carbónico que pasa también a la sangre, es trasladado a los pulmones y desde allí se expulsa al tirar el aire Así cada vez que respiras se produce el siguiente proceso: Tomas aire que llega a tus pulmones En los pulmones el oxigeno del aire pasa a la sangre, que lo lleva a todas las células del cuerpo Las células toman ese oxigeno, lo utilizan y liberan un producto de desecho; el anhídrido carbónico El anhídrido carbónico es trasportado por la sangre a los pulmones Al expulsar el aire de tus pulmones, expulsas el anhídrido carbónico La hiperventilación Si respiramos demasiado rápido o tomamos demasiada cantidad de aire aumenta el nivel de oxigeno en la sangre porque tomamos mas oxigeno del que gastamos. Así se produce el estado de hiperventilación definido como respiración demasiado intensa o frecuente, para las necesidades del organismo en un momento dado. La hiperventilación produce una serie de alteraciones físcas, destacando las siguientes: Disminuye el anhídrido carbónico en la sangre Reduce el contenido acido de la sangre, haciéndola más alcalina Ambas llevan el estrechamiento de ciertos vasos sanguíneos, lo que disminuye la cantidad de sangre que lleva a diversas zonas del cerebro y del resto del cuerpo También se produce un aumento de retención de oxigeno en la sangre, que tiene el efecto de disminuir la llegada de oxigeno a determinados lugares, incluyendo diversas áreas del cerebro. Todo lo anterior puede producir una serie de sensaciones internas, siendo las más comunes las siguientes: Disminución de oxigeno en ciertas áreas del cerebro: mareo, confusión, sensación de ahogo, visión borrosa, sensación de irrealidad Disminución de oxigeno en otras partes del cuerpo: aumento del latido cardiaco, hormigueo, pinchazos en las extremidades, escalofríos, manos o pies fríos y húmedos. En ocasiones: rigidez muscular o sensación de ahogo, atragantamiento o asfixia Esfuerzo que supone hiperventilar: calor, sofoco y sudor mantenimiento de los músculos del tórax estirados y tensos durante mucho tiempo. Cansancio, agotamiento, dolores intercostales, sensación de opresión o tirantez o incluso dolores intenso en el pecho La hiperventilación es una reacción normal de nuestro organismo cuando se activa la ansiedad o el pánico, o si hacemos ejercicio físico. Cuando experimentamos una reacción de alarma acompañada de ejercicio físico intenso no se producen la mayoría de las sensaciones típicas de hiperventilación porque el exceso de oxigeno es consumido mediante el ejercicio. Los pacientes con pánico suelen hiperventilar sin darse cuenta, sobre todo si lo hacen ligeramente durante largos periodos de tiempo. En muchos de estos casos, se produce un aumento de oxigeno y un descenso de anhídrido carbónico, compensados, que no llega a producir síntomas; pero que puede actuar “como el vaso lleno que es colmado por unas gotas”. Es decir, la hiperventilación puede mantenerse en un nivel tal, que un leve incremento de esta puede desencadenar las sensaciones temidas. Pero hay  que tener en cuenta, que la hiperventilación no supone ningún peligro. De hecho, se utiliza en los tratamientos más eficaces para superar el pánico. Además la hiperventilación no desencadena el pánico. Solo da lugar a sensaciones que pueden malinterpretarse como señal de peligro. Recuerda que lo que da lugar al pánico es la interpretación catastrofista de esas u otras sensaciones internas, que crees que indican un peligro inminente. Esa percepción de peligro es la que hace que se active el sistema de alarma y que aumenten las sensaciones y se inicie el círculo vicioso del pánico.     (Información extraída de Cómo superar el pánico (con o sin agorafobia) programa de autoayuda / Elia Roca, 2009)

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¿Cómo empezar a meditar?

A la mayoría nos cuesta distanciarnos de nuestros pensamientos y limitarnos a  experimentar el momento presente. Incluso cuando de noche caemos dormidos, experimentamos una mezcla de recuerdos, fantasías, pensamientos y sentimientos relacionados con la jornada que hemos pasado o la que queda por venir. La meditación es el única proceso que permite detenerse por completo, librarse de los pensamientos relacionados con el pasado inmediato o el futuro y simplemente centrarse en estar aquí y ahora. Tiene también efectos relajantes demostrables En 1968 el doctor Herbert Benson y sus colegas de la Harvard Medical School, calcularon las reacciones físicas de un grupo de practicantes de la meditación trascendental y descubrieron que: El latido cardiaco y el ritmo de la respiración disminuían El consumo de oxigeno descendía en un 20% Los niveles de lactosa en sangre disminuían La resistencia de la piel a la corriente eléctrica, un signo de relajación, se multiplicaba por cuatro Los modelos de las ondas del electroencefalograma cerebral indicaban un aumento de actividad alfa, otro signo de relajación. La meditación viene practicándose durante al menos 5.000 años. Tradicionalmente, los objetivos y beneficios de la meditación han sido de naturaleza espiritual: unirse a un Dios, ganar entendimiento, ganar desinterés. Mientras que hay mucha gente que sigue utilizando la meditación con fines espirituales, muchos la practican también fuera de cualquier tipo de marco religioso, tanto para el desarrollo personal como con el simple objetivo de relajarse Guía para la práctica de la meditación Busque un entorno tranquilo. Haga lo que pueda para disminuir los ruidos externos. Si resulta imposible utilice música con sonidos instrumentales suaves o sonidos de la naturaleza. El sonido de las olas del mar es una buena música de fondo Disminuya la tensión muscular. Si se siente tenso, dedique un tiempo a relajar la musculatura. Resulta útil la relajación muscular progresiva de cabeza, cuello y hombros. La secuencia que sigue, de ejercicios de cabeza y cuello, también van bien. No debería dedicar a esto más de diez minutos. En primer lugar, toque lentamente el pecho con la barbilla tres veces, luego eche tres veces la cabeza hacia atrás para estirar la nuca. A continuación, incline tres veces la cabeza sobre el hombro derecho, luego tres veces sobre el hombro izquierdo, luego dé lentamente vueltas con la cabeza en el sentido de las agujas del reloj hasta realizar tres rotaciones completas. Finalmente, dé lentamente tres rotaciones completas de cabeza en el sentido opuesto Siéntese correctamente. Siéntese en una de las dos posiciones siguientes. Estilo oriental: siéntese en el suelo con las piernas cruzadas apoyando las nalgas en un cojín o almohada. Descanse las manos sobre los muslos. Inclínese ligeramente hacia adelant4e para que el peso del cuerpo quede repartido entre los muslos y las nalgas. Estilo occidental: siéntese en una silla cómoda, de respaldo recto, con los pies en el suelo y las piernas sin cruzar, situé las manos sobre los mulos. En cualquiera de esas posiciones mantenga la espalda y el cuello rectos sin necesidad de tensarlos. No asuma una postura tensa y sin flexibilidad. Si necesita rascarse o moverse hágalo. En general, no se acueste ni apoye la cabeza, ya que podría quedar dormido Convierta la meditación en una práctica regular diaria. Aunque medite solo durante cinco minutos, es importante hacerlo a diario. Lo ideal es que busque un momento fijo para practicar la meditación. Puede ponerse una alarma o una música de fondo de veinte o treinta minutos de duración para saber cuándo le toca acabar. Si lo prefiere utilice un despertador. Después de practicar entre veinte y treinta minutos diarios durante varias semanas, podrá prolongar los periodos de meditación hasta una hora No medite con el estómago lleno o cuando esté cansado Busque un foco de atención. Los dispositivos más habituales son el propio ciclo respiratorio o un mantra. Otras alternativas son un objeto físico, como un cuadro o la llama de una vela. Asuma una actitud pasiva e imparcial. Concéntrese en lo que haya elegido como objeto de meditación, pero no se fuerce ni se tense para conseguirlo. Si se trata de un mantra o una imagen interna, preferirá cerrar los ojos. Cuando surjan distracciones no intente aferrarse a ellas ni rechazarlas con fuerza. Deje que llegue y se marchen. Luego centre de nuevo la atención en su objetivo. El proceso podría compararse a ver cómo flotan las hojas en la superficie de un riachuelo. Cada vez que su atención se distraiga de su objeto de foco, vuelva a él sin prisa. No se ponga en tela de juicio si sufre distracciones. No insista en los resultados de su meditación. Olvídese de dudas como si podrá llegar lo bastante profundo con el tiempo del que dispone. No juzgue la experiencia que haya tenido. No es necesario cuestionarse si lo hace bien o no mientras medita. Hay veces en que la meditación parece estupenda, otras mediocre y otras en las que resulta imposible meditar Déjese ir. No intente hacer otra cosa que guiar delicadamente la atención hacia el objeto de fondo. Cuando más se deje ir, más profunda será la meditación. (Información extraída de Hacer frente a la ansiedad: 10 formas prácticas de aliviar la ansiedad, los miedos y las preocupaciones / Edmund J. Bourne, Lorna Garano; traducido por, Isabel Murillo, 2019)  

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¿Cómo el mindfulness puede mejorar la calidad de vida de las personas con cáncer?

El mindfullness o conciencia plena consiste en prestar atención de forma activa o reflexiva, en el momento presente sin realizar juicios de valor. Es una experiencia contemplativa, se trata de observar sin valorar, aceptando la experiencia tal y como se da. Asimismo se trata de separar los hechos de los pensamientos y tomar distancia de uno mismo. Las características principales del entrenamiento en mindfullness son: La habilidad para mantener una atención sostenida y focalizada, no dispersa y fragmentada hacia aquello que se elija a propósito Centrarse en el aquí y en el ahora. Se trata de no perder la experiencia presente en sustitución de lo que tendría que suceder, lo que se vivió o lo que sucederá. Conocimiento o consciencia de los pensamientos, emociones/pensamientos y sensaciones corporales, abriéndose a la experiencia y los hechos. El centrarse en lo que sucede y se siente en el momento presente permite la exploración y captación de los detalles de la experiencia directamente, sin la suplantación de pensamientos, representaciones y descripciones lingüísticas. La persona que contempla una puesta de sol solo es capaz de percibir en la medida en que es capaz de mantenerse abierto a las cosas que le sugiere esa escena. Esta observación debe guiarse, en lo principal por ella misma. Dejando que unas sensaciones lleven a otras de forma natural Se trata de experimentar sensaciones, sentimientos y pensamientos sin verse dominados por ellos, sino evitarlos, negarlos o rechazarlos. La aceptación/no aversión y renuncia al control directo. No se busca que la persona controle sus sensaciones, reacciones, pensamientos o emociones sino que los experimente tal y como se producen. No se trata de reducir el malestar, las preocupaciones, el miedo, la ira o la tristeza, sino de experimentarlo como tales; en todo caso el efecto que pudiera producirse sobre esas emociones será de naturaleza indirecta. Se trata de dejarse ir a través de la experiencia sin valoración. No puede experimentarse plenamente algo que se desea que sea otra cosa. Dejar ir. Prestar atención a las sensaciones en la exploración corporal y en la respiración puede conducir tras un tiempo a divagar y llevar la atención a otros contenidos, a veces ansiogenos, positivos o neutrales. Se trata de regresar al objeto de atención y dejar ir los contenidos distractores Se trata de ser, no de hacer. No se trata de lograr ningún estado especial de relajación, bienestar, paz u otro, ni meta alguna. Todo intento de llegar a un estado deseado o que se debería alcanzar, se contradice con el mindfullness. El modo ser significa que la persona explora y se hace consciente de las cosas, sus sensaciones y emociones por sí mismas, sin juzgarlas por su utilidad. Hacer consciente la manifestación de un problema en el cuerpo. Al concentrarse en situaciones estresantes, relaciones interpersonales y emociones, se exploran y captan los efectos en el cuerpo y las sensaciones corporales, lo que permite romper los efectos de los pensamientos y las reacciones automáticas y comprender los sucesos adecuadamente Los procedimientos y ejercicios concretos son muy diversos. Se puede introducir con ejercicios sencillos, como es centrar la atención y explorar las sensaciones al comer una uva pasa, para explicar los principios fundamentales. Un ejercicio básico es el de la exploración corporal, puede comenzar eligiendo un lugar tranquilo para concentrarse, tumbarse sobre la espalda, cerrar los ojos. Llevar la atención a las sensaciones corporales, centrar la atención en la respiración, dándose cuenta de los movimientos en el abdomen, a continuación cuando inspire debe llevar la atención al pie izquierdo y sucesivamente ir expandiendo la atención a las distintas zonas del cuerpo. Si la persona se distrae, ha de darse cuenta y dirigir la atención de nuevo al propio cuero. Al final debe atender al cuerpo como totalidad. Este ejercicio se ha de practicar diariamente dos veces durante 10 o 15 minutos, llevando un registro. Estos ejercicios se pueden combinar con el yoga o ejercicios de flexibilidad. Posteriormente se puede llevar la atención a sonidos, pensamientos, sentimientos y situaciones.   (Información extraída de Tratamiento psicológico en pacientes con cáncer  / Cruzado Rodríguez, Juan Antonio, 2010)  

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¿Cómo controlar una crisis nerviosa?

Cuando una persona se encuentra confundida, deprimida, agresiva tiene actitudes ilógicas y aspecto de no controlar sus actos, se suele diagnosticar la existencia de una crisis nerviosa, aunque esta denotación sea tan solo simbólica. En la mayoría de los casos no existen problemas físicos en el sistema nervioso, sino que se produce una interrupción transitoria en su capacidad para funcionar de forma armónica como una entidad conformada por cuerpo y mente, ante el medio exterior y en lo referente a las manifestaciones de la conducta. Un corto periodo de reposo fuera del ambiente habitual de trabajo acostumbra a ser suficiente para superar las crisis. Por el contrario, en los casos de personas psicóticas, se recomienda realizar el tratamiento en un hospital, donde se puede llevar a cabo con mayor control. La administración de sustancias tranquilizantes alivia los síntomas, pero no cura la enfermedad. De acuerdo con el caso que se presente se prescribirá un seguimiento de un tratamiento de psicoterapia que trate el proceso mediante sistemas como la sugestión, el análisis y la persuasión. Síntomas Los síntomas que caracterizan una crisis nerviosa varían de un modo considerable, de acuerdo con el tipo de alteración mental que la provoque. Por ejemplo, si está causada por una neurosis, los síntomas pueden ser la depresión, un miedo irracional al viajar, sobre todo en avión o a relacionarse con personas extrañas, ansiedad extrema, llanto, sobresaltos constantes y palpitaciones cardiacas. Una persona que sufre una crisis nerviosa puede muy bien perder el control de sus emociones, aunque conserve su actitud mental. Con frecuencia se producen ciclotomias o excesivos y rápidos cambios de humor, y pueden sucederse explosiones coléricas con periodos de calma e indiferencia. En el caso de una crisis psicótica se presenta una alteración profunda del raciocinio, alucinaciones, pérdida de la coherencia al hablar y desconexión perceptiva con el medio circundante. Neurosis La neurosis es un trastorno funcional que se manifiesta con la impotencia de la persona que la padece para responder de forma equilibrada ante la ansiedad o los conflictos internos. Hay diferentes tipos de neurosis, entre las que se puede mencionar la hipocondría, la fobia, la histeria, la neurosis profesional, la de conversión, la de ansiedad y la fatiga de combate. De todas maneras, la mayoría de enfermos neuróticos suelen evolucionar hasta padecer alteraciones o dolencias físicas, que deben tratarse como tales, mientras que la expresión “ataque de nervios” suele corresponderse con una neurosis de ansiedad. Las personas que padecen neurosis de ansiedad la manifiestan a través de una tensión constante, con sensación de timidez, fatiga, aprensión e indecisión. En casos más graves se percibe inquietud e irritabilidad, que pueden desembocar en actitudes agresivas por parte del enfermo. Las reacciones físicas en estos casos pueden ser temor, taquicardia, hipertensión, tensión muscular permanente y sudoración abundante, aunque también pueden aparecer nauseas, vómitos, diarrea, insomnio y variaciones del apetito Este tipo de neurosis puede tratarse con tranquilizantes y sesiones de psicoterapia Psicosis  La psicosis es una enfermedad mental grave, en la cual el paciente pierde el contacto con la realidad. Puede ser causada por una disfunción de las células cerebrales o por una sobrecarga psíquica extrema. En ciertos casos está causada por factores físicos, como una enfermedad cerebral, un traumatismo encefálico o una reacción ante ciertos medicamentos o drogas, por lo que se denomina psicosis orgánica. El tratamiento está dirigido a curar la dolencia física subyacente; el uso de tranquilizantes solo logra un alivio temporal de los síntomas más graves. (información extraída de Guía médica familiar, 1994)

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