Hombres

¿Por qué a muchos hombres les cuesta hablar de sus emociones?

La salud mental es un aspecto fundamental del bienestar de cualquier persona. Sin embargo, durante décadas ha existido una realidad que ha permanecido en gran medida invisibilizada: la salud mental de los hombres. Aunque los trastornos psicológicos afectan a hombres y mujeres, los factores culturales, sociales y educativos han provocado que muchos hombres afronten sus problemas emocionales en silencio, retrasando la búsqueda de ayuda profesional y aumentando el riesgo de sufrir consecuencias graves. Hablar de salud mental masculina es necesario para derribar prejuicios, promover la prevención y fomentar una sociedad en la que expresar emociones no sea visto como una debilidad, sino como un acto de autocuidado y responsabilidad. ¿Por qué es importante hablar de salud mental en los hombres? Desde edades tempranas, muchos hombres reciben mensajes relacionados con la fortaleza, la independencia y el autocontrol emocional. Frases como «los hombres no lloran», «tienes que ser fuerte» o «aguanta y sigue adelante» forman parte de una educación emocional que, en ocasiones, dificulta la identificación y expresión de sentimientos. Estas creencias pueden provocar que muchos hombres: Oculten su sufrimiento emocional. Eviten hablar de sus problemas. Rechacen pedir ayuda psicológica. Intenten resolver solos situaciones que les sobrepasan. Recurran a conductas poco saludables para gestionar el malestar. Como consecuencia, numerosos trastornos mentales permanecen sin diagnosticar durante años, agravando el impacto en la calidad de vida, las relaciones personales y la salud física. La salud mental masculina: una realidad que necesita visibilidad Aunque los hombres suelen reportar menos síntomas emocionales que las mujeres en algunas encuestas, esto no significa que sufran menos problemas psicológicos. En muchos casos, simplemente los expresan de forma diferente. Mientras que algunas personas manifiestan tristeza, llanto o ansiedad de forma evidente, los hombres pueden presentar síntomas como: Irritabilidad constante. Agresividad o enfados frecuentes. Aislamiento social. Conductas impulsivas. Abuso de alcohol u otras sustancias. Exceso de trabajo para evitar afrontar emociones. Problemas de sueño. Fatiga persistente. Estas manifestaciones pueden dificultar la detección temprana de un problema de salud mental. Principales problemas de salud mental en los hombres Depresión La depresión es uno de los trastornos mentales más comunes en todo el mundo. Sin embargo, en los hombres puede pasar desapercibida porque no siempre se presenta con los síntomas clásicos. Además de tristeza o desesperanza, pueden aparecer: Pérdida de interés por actividades habituales. Irritabilidad. Baja tolerancia a la frustración. Problemas de concentración. Cambios en el apetito. Alteraciones del sueño. Consumo excesivo de alcohol. Muchos hombres continúan desempeñando sus responsabilidades laborales y familiares mientras sufren una profunda depresión, lo que dificulta que su entorno detecte el problema. Ansiedad La ansiedad afecta a millones de personas y los hombres no son una excepción. Las preocupaciones relacionadas con el trabajo, las finanzas, la familia o el rendimiento personal pueden generar niveles elevados de estrés y ansiedad. Los síntomas pueden incluir: Nerviosismo constante. Sensación de peligro inminente. Tensión muscular. Palpitaciones. Dificultad para relajarse. Problemas digestivos. Insomnio. Cuando la ansiedad no se trata, puede interferir significativamente en la vida cotidiana. Estrés laboral y síndrome de burnout Muchos hombres sienten una fuerte presión por cumplir expectativas relacionadas con el éxito profesional y económico. Esta presión puede favorecer la aparición del síndrome de burnout o desgaste profesional, caracterizado por: Agotamiento físico y emocional. Desmotivación. Sensación de ineficacia. Dificultad para desconectar del trabajo. Problemas de concentración. El burnout no solo afecta al rendimiento laboral, sino también a la salud física y emocional. Adicciones Las adicciones constituyen uno de los problemas de salud mental más frecuentes en hombres. En ocasiones, el consumo de alcohol, tabaco u otras sustancias se convierte en una estrategia para gestionar emociones difíciles, aliviar la ansiedad o escapar temporalmente de los problemas. También pueden desarrollarse adicciones comportamentales relacionadas con: Videojuegos. Apuestas. Redes sociales. Pornografía. Trabajo excesivo. Estas conductas pueden generar consecuencias importantes en la salud, las relaciones y la estabilidad económica. Conducta suicida Uno de los aspectos más preocupantes de la salud mental masculina es el elevado riesgo de suicidio. Diversos estudios han mostrado que los hombres presentan mayores tasas de suicidio consumado que las mujeres. Entre los factores que pueden influir se encuentran: Dificultad para expresar sufrimiento emocional. Menor búsqueda de ayuda profesional. Aislamiento social. Consumo de sustancias. Presión social relacionada con determinados roles masculinos. Por ello, es fundamental prestar atención a señales de alerta como: Comentarios relacionados con la muerte o la desesperanza. Cambios bruscos de comportamiento. Aislamiento repentino. Abandono de actividades significativas. Conductas de riesgo. Ante cualquier sospecha de riesgo suicida es imprescindible buscar ayuda profesional inmediata. Factores que afectan a la salud mental de los hombres Presión por cumplir expectativas sociales Muchos hombres sienten que deben cumplir determinados estándares relacionados con: Éxito profesional. Estabilidad económica. Fortaleza emocional. Competitividad. Capacidad de protección hacia la familia. Cuando estas expectativas parecen inalcanzables, pueden surgir sentimientos de fracaso, ansiedad o baja autoestima. Dificultades para expresar emociones La educación emocional limitada puede hacer que algunos hombres tengan dificultades para identificar lo que sienten y comunicarlo adecuadamente. Expresar tristeza, miedo o vulnerabilidad no es un signo de debilidad; es una habilidad emocional que favorece el bienestar psicológico. Soledad y aislamiento La soledad es un problema creciente que afecta a personas de todas las edades. En muchos hombres, especialmente durante la edad adulta, las relaciones sociales pueden reducirse progresivamente debido a las responsabilidades laborales y familiares. La falta de apoyo social constituye un factor de riesgo para numerosos trastornos mentales. Cambios vitales importantes Determinadas situaciones pueden impactar significativamente en la salud mental masculina: Divorcio o separación. Paternidad. Desempleo. Jubilación. Enfermedad propia o de un familiar. Duelo por la pérdida de seres queridos. Adaptarse a estos cambios requiere recursos emocionales que, en ocasiones, necesitan apoyo profesional. Cómo cuidar la salud mental en los hombres Hablar de las emociones Aprender a expresar sentimientos es uno de los pilares fundamentales del bienestar emocional. Conversar con amigos, familiares o profesionales permite reducir la carga emocional y encontrar nuevas perspectivas sobre los problemas. Mantener relaciones sociales significativas Las conexiones humanas actúan como un importante factor protector frente a la ansiedad, la depresión y la

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¿Qué es la Andropausia y Cómo Afecta a los Hombres?

El término andropausia hace referencia al proceso por el que las capacidades sexuales del hombre van declinando con la edad, a la par de otras funciones orgánicas. Así como en la mujer se produce un proceso de envejecimiento reproductivo, el hombre va perdiendo potencia sexual aunque sin ciclos tan marcados ni pérdidas tan abruptas. De hecho, el término andropausia no sería correcto ya que dibuja una engañosa analogía con el término menopausia que no es tal en el hombre. Algunos autores proponen el uso del término climaterio masculino aunque este tampoco sería del todo correcto puesto que no se produce un cambio abrupto y puntual, sino más bien progresivo. Así pues, aceptamos el término andropausia, aunque con matices, para referirnos a las alteraciones que comienzan a afectar al varón desde los 50 años de edad y que están relacionados con la aparición de un cierto hipogonadismo. Éste se caracteriza por una disminución natural y progresiva de la función testicular, con descenso progresivo en el nivel de andrógenos. La actividad de estas hormonas repercute en muchos procesos del organismo, por lo que al igual que en la mujer, existe una gran variedad de síntomas que son percibidos y vivido de manera muy diferente entre los individuos. Entre los síntomas que podemos observar más frecuentes destacan: Disminución de la calidad seminal y la capacidad de fecundar Pérdida de volumen y proyección de la eyaculación Disminución de la erección debido a una pérdida más rápida de la vaso congestión genital. Hay mayor necesidad de estímulos físicos y la excitación requiere más tiempo. El orgasmo sufre modificaciones, volviéndose menos intenso y de menor duración Ginecomastia (agradamiento de las mamas) Disminución de la masa muscular y aumento de la acumulación de grasas Fatiga Depresión Disminución de la libido y Alteraciones más o menos graves de las capacidades cognitivas   (Información extraída de Hormonas, estado de ánimo y función cognitiva / Sonia Martínez Sanchis (coordinadora); Mercedes Almela Zamorano… [et al.], 2007)

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¿Cuáles son las causas más comunes de la incontinencia urinaria en los hombres?

Es bastante habitual encontrar a varones ancianos que han tenido problemas con la próstata y a quienes, como remedio a sus males, les han colocado una sonda vesical para permitir que la orina salga libremente de la vejiga, salvando así el obstáculo de la próstata. Bien es verdad que en ocasiones no queda otro remedio que actuar así, pero desde luego, el hecho de “soportar” la sonda urinaria conlleva unos inconvenientes que deterioran considerablemente la calidad de vida de cualquier sujeto. Por ello, es recomendable consultar al médico cuando aparezca cualquier problema para orinar, por pequeño que sea, para evitar que progrese la sintomatología y no correr el riesgo de acabar con una sonda vesical Los primeros síntomas La gran mayoría de las veces a partir de los 50 años se “despierta” la próstata, en el sentido de que aparecen por primera vez las molestias. Los síntomas casi siempre comienzan de forma poca manifiesta, y lo más probable es que solo se acentúen algunas molestias previas que habían pasado inadvertidas. Inicialmente, suele producirse una necesidad de vaciar la vejiga sobre todo por la noche, lo cual obligará a orinar con bastante frecuencia, tanto durante el día como por la noche. En esta fase es bastante típico que el sujeto tenga que buscar con “prisa” un baño, ya que siente necesidad de vaciar la vejiga inmediatamente y es posible incluso que a veces no le dé tiempo a llegar al WC y sufra algún escape involuntario de orina. Junto con este aumento de la frecuencia miccional, suele existir una disminución en el chorro de la orina, ya que se orina con menos fuerza y con un calibre más fino. Conforme pasa el tiempo puede ser que aparezcan algunas dificultades para empezar a orinar, notando ganas de vaciar la vejiga pero que no se puede orinar fácilmente. También es posible que después de orinar se note que no se ha vaciado por completo la vejiga y que se quede con ganas de orinar mas. Las dificultades aumentan Aunque no existen unas reglas flojas con respecto a los síntomas de los problemas prostáticos, habitualmente esas molestias iniciales van seguidas de otra serie de síntomas, sobre todo con dificultad para empezar a orinar, micciones muy frecuentes pero con escasa cantidad de orina, un chorro de orina muy finito y sensación de que la vejiga continua llena después de haber orinado. La progresión de estos síntomas suele indicar que la próstata está produciendo un obstáculo cada vez mayor para vaciar la vejiga. ¿Por qué pasa esto? La justificación de estos síntomas se debe a la estrecha relación que existe entre la próstata y la vejiga. Conforme la próstata va aumentando de tamaño, que es lo que ocurre a partir de la edad media de vida, puede ir provocando cierto grado de compresión sobre la uretra y la vejiga, actuando como un obstáculo parcial para vaciar la vejiga. Como este proceso de crecimiento de la glándula prostática es lento, hay tiempo suficiente para que el tramo urinario inferior se adapte a esta situación. Por ello suelen existir unos síntomas iniciales que indican un intento de compensar esta dificultad para vaciar la vejiga. Posteriormente aparecen otros síntomas que ya hacen pensar que el obstáculo al vaciado de la vejiga va siendo mayor y que no compensa solo con un mayor número de micciones. Lo ideal es consultar al médico en las fases iniciales, para tratar de evitar un mayor crecimiento de la próstata y que no tenga repercusiones sobre la función de los riñones o en el proceso de eliminación de la orina.   (Información extraída de Lo suyo tiene solución los problemas de la incontinencia urinaria Carlos Verdejo Bravo, 1994)

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¿Cuáles son los trastornos más comunes del orgasmo masculino?

Bajo este epígrafe del DSM-IV-TR se encuentra la eyaculación retardada y la aneyaculación; como puede haber orgasmo sin eyaculación, parece lo más adecuado el título de trastorno orgásmico, ya que, en cierta forma, existe una equivalencia con la anorgasmia femenina. A pesar de todo, el DSM-IV-TR establece los mismos criterios diagnósticos para ambos cuadros. Es una obviedad que uno de los fines de la sexualidad es la reproducción, por lo tanto, mal le iría a la especie humana si no dispusiera de un mecanismo eyaculatorio difícilmente maleable. Hay que pensar, desde un punto de vista evolucionista, que la selección natural habrá pulido dicha mecanismo de tal forma que los casos de fracaso eyaculatorio sean una excepción. De hecho, solo un 0,4% de las consultas al IASP obedecen a ese motivo. Seguramente por esta causa, las investigaciones realizadas a tal efecto son escasas y se tiende a equiparar los dos cuadros (aneyaculación y eyaculación retardada) en el mismo apartado y a entenderlos como un continuo del mismo proceso. Sin embargo, la experiencia clínica revela que ambas entidades no parecen tener mucho que ver, sobre todo desde el punto de vista de la etiología y del pronóstico. Definición Si en el caso de la EP se ha visto cómo algunos autores han establecido márgenes temporales a la hora de definirla, no existe ese paralelismo en la eyaculación retardada. Tampoco se han postulado criterios según el número de empujes en el coito. Por tanto, no existen unos niveles objetivos de tiempo a partir de los cuales se pueda hablar de demora eyaculatoria. Es bastante más fácil definir la aneyaculación pues como su nombre indica, sería la imposibilidad de eyacular tras una estimulación erótica adecuada. En todo caso, no deja de ser una mala definición, toda vez que se especifica lo que se entiende por estimulación erótica adecuada. Pero sin entrar en discusiones filosóficas, hay que tener en cuenta la presencia o no de la sensación orgásmica, pues, aunque infrecuente, se dan casos donde no hay fluido eyaculatorio y la impresión orgásmica persiste. Por otra parte, hay ocasiones donde la emisión seminal no se corresponde con la percepción subjetiva del orgasmo. Quizá por eso, ya en el DSM-III-R se hablaba de orgasmo masculino inhibido y no de aneyaculación. Como se ha citado, en el DSM-IV-TR se ha cambiado por la denominación de trastorno orgásmico masculino, el cual debe cumplir los siguientes criterios: Ausencia o retraso persistente o recurrente del orgasmo tras una fase de excitación sexual normal, en el trascurso de una relación sexual que el clínico, teniendo en cuenta la edad del individuo, considera adecuada en cuanto a tipo de estimulación, intensidad y duración El trastorno provoca malestar acusado o dificultades en las relaciones interpersonales El trastorno orgásmico no se explica mejor por la presencia de otro trastorno del Eje I (excepto otra disfunción sexual) y no es debido exclusivamente a los efectos fisiológicos directos de una sustancia o de una enfermedad médica. Obviamente, en la definición no se tiene en cuenta a las personas con eyaculación retrógrada que pueden percibir la sensación del orgasmo y no expulsar el liquido seminal, el cual pasa por la vejiga urinaria y se mezcla con la orina. Esta situación, junto con la eyaculación sin orgasmo placentero y la eyaculación asténica (cuando el liquido seminal no sale propulsado, sino de forma babeante) deben diagnosticarse como trastornos sexuales no especificados. Los trastornos de la eyaculación se dividen en alteraciones por exceso (eyaculación precoz) y por defecto. Estas últimas se clasificarán en función de la fase eyaculatoria afectada: Aneyaculación, si existe alteración de la fase de emisión Eyaculación retrógrada, si la alteración es de la fase uretral Eyaculación asténica, cuando está afectada la fase de expulsión Según otros autores, la anorgasmia propiamente dicha sería la ausencia de orgasmo en presencia de eyaculación. A diferencia de lo que pudiera pensarse, el nivel de excitación de los afectados puede ser excelente. De hecho, la erección casi nunca se ve perjudicada; sin embargo, el placer alcanza unas cotas de las cuales no es capaz de dispararse y el paciente no detecta sensaciones premonitorias de que la eyaculación va a ocurrir. Generalmente, se encuentra excesivamente atento, evaluando un posible cambio en su respuesta que sirva de desencadenante para eyacular y ya se agobia a medida que pasa el tiempo, hasta alcanzar unos niveles de ansiedad que mantienen el bloqueo eyaculatorio. Alteraciones orgánicas Obstrucción de las vías seminales, generalmente debido a agenesia de vesículas seminales u obstrucción de los conductos eyaculadores, lo que suele suceder como consecuencia de procesos infecciosos. Pérdida o disminución de la movilidad de las vías semianales, debido a la alteración mecánica o farmacológica de la inervación responsable de la eyaculación. Entrarían en este apartado las lesiones medulares, las mielopatias, la neuropatía diabética y la neuropatía alcohólica, además de todos los fármacos y drogas que interfieren en la inervación. El 95% de los afectados por lesiones medulares altas padecen trastornos eyaculatorios. El orgasmo es raro debido a la insensibilidad y a veces tras la estimulación erótica aparece una hiperreflexia autonómica (sudoración, hipertensión, cefaleas, etc.) que algunos lesionados experimentan como placenteras por condicionamiento clásico. En las lesiones medias la erección refleja puede permitir, en teoría, la penetración, pero no existirá eyaculación ni orgasmo. Hay que tener presente que el centro responsable de la eyaculación se corresponde con los niveles L1 y L2. En las lesiones bajas el orgasmo y eyaculación son posibles, si bien, ésta no va acompañada de propulsión del líquido seminal. Es común sentir el orgasmo como una sensación placentera en la parte baja del abdomen y en la región interna de los muslos. Problemas hormonales. La hiperprolactinemia se ha descrito como responsable de este trastorno en algunas ocasiones, y se retorna a la normalidad tras el tratamiento adecuado Causas iatrogénicas, como la cirugía abdominopelviana, la lifadenectomía retroperitoneal, la resección transuretral, etc. Factores psicológicos Resulta más difícil precisar los factores psicológicos que inciden en la aparición del trastorno. Masters y Johnson destacan un alto grado de rigidez religiosa, el

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¿Qué hombres son los que padecen trastorno eréctil?

La característica esencial es el fracaso repetido para conseguir o mantener las erecciones durante la actividad sexual en pareja (Criterio A). Se requiere una historia sexual detallada para confirmar que el problema ha estado presente durante un periodo de tiempo significativo (unos seis meses) y que sucede en la mayoría de las ocasiones de actividad sexual (al menos el 75% de las veces). Los síntomas pueden aparecer sólo en situaciones concretas que implican determinados tipos de estimulación o de pareja, o pueden ocurrir de manera generalizada en todo tipo de situaciones, estimulaciones o parejas. Muchos hombres con trastorno eréctil pueden tener baja autoestima, poca confianza en sí mismos y un sentimiento de masculinidad disminuido y pueden experimentar un afecto deprimido. Pueden sentir temor o evitación de los encuentros sexuales futuros. Es frecuente la disminución de la satisfacción y del deseo sexual en la pareja del individuo. Además de los subtipos de por vida/adquiridos y generalizado/situacional, en la evaluación y el diagnóstico del trastorno eréctil se deberían constatar los siguientes 5 factores, puesto que pueden ser relevantes para la etiología o el tratamiento: Factores de pareja (problemas sexuales de la pareja, estado de salud de la pareja) Factores de la relación (mala comunicación, discrepancias en el deseo de mantener la actividad sexual) Factores de vulnerabilidad individual (imagen corporal mala, antecedentes de abuso sexual y emocional), comorbilidad psiquiátrica (depresión, ansiedad) o factores de estrés (pérdida del empleo, duelo) Factores culturales o religiosos (inhibición en relación a prohibiciones de la actividad sexual, actitudes hacia la sexualidad) Factores médicos relevantes para el pronóstico, el curso o el tratamiento. Cada uno de estos factores puede contribuir de manera distinta a los síntomas que presentan los diferentes hombres con este trastorno.   (información extraída de DSM-5 manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales / American Psychiatric Association, 2014)  

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