Ayuda profesional

¿Es normal tener ganas intensas de besar todo el tiempo?

Todos sabemos que los besos son una forma natural de afecto, cercanía y conexión. Sin embargo, existe un fenómeno poco conocido llamado basorexia, que se refiere a un deseo intenso e incontrolable de besar, incluso en situaciones inapropiadas o incómodas. Aunque no se reconoce oficialmente como un trastorno en manuales clínicos como el DSM-5, cada vez más psicólogos y terapeutas lo mencionan como una manifestación de impulsos emocionales difíciles de manejar. ¿Qué es la basorexia? La basorexia se define como un impulso repentino y urgente de besar a otra persona. Este deseo puede ser tan fuerte que la persona siente ansiedad o incomodidad si no puede satisfacerlo. No se trata simplemente de atracción física o afecto; es un impulso que puede aparecer sin un contexto romántico o sexual, y que puede generar conflictos sociales o personales. Posibles causas Aunque la investigación sobre la basorexia es limitada, algunos expertos sugieren varias posibles causas: Factores emocionales: La necesidad de cercanía o afecto puede volverse intensa, especialmente en personas que han experimentado carencias afectivas. Impulsos hormonales: Cambios en la oxitocina y la dopamina, hormonas relacionadas con el placer y el vínculo, podrían intensificar los deseos de contacto físico. Comportamiento aprendido: Experiencias tempranas de afecto físico o modelos de relación pueden influir en cómo una persona experimenta la necesidad de besar. Señales de alerta No todo deseo de besar se considera basorexia. Se habla de basorexia cuando el impulso: Es frecuente e intenso, causando malestar si no se satisface. Interfiere con la vida diaria, relaciones o trabajo. Puede llevar a situaciones incómodas o inapropiadas, donde la persona se siente impulsada a besar sin consentimiento. Cómo manejarlo Si sientes que el impulso de besar se vuelve difícil de controlar, existen estrategias que pueden ayudar: Identificar los desencadenantes: Observar cuándo y dónde aparece el impulso puede ayudar a anticiparlo y manejarlo. Técnicas de autocontrol: Respiración profunda, distracción con actividad física o mental, y mindfulness pueden reducir la urgencia del impulso. Expresar afecto de otras formas: Abrazos, palabras amables o gestos de cariño pueden sustituir el impulso de besar. Buscar apoyo profesional: Psicólogos o terapeutas pueden ayudar a entender la causa del impulso y desarrollar estrategias personalizadas. Reflexión final La basorexia nos recuerda que los impulsos humanos son complejos y no siempre se ajustan a las normas sociales. Reconocerlos, entenderlos y aprender a gestionarlos es clave para mantener relaciones saludables y respetuosas. Si alguna vez te sientes abrumado por este tipo de impulso, pedir ayuda no solo es válido, sino un paso hacia un mayor bienestar emocional.

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Aprender a pedir ayuda cuando ya no podía más

Durante mucho tiempo pensé que lo mío no era para tanto.Siempre había alguien peor que yo, con problemas más graves, así que me repetía que debía aguantar y seguir adelante. Trabajo en un entorno con mucha presión y responsabilidades. Al principio solo era cansancio. Luego empecé a dormir mal, a darle vueltas a todo y a sentir que nunca hacía nada lo suficientemente bien. Me costaba concentrarme y cada pequeño error lo vivía como un fracaso enorme. Lo peor no era el trabajo en sí, sino cómo me hablaba a mí misma por dentro.Todo el tiempo me decía que era débil, que exageraba, que no tenía derecho a estar mal. Con el paso de los meses empecé a evitar quedar con amigos, dejé de hacer cosas que antes me gustaban y me sentía constantemente irritable. En casa decía que estaba bien, pero por dentro tenía una sensación permanente de agobio y de tristeza difícil de explicar. Hubo un día concreto en el que, sin que pasara nada especialmente grave, me puse a llorar sin poder parar. Fue la primera vez que pensé de verdad que quizá necesitaba ayuda. Hablar con un profesional me dio mucho miedo al principio. Pensaba que me iban a juzgar o que mis problemas no serían “suficientes”. Sin embargo, fue justo lo contrario. Poder explicar cómo me sentía sin tener que justificarme fue un alivio enorme. No todo se arregló de golpe, pero entendí algo muy importante: pedir ayuda no es fracasar, es empezar a cuidarse. Hoy sigo teniendo días malos, pero ya no me siento tan sola con lo que me pasa. Y, sobre todo, he aprendido a escucharme antes de llegar al límite.

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¿Cómo identificar las fases de un episodio disociativo?

Los episodios disociativos son una experiencia compleja que afecta a la mente y la percepción de la realidad de quienes los experimentan. Estos episodios pueden variar en intensidad y duración, pero suelen estar ligados a trastornos disociativos como el Trastorno de Identidad Disociativa (TID), el Trastorno de Despersonalización y Desrealización, entre otros. En este artículo, exploraremos qué sucede durante un episodio disociativo y cómo se pueden identificar sus fases. Fase Inicial: Desconexión con la Realidad La disociación comienza cuando una persona experimenta una desconexión de la realidad o de sí misma. Durante esta fase, la persona puede sentirse como si estuviera observando su vida desde fuera de su cuerpo, o incluso puede tener dificultades para recordar momentos recientes. La percepción del tiempo, el espacio y las sensaciones físicas pueden volverse confusas o alteradas. En algunos casos, la persona puede sentirse como si estuviera en un sueño o en una película, sin poder controlar lo que sucede a su alrededor. Fase Intermedia: Sentimientos de Despersonalización y Desrealización A medida que avanza el episodio, es común que las personas experimenten dos sensaciones clave: despersonalización y desrealización. Despersonalización: En esta etapa, la persona puede sentir que su cuerpo no le pertenece o que no está en control de sus pensamientos y emociones. Es como si estuviera viendo su vida en tercera persona, pero sin poder interactuar plenamente con ella. Desrealización: En esta fase, el mundo exterior puede parecer extraño, irreal o distante. Las personas, los lugares y los objetos pueden parecer fuera de foco, como si fueran parte de un sueño. Esto puede generar angustia y confusión, ya que la persona siente que su entorno no es lo que parece. Fase Avanzada: Amnesia y Fragmentación de la Identidad En algunos casos más graves de disociación, especialmente en el Trastorno de Identidad Disociativa, las personas pueden experimentar una fragmentación de su identidad. Esto significa que pueden tener períodos de amnesia, donde no recuerdan acciones, decisiones o eventos que ocurrieron durante el episodio disociativo. Pueden sentirse como si fueran «otras personas», a menudo con comportamientos, actitudes y recuerdos que no reconocen como propios. Además, en esta etapa puede haber un sentimiento de pérdida de control, como si la mente estuviera funcionando independientemente del cuerpo, lo que puede generar una profunda sensación de miedo y desesperación. Fase de Recuperación: Regreso a la Realidad A medida que el episodio disociativo llega a su fin, la persona comienza a regresar a su estado de conciencia habitual. La intensidad de los síntomas disminuye gradualmente, y la persona recobra la sensación de control sobre su cuerpo y sus pensamientos. Sin embargo, el proceso de recuperación no es siempre inmediato ni lineal. A menudo, las personas pueden sentirse confundidas o desorientadas durante este periodo de transición. Es importante destacar que la recuperación no siempre implica un regreso completo a la «normalidad». Algunas personas pueden experimentar efectos residuales, como fatiga emocional, ansiedad o dificultades para concentrarse. ¿Por Qué Ocurren los Episodios Disociativos? Los episodios disociativos suelen estar relacionados con el trauma psicológico, aunque no siempre es el caso. El estrés, la ansiedad extrema, los recuerdos traumáticos no procesados y la exposición prolongada a situaciones de abuso o violencia pueden desencadenar disociación como una forma de defensa mental. En otras palabras, la disociación puede ser una respuesta del cerebro para «protegerse» de experiencias emocionalmente abrumadoras o dolorosas. Al desconectarse de la realidad o de sí mismos, las personas intentan evitar enfrentar directamente un trauma o estrés emocional. Tratamiento y Manejo de los Episodios Disociativos El tratamiento de los episodios disociativos suele centrarse en abordar las causas subyacentes, como el trauma o el estrés crónico. La terapia cognitivo-conductual (TCC), la terapia de exposición y la integración de recuerdos traumáticos son algunas de las intervenciones más comunes. También es esencial aprender a reconocer los primeros signos de disociación y desarrollar estrategias de afrontamiento para minimizar la severidad de los episodios. Las técnicas de relajación, mindfulness y grounding (anclaje a la realidad) son herramientas efectivas para las personas que experimentan disociación.  

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¿Dónde encontrar los mejores especialistas en TDAH en España?

En España, el diagnóstico y tratamiento del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es fundamental para mejorar la calidad de vida de quienes lo padecen. Afortunadamente, existen muchos especialistas altamente capacitados que pueden ofrecer evaluaciones precisas y tratamientos efectivos. Si sospechas que tú o un ser querido tienen TDAH, buscar la ayuda de los mejores profesionales es crucial para obtener un diagnóstico adecuado y una intervención efectiva. A continuación, te presentamos algunos de los mejores especialistas y centros en España donde puedes encontrar apoyo para el diagnóstico y tratamiento del TDAH. Unidad de TDAH del Hospital Niño Jesús (Madrid) El Hospital Niño Jesús en Madrid es uno de los centros de referencia en España para el tratamiento de trastornos del neurodesarrollo, incluido el TDAH. Su Unidad de TDAH ofrece un enfoque multidisciplinario que involucra psicólogos, psiquiatras y neurólogos, todos especializados en el manejo de este trastorno. Además, tienen un equipo de pedagogos que trabajan en la adaptación de estrategias educativas para niños con TDAH. Servicios destacados: Diagnóstico integral Tratamiento farmacológico y psicológico Seguimiento a largo plazo Centro de Psicología Areté (Madrid) El Centro Areté es conocido por su enfoque en el tratamiento del TDAH en niños y adultos. Dirigido por un equipo de psicólogos y psiquiatras expertos en neuropsicología, ofrecen terapia cognitivo-conductual (TCC) y orientación sobre el manejo de impulsos y mejora de la atención. Además, proporcionan recursos para padres y familiares para ayudarles a entender y gestionar el trastorno. Servicios destacados: Terapia cognitivo-conductual Evaluación neuropsicológica Apoyo a padres y familias Clínica Universitaria de Psicología de la Universidad de Deusto (Bilbao) La Clínica Universitaria de Psicología de la Universidad de Deusto es otro centro destacado en la atención de personas con TDAH. Con un enfoque multidisciplinario, cuentan con profesionales especializados en psicología, neuropsicología y pedagogía. La clínica ofrece un tratamiento integral tanto para niños como para adultos, con un seguimiento personalizado. Servicios destacados: Evaluación diagnóstica especializada Tratamientos individualizados Servicios educativos y pedagógicos Instituto de Psicología y Psiquiatría Infanto-Juvenil (Barcelona) Ubicado en Barcelona, el Instituto de Psicología y Psiquiatría Infanto-Juvenil se especializa en el diagnóstico y tratamiento del TDAH en niños y adolescentes. El equipo está formado por psicólogos, psiquiatras infantiles y pedagogos, quienes ofrecen un tratamiento individualizado que incluye terapia psicológica y, en algunos casos, medicación para el control de los síntomas. Servicios destacados: Evaluación neuropsicológica Terapia para el manejo de la atención y la impulsividad Apoyo escolar y social Centro de TDAH Dr. Antonio Rodríguez (Sevilla) El Dr. Antonio Rodríguez es un referente en el tratamiento del TDAH en Andalucía. Su centro en Sevilla ofrece una evaluación exhaustiva y personalizada, combinando el diagnóstico psicológico con el tratamiento farmacológico adecuado. Además, cuentan con programas de intervención psicopedagógica para ayudar a los pacientes a mejorar su rendimiento académico y su vida diaria. Servicios destacados: Diagnóstico completo del TDAH Tratamiento con medicación Terapia psicológica y educativa Centro de Psicología Psicode (Valencia) En Valencia, el Centro Psicode se destaca por su enfoque integral en el tratamiento del TDAH. Los psicólogos y psiquiatras del centro ofrecen una amplia gama de servicios que incluyen terapia cognitivo-conductual, entrenamiento en habilidades sociales, y apoyo psicológico a padres. Además, están especializados en el TDAH en adultos, lo que es fundamental para quienes continúan enfrentando este trastorno en la adultez. Servicios destacados: Terapia cognitivo-conductual Atención a adultos con TDAH Apoyo psicoeducativo y familiar Clínica de Psicología y Psiquiatría Dr. Ignacio Fernández (Madrid) La Clínica Dr. Ignacio Fernández es reconocida por su enfoque personalizado para el tratamiento del TDAH. Este centro se especializa en la atención integral de niños y adultos con trastornos del neurodesarrollo, incluyendo el TDAH. El equipo ofrece diagnósticos precisos, terapia psicológica y orientación a padres para ayudar a gestionar los síntomas de manera efectiva. Servicios destacados: Evaluación neuropsicológica avanzada Tratamiento farmacológico y psicológico Orientación a padres y familiares ¿Cómo Elegir al Mejor Especialista? A la hora de elegir un especialista para el tratamiento del TDAH, es importante considerar varios factores: Especialización: Busca profesionales con experiencia y formación específica en TDAH, tanto en niños como en adultos. Enfoque multidisciplinario: Los tratamientos más efectivos suelen involucrar a un equipo de expertos, que incluye psicólogos, psiquiatras y pedagogos. Tratamientos personalizados: Es fundamental que el tratamiento se adapte a las necesidades individuales del paciente. Referencias y opiniones: Las recomendaciones de otros pacientes o de profesionales de la salud pueden ser muy útiles para tomar una decisión. Conclusión Si crees que tú o alguien cercano podría tener TDAH, no dudes en buscar el apoyo de un especialista. España cuenta con numerosos centros y profesionales altamente capacitados que pueden ofrecer un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado para mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por este trastorno. No dejes de consultar con un especialista para obtener la orientación que necesitas y empezar el camino hacia una vida más plena y controlada.  

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¿Quién Estudia la Esquizofrenia?

La esquizofrenia es un trastorno mental complejo que afecta a la forma en que una persona piensa, siente y actúa. Su estudio involucra a varios tipos de expertos, cada uno aportando una perspectiva única para comprender mejor la enfermedad y mejorar los tratamientos disponibles. Psiquiatras Los psiquiatras son médicos especializados en el diagnóstico, tratamiento y prevención de trastornos mentales. En el caso de la esquizofrenia, los psiquiatras son responsables de diagnosticar el trastorno, manejar los tratamientos farmacológicos, y ofrecer un seguimiento adecuado. Su enfoque es clínico y está orientado hacia la gestión de los síntomas mediante medicación y terapias. Psicólogos Clínicos Los psicólogos clínicos juegan un papel fundamental en el tratamiento de la esquizofrenia, enfocándose en la psicoterapia. A través de diversas técnicas, como la terapia cognitivo-conductual, ayudan a los pacientes a manejar los síntomas y mejorar su calidad de vida. Los psicólogos también realizan evaluaciones psicológicas para comprender mejor las capacidades cognitivas y emocionales de los pacientes. Neurocientíficos Los neurocientíficos investigan las bases biológicas y neurológicas de la esquizofrenia. Estudian cómo los cambios en el cerebro, en particular en áreas relacionadas con la percepción, el pensamiento y la toma de decisiones, pueden estar involucrados en el desarrollo del trastorno. Mediante el uso de tecnologías avanzadas como la neuroimagen, intentan identificar patrones cerebrales asociados con la esquizofrenia, lo que podría llevar a nuevos tratamientos. Genetistas La genética juega un papel importante en la esquizofrenia, y los genetistas se centran en entender la predisposición hereditaria del trastorno. Investigaciones en genética molecular buscan identificar los genes específicos que podrían estar involucrados en el desarrollo de la esquizofrenia. El estudio de los factores hereditarios puede ayudar a predecir el riesgo y mejorar los enfoques terapéuticos. Investigadores en Salud Pública Los investigadores en salud pública estudian cómo la esquizofrenia afecta a la sociedad en términos de prevalencia, acceso a tratamientos, y el impacto de políticas públicas. También investigan factores ambientales y sociales que puedan contribuir al desarrollo o empeoramiento del trastorno, como el estrés, el abuso de sustancias o la pobreza. Trabajadores Sociales y Terapeutas Ocupacionales Estos profesionales ayudan a las personas con esquizofrenia a reintegrarse a la sociedad y a gestionar su vida diaria. Los trabajadores sociales brindan apoyo emocional y practico, mientras que los terapeutas ocupacionales diseñan programas que facilitan la adquisición de habilidades para la vida independiente. Estos roles son esenciales para el bienestar a largo plazo de los pacientes. Sociedades de Investigación y Fundaciones Organizaciones como la Schizophrenia International Research Society y diversas fundaciones dedicadas a la salud mental también juegan un papel importante. Financian investigaciones, difunden conocimientos y promueven el entendimiento público sobre la esquizofrenia. Conclusión La esquizofrenia es un trastorno que requiere un enfoque multidisciplinario para ser comprendido y tratado de manera efectiva. Médicos, psicólogos, neurocientíficos, genetistas, trabajadores sociales y otras figuras están unidos en su misión de mejorar la vida de quienes padecen esta enfermedad y descubrir nuevas formas de intervención. La colaboración entre estos campos científicos es esencial para avanzar en el tratamiento y la comprensión de la esquizofrenia.  

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¿A qué especialista acudir cuando mi hijo tiene un problema?

La orientación hacia un especialista puede proponerse cuando un trastorno resiste a los tratamientos o va acompañado de otras manifestaciones. Nos podemos imaginar el caso de un niño que padece trastorno de ansiedad, principalmente con miedos nocturnos repetidos, que no reacciona positivamente ni a un seguimiento comportamental ni a los medicamentos. El niño continúa despertándose por la noche. Se queja también de los conflictos familiares y los mismos padres subrayan que tiene dificultades escolares importantes. En este caso, el pediatra podrá juzgar que el miedo y el despertarse por la noche es tan solo uno de los trastornos y que el niño manifiesta varios síntomas de dificultades psíquicas, reforzados sin duda por un ambiente familiar perturbado. Por lo tanto, orientará a su paciente y a sus padres hacia un psiquiatra para niños. Esta gestión debe explicarse de forma clara a los pares. No debe en ningún caso percibirse como una renuncia por parte del pediatra. Durante esta gestión los padres deberán sentirse acompañados y animados, el niño implicado. Es importante explicarle al niño con palabras sencillas por qué debe visitar al psiquiatra. En algunos casos, el pediatra puede volver a ver a su paciente después de la consulta con el psiquiatra indicado así que sigue siendo el médico de referencia, lo que puede tranquilizar a unos padres asustados ante la idea de tener que entrar en relación con el mundo de la psiquiatría. Llevar a su hijo al psiquiatra no es un paso fácil. Es muy legítimo que este trámite suscite cierta inquietud o reticencia. Por otro lado, la desconfianza en la psiquiatra no procede solo de padres o algunos pediatras. Un pediatra que envía a su paciente al psiquiatra raramente obtiene respuesta. Esta falta de trasparencia es uno de los reproches recurrentes dirigidos a los psiquiatras por los médicos de familia o los pediatras. Con los bebés muy pequeños, el ortofonista juega un papel de prevención y su intervención toma la forma de educación precoz: consejos prácticos y entrevistas con el niño y sus padres. Con niños más mayores, el ortofonista puede empezar una verdadera reeducación. El especialista en psicomotricidad El especialista en psicomotricidad igual que el ortofonista no es médico. Ejerce una actividad paramédica, homologado en Francia con un diploma de Estado. El objetivo del trabajo del especialista en psicomotricidad es reeducar las funciones psicomotrices. Estas funciones pueden haber sido alteradas por un problema específico (dispraxia), una enfermedad, un accidente o por dificultades psicológicas que pueden conllevar una torpeza excesiva en el niño pequeño. La intervención de un especialista en psicomotricidad raramente es aislada. Se inserta la mayoría de las veces en un control multidisciplinario. Pero atención, este especialistas no es solo un técnico en tonicidad o en motricidad. Está también muy atento a las dificultades psicológicas del niño. Igual que los psicólogos y los psiquiatras, numerosos especialistas en psicomotricidad han sido influenciados por la corriente psicoanalítica. El especialista en psicomotricidad ayuda al niño a establecer un puente entre el cuerpo y el psiquismo, entre lo que expresa a través de su cuerpo y lo que siente. Puede utilizar técnicas de relajación, de educación gestual, de expresión corporal o de plástica. Los psi Para algunos psiquiatras, psicólogos y psicoanalistas que piensan que las enfermedades mentales tienen ante todo un origen psíquico, no puede explicarse toldo solo buscando una causa orgánica. El cerebro, aunque hace posible el pensamiento, no puede desconectarse del entorno y de la historia del individuo. En lo que comúnmente llamamos locura, no encontramos solo desordenes neuronales, los daños cerebrales que entorpecen el pensamiento. Prueba de ello es que la locura alcanza a personas “normales” exentas de toda deficiencia cerebral En un niño hiperactivo, que padece trastorno de la atención por ejemplo, encontramos un problema de orden instrumental. Hay que ayudar al niño a concentrarse o a hacer trabajar su memoria, pero todo este aprendizaje no es solo cuestión técnica de reeducación. Para un “psi” el componente psicológico es esencial. El psiquiatra infantil El psiquiatra infantil es un psiquiatra que se ha especializado en el cuidado de los niños. En tanto que medico está habilitado para prescribir medicamentos psicótropos y él es el más apto para manipularlos. El psiquiatra infantil aborda al paciente de forma particular ya que el reconocimiento no reposa sobre un examen médico corporal sino que asume los síntomas expresados por el paciente: lo que el paciente dice o cuando se trata de un niño pequeño, la manera como se comporta con su entorno y lo que dicen sus padres. De entre las herramientas terapéuticas de que dispone el psiquiatra, aparte de los medicamentos, la palabra tiene una importancia primordial. El psiquiatra infantil diagnostica observando al niño, intentando comunicarse con él y escuchando a los padres. Algunas psiquiatrías utilizan escala de evaluación estándar. Éstas se presentan a menudo como formularios y se utilizan como ayuda en el diagnostico de ciertas patologías. El psiquiatra infantil puede también pedir chequeos complementarios o incluso reorientar hacia un médico especialista en somatología si finalmente piensa que el problema es orgánico y no psíquico. El papel del psiquiatra puede restringirse a unos simples consejos pero puede proponer también un apoyo o un control más marcado. La psiquiatría francesa ha estado muy influenciada por el psicoanálisis. La mayoría de los psiquiatras que trabajan en servicios infantojuveniles han recibido una formación psicoanalítica y practican psicoterapias de inspiración analítica. El psicoanalista Es a menudo psiquiatra o psicólogo de formación inicial. Sin embargo, algunos psicoanalistas provienen de disciplinas totalmente distintas. Verdad es que la única exigencia para ser psicoanalista es haberse psicoanalizado uno mismo. Pero la mayoría de psicoanalistas tiene una experiencia clínica importante porque han ejercido ya sea como psiquiatras o como psicólogos. Cada escuela decide la formación de sus psicoanalistas. El tratamiento analítico sigue modalidades muy precisas. Además de lo que llamamos cura-tipo, los psicoanalistas practican diferentes psicoterapias. Así las psicoterapias conjuntas madre-bebé o padres-bebé, que interesan cada vez más a los psicoanalistas, se han desarrollado bajo una óptica particular: curar las dificultades de la relación entre la madre

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