Apoyo emocional

¿Qué snacks pueden ayudarte a calmar la ansiedad sin culpas?

Mantener un buen equilibrio emocional es fundamental para nuestra salud mental. En momentos de estrés o ansiedad, muchas personas recurren a alimentos poco saludables que, aunque pueden brindar un alivio momentáneo, a largo plazo terminan afectando negativamente nuestro bienestar. Por eso, incorporar snacks saludables en nuestra dieta diaria puede ser una estrategia sencilla y efectiva para ayudar a equilibrar nuestro ánimo y reducir la ansiedad. ¿Por qué influyen los alimentos en nuestro estado de ánimo? Nuestro cerebro necesita nutrientes específicos para funcionar correctamente y mantener el equilibrio químico que regula emociones y pensamientos. Alimentos ricos en vitaminas, minerales, grasas saludables y proteínas ayudan a producir neurotransmisores como la serotonina, dopamina y GABA, que están relacionados con la sensación de bienestar, la relajación y la motivación. Por otro lado, una alimentación desequilibrada, con altos niveles de azúcar, grasas saturadas y aditivos puede provocar fluctuaciones en los niveles de glucosa en sangre y favorecer estados de irritabilidad, nerviosismo o tristeza. Snacks que pueden mejorar tu estado emocional A continuación, te presentamos una lista de snacks saludables que pueden ayudarte a controlar la ansiedad y mejorar tu estado de ánimo: Frutos secos y semillas Las nueces, almendras, pistachos, semillas de chía y linaza son excelentes fuentes de ácidos grasos omega-3, magnesio y triptófano, un aminoácido esencial para la producción de serotonina. Además, el magnesio es conocido por su efecto relajante en el sistema nervioso, lo que puede ayudar a reducir la ansiedad. Recomendación: Un puñado (unos 20 gramos) de frutos secos sin sal al día es suficiente para notar beneficios. Yogur natural con frutas frescas El yogur natural contiene probióticos que promueven una flora intestinal saludable. La salud intestinal está directamente relacionada con el bienestar emocional a través del eje intestino-cerebro. Las frutas, por su parte, aportan antioxidantes y vitaminas que ayudan a combatir el estrés oxidativo en el cuerpo. Recomendación: Combina yogur con frutos rojos, plátano o manzana para un snack delicioso y nutritivo. Chocolate negro (mínimo 70% cacao) El chocolate negro es un aliado natural para el ánimo, ya que contiene compuestos que estimulan la producción de endorfinas y serotonina. Además, posee antioxidantes que protegen las células cerebrales. Recomendación: Consuma con moderación, entre 20 y 30 gramos diarios, para disfrutar de sus beneficios sin exceder las calorías. Palitos de verduras con hummus Las verduras frescas como zanahorias, apio o pepino son ricas en fibra y vitaminas, mientras que el hummus (pasta de garbanzo) aporta proteínas y triptófano, esenciales para mantener la energía y el equilibrio emocional. Recomendación: Un snack ideal para tardes en que necesitas algo ligero y nutritivo. Avena con leche vegetal y semillas La avena es un carbohidrato complejo que ayuda a estabilizar los niveles de azúcar en sangre y aumenta la producción de serotonina. Al combinarla con leche vegetal (como la de almendra o avena) y semillas, se potencia su efecto beneficioso. Recomendación: Perfecto para un snack o desayuno que ayuda a combatir la ansiedad y mejorar el estado de ánimo. Consejos para una alimentación consciente que favorezca tu salud mental Evita el exceso de azúcar y alimentos procesados: Estos pueden causar picos y caídas de glucosa que empeoran la ansiedad. Mantén horarios regulares para tus comidas y snacks: Esto ayuda a mantener estables tus niveles de energía y ánimo. Hidrátate bien: El agua es vital para el buen funcionamiento cerebral y emocional. Escucha a tu cuerpo: El hambre y la ansiedad a veces se confunden. Antes de comer por impulso, identifica qué estás sintiendo realmente. Incluir estos snacks saludables en tu rutina no solo puede ayudarte a mantener un buen estado de ánimo y reducir la ansiedad, sino que también contribuye a una vida más equilibrada y consciente. Recuerda que una alimentación saludable es solo una parte del cuidado integral de tu salud mental, que también incluye ejercicio, descanso y apoyo emocional. Tu bienestar está en tus manos, ¡comienza hoy mismo a nutrir tu mente y cuerpo con alimentos que te cuidan!  

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¿Qué pasa si no trato el trastorno bipolar?

El trastorno bipolar es una enfermedad mental crónica que se caracteriza por cambios extremos en el estado de ánimo, que van desde episodios de manía o hipomanía hasta depresión profunda. A pesar de la severidad de estos síntomas, el trastorno bipolar no se considera una enfermedad degenerativa, aunque puede tener efectos significativos en la vida de una persona si no se trata adecuadamente. ¿Qué es el Trastorno Bipolar? El trastorno bipolar es un trastorno del estado de ánimo que afecta a millones de personas en todo el mundo. Los episodios de manía incluyen síntomas como energía excesiva, impulsividad y, en algunos casos, comportamientos peligrosos. Por otro lado, los episodios depresivos se caracterizan por sentimientos de tristeza, desesperanza y falta de energía. ¿Es el Trastorno Bipolar Degenerativo? El término «degenerativo» se refiere a condiciones que empeoran progresivamente con el tiempo. Enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson son ejemplos claros de trastornos degenerativos, ya que implican un deterioro irreversible de las funciones cerebrales. En el caso del trastorno bipolar, aunque no es una enfermedad degenerativa, la falta de tratamiento adecuado y la falta de control de los episodios pueden llevar a consecuencias a largo plazo, como: Disfunción cognitiva: Algunas personas con trastorno bipolar experimentan problemas de memoria y concentración, especialmente durante episodios prolongados de manía o depresión. Desempeño social y laboral: Los cambios en el estado de ánimo pueden interferir con las relaciones interpersonales y las habilidades laborales, lo que puede afectar la calidad de vida. Mayor riesgo de enfermedades comórbidas: El trastorno bipolar está relacionado con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y otros problemas de salud mental como la ansiedad y los trastornos por abuso de sustancias. Manejo del Trastorno Bipolar: ¿Puede Prevenirse el Deterioro? Aunque el trastorno bipolar no es degenerativo, la clave para minimizar los efectos negativos a largo plazo es un tratamiento adecuado. Aquí algunos puntos clave para el manejo del trastorno bipolar: Tratamiento farmacológico: Los medicamentos estabilizadores del ánimo, antipsicóticos y antidepresivos son fundamentales para controlar los episodios maníacos y depresivos. Terapia psicológica: La psicoterapia, especialmente la terapia cognitivo-conductual, puede ayudar a las personas a manejar el estrés, mejorar las habilidades sociales y fomentar comportamientos saludables. Apoyo social: Contar con una red de apoyo de familiares, amigos y grupos de apoyo puede ser esencial para mejorar la calidad de vida. El Futuro del Tratamiento del Trastorno Bipolar Con los avances en la investigación y el tratamiento de enfermedades mentales, el pronóstico para las personas con trastorno bipolar ha mejorado significativamente. Los tratamientos actuales permiten que muchas personas lleven una vida plena y productiva. La clave está en la detección temprana, el tratamiento adecuado y el apoyo continuo. Conclusión El trastorno bipolar no es degenerativo, pero puede afectar significativamente la vida de quienes lo padecen si no se maneja correctamente. La intervención temprana, el tratamiento adecuado y el apoyo emocional son fundamentales para prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida de las personas con trastorno bipolar.  

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¿Por qué es importante la Asociación de Familiares de Enfermos con Trastorno Bipolar?

El trastorno bipolar es una enfermedad mental compleja que afecta a millones de personas en todo el mundo. Este trastorno, caracterizado por cambios extremos en el estado de ánimo, que van desde la manía o hipomanía hasta la depresión, no solo afecta al individuo que lo padece, sino también a su entorno más cercano, especialmente a los familiares y amigos. En este contexto, las asociaciones de familiares de enfermos con trastorno bipolar juegan un papel fundamental en el apoyo emocional, la educación y el empoderamiento de las personas afectadas y sus seres queridos. ¿Qué es una Asociación de Familiares de Enfermos con Trastorno Bipolar? Una asociación de familiares de enfermos con trastorno bipolar es una organización sin fines de lucro que reúne a familiares y amigos de personas diagnosticadas con este trastorno, así como a profesionales de la salud mental. Su objetivo principal es ofrecer recursos y apoyo a quienes conviven con el trastorno bipolar, promoviendo un entorno de comprensión y solidaridad. Estas asociaciones proporcionan un espacio seguro donde los familiares pueden compartir experiencias, aprender sobre la enfermedad y obtener orientación sobre cómo enfrentar los desafíos diarios que surgen de convivir con alguien que padece trastorno bipolar. Los Beneficios del Apoyo Familiar La familia es una parte esencial del proceso de tratamiento y recuperación de cualquier persona con trastorno bipolar. La comprensión y el apoyo de los familiares pueden ser determinantes en la gestión de la enfermedad y en la mejora de la calidad de vida del paciente. Algunas de las formas en que las asociaciones de familiares pueden beneficiar a las personas afectadas son: Educación sobre el trastorno bipolar: A través de charlas, talleres y recursos educativos, las asociaciones ofrecen información sobre los síntomas, las causas, los tratamientos y las estrategias de manejo del trastorno bipolar. Esto ayuda a los familiares a comprender mejor lo que está sucediendo y a cómo pueden intervenir de manera positiva. Apoyo emocional: La experiencia de tener un ser querido con trastorno bipolar puede ser emocionalmente desafiante. Las asociaciones ofrecen un espacio de apoyo mutuo donde los familiares pueden compartir sus emociones, encontrar consuelo y recibir asesoramiento de personas que entienden por lo que están pasando. Técnicas de manejo y afrontamiento: Muchas asociaciones organizan grupos de apoyo o terapias familiares donde los miembros pueden aprender habilidades prácticas para manejar las crisis, los episodios maníacos o depresivos, y cómo cuidar de sí mismos mientras cuidan a sus seres queridos. Abogacía y sensibilización: Las asociaciones trabajan para aumentar la conciencia pública sobre el trastorno bipolar, reduciendo el estigma asociado a la enfermedad. También abogan por políticas de salud mental que apoyen tanto a los pacientes como a sus familias, como mejores servicios de salud y tratamientos accesibles. Conexión con profesionales de la salud: A menudo, las asociaciones de familiares colaboran con psicólogos, psiquiatras y otros profesionales de la salud mental, lo que permite a los familiares acceder a asesoramiento experto y recursos médicos actualizados. Importancia de la Red de Apoyo El apoyo de otras personas que han vivido experiencias similares es uno de los aspectos más valiosos que ofrecen estas asociaciones. Los familiares de personas con trastorno bipolar pueden sentirse aislados o incomprendidos, pero al unirse a una asociación, pueden formar parte de una comunidad que les ofrece comprensión, empatía y orientación. Además, este tipo de redes facilita el intercambio de estrategias y consejos prácticos para manejar situaciones difíciles. Conclusión Las asociaciones de familiares de enfermos con trastorno bipolar son una fuente vital de apoyo, educación y comunidad para aquellos que tienen un ser querido afectado por esta enfermedad. A través de su trabajo, estas organizaciones ayudan a reducir el estigma, promueven la comprensión y mejoran la calidad de vida tanto de los pacientes como de sus familias. Involucrarse en una asociación es una forma eficaz de encontrar el apoyo necesario para enfrentar los retos que supone vivir con el trastorno bipolar.  

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¿Por Qué Comer en Exceso Nos Llega a Afectar?

La obesidad no está clasificada como trastorno alimentario, si bien es concomitante con diversas alteraciones que sí se consideran como tales, además de asociarse a otros problemas de salud mental. Entre todos los trastornos alimentarios, la obesidad se asocia con mayor probabilidad al trastorno por atracones (TA) en el que la ausencia de conductas orientadas a compensar el exceso de calorías consumidas conduce de manera inexplorable a ganancia de peso y a obesidad. La definición del DSM-5 del TA indica que se trata de “el hecho de ingerir en un periodo determinado de tiempo una cantidad de alimento claramente superior a la que la mayor parte de la persona ingeriría en un periodo similar y bajo similares circunstancias”, notando que no se puede parar de comer, ni controlar qué y cuánto se come. Para que una persona sea diagnosticada de TA, la ingesta compulsiva de alimento debe producirse al menos 1 vez por semana durante 3 meses, con asociación a al menos 3 de los siguientes factores: Comer mas deprisa de lo normal Comer hasta sentirse lleno Ingerir grandes cantidades de alimento cuando no se tiene sensación física de hambre Comer solo y aislado, al sentir vergüenza por la cantidad de alimento que se ingiere Sentirse mal con uno mismo, deprimido o profundamente culpable tras el episodio Es improbable que las personas que tienen dificultades conductuales o psicológicas clasificadas como Bulimia Nerviosa (BN) ganen beso hasta el punto de alcanzar un índice de masa corporal de 30 o más, debido a que presentan mecanismos compensatorios, como el purgado después de la ingesta de alimento compulsiva.  Algunas personas desarrollan BN cuando ya están próximas al umbral de la obesidad o por encima de él. Diversos factores psicológicos y psicosociales han demostrado su relación con el desarrollo de problemas alimentarios causantes de obesidad. Entre ellos destacan los siguientes: Comer para combatir el estrés o para levantar el ánimo (la llamada alimentación emocional o de consuelo) como estrategia de afrontamiento Respuesta a los estímulos externos (Comer cuando se dispone de comida apetitosa, con independencia de que se tenga o no hambre) Consecuencias de la excesiva limitación de la ingesta de comida (estímulos biológicos y psicológicos de la alimentación excesiva con efectos de compensación) Menosprecio de la imagen corporal: ingesta de alimentos como estrategia de afrontamiento (contraproducente) Actividad física insuficiente debida a percepciones negativas sobre uno mismo en relación con el deporte/ejercicio Actitudes familiares relativas a la comida, alimentación y restricciones dietéticas Favorecimiento social de la ingesta de alimentos excesiva Trastorno por atracones (TA) Es el de mayor prevalecía de obesidad entre la mayor parte de los trastornos alimentarios y el 20-30% de las personas que padecen TA y solicitan tratamiento son obesos. El TA fue reconocido como trastorno alimentario diferenciado en una fecha reciente 2013 y es similar al trastorno de BN, si bien entre ambos existe la crucial diferencia de la ausencia mayoritaria o completa de conductas compensatorias en la alimentación con atracones. Presenta un matiz positivo, debido a que la mayor parte de las conductas compensatorias son muy perjudiciales para la salud de las personas que las exhiben. Sin embargo, ello implica también que las calorías adicionales ingeridas durante los atracones dan lugar a un incremento de peso que deriva en obesidad, a no ser que los afectados sean capaces de cambiar sus conductas alimentarias por sí mismos o se planteen la búsqueda de asesoramiento. Bulimia nerviosa (BN) Presenta una mayor prevalencia entre mujeres jóvenes y se presenta tras un episodio de anorexia nerviosa. Se ha planteado la hipótesis de que las diferentes categorizaciones de los trastornos alimentarios pueden en realidad no resultar de utilidad y que lo que se contempla no es más que una sucesión continua de trastornos alimentarios, a lo largo de la cual las personas van evolucionando en las diferentes etapas de su vida, en relación no solo con las cambiantes circunstancias vitales sino también con los factores biológicos, no menos cambiantes durante la vida. Si alguien desarrolla un cuadro de BN después de haberse recuperado parcialmente de una anorexia nerviosa, es probable que presente un peso corporal y un IMC bajos o medios y aunque el ciclo de purgado propio de los atracones da lugar a cierta variabilidad del peso, este suele mantenerse dentro de intervalos normales o incluso inferiores a los normales. Para algunas personas cuando los efectos del purgado son poco eficaces o si su peso de partida era ya de por sí elevado, esas personas pueden desarrollar obesidad, debido a que el exceso de calorías consumidas durante los atracones provoca una gradual ganancia de peso. Síndromes parciales Los trastornos alimentarios mas prevalentes son los síndromes parciales, en los que las personas presentan las características asociadas a un trastorno de la alimentación, por lo que no satisfacen plenamente los criterios que definen el diagnostico de dicho trastorno. Por ejemplo, alguien que come por atracones y no muestra mecanismos compensatorios puede no cumplir con los criterios formales para el diagnóstico de TA, si esos atracones son de una frecuencia inferior a 1 vez por semana durante un periodo de 3 meses. Sin embargo, es probable que se convierta en obeso y puede beneficiarse de un tratamiento psicológico muy similar al que se ofrece a los pacientes con diagnóstico de TA. Otros problemas de salud mental y la obesidad La depresión puede ir acompañada de ingesta excesiva de alimento o de pérdida de apetito. El primero de estos casos se asocia en ocasiones a tomar comida para levantar el ánimo, lo que a menudo provoca obesidad, en especial si ya se tiene sobrepeso. Los afectados por trastornos de ansiedad o los que sufren ansiedad u otros problemas de salud mental, en ocasiones utilizan la alimentación como medio de gestionar esa ansiedad. No obstante, los problemas mas significativos surgen debido a que la ganancia de peso es en ocasiones un efecto secundario de los fármacos utilizados para tratar una amplia diversidad de problemas de salud mental, entre ellos la depresión, la psicosis y el trastorno bipolar.

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¿Cómo brindar el mejor apoyo a alguien con esquizofrenia?

La esquizofrenia se diagnostica cuando se observan alteraciones en las principales funciones mentales: Percepción Pensamiento Emociones Movimiento Capacidades cognitivas (atención, memoria, etc.) Control de la conducta Sin embargo, las distintas alteraciones no están presentes en todos los casos, sino que se combinan de forma muy diversa. Tanto es así, que es fácil encontrar personas diagnosticadas de la misma enfermedad que presentan síntomas totalmente distintos, y que incluso resulta difícil creer que padecen la misma afección. Además, en una misma persona, el tipo de síntomas puede variar a lo largo del tiempo. Las alteraciones pueden producirse por exceso o por defecto; es decir, las funciones mentales normales pueden aparecer de forma distorsionada o excesiva, o pueden fallar o presentar déficits importantes. En el primer caso se dice que la persona presenta síntomas positivos porque las funciones se han alterado en exceso, mientras que en el segundo se dice que presenta síntomas negativos porque las funciones operan por debajo de lo normal o se han perdido. Todas las personas diagnosticadas de esquizofrenia presentan síntomas de ambos tipos, tienen unas funciones mentales alteradas por exceso y otras por defecto. Algunos de los síntomas positivos y negativos más característicos de la enfermedad son los siguientes: Síntomas positivos Alucinaciones Delirios Lenguaje y pensamiento desorganizado Comportamiento desorganizado Síntomas negativos Pobreza afectiva Abulia-apatía Anhedonia-insociabilidad Alogia Aislamiento social No se presentan normalmente todos los síntomas y la gravedad de las alteraciones varia, tanto de unas personas a otras como en la misma persona en distintos momentos. Algunos de los síntomas le resultarán familiares y los habrá apreciado en su familiar, mientras que otros, nunca le habrán sucedido y es posible que no le sucedan jamás. Síntomas positivos Cuando la persona sufre alucinaciones tiene sensaciones sin que reciba la estimulación necesaria para sentirlas. Estas alteraciones pueden ocurrir en cualquiera de los cinco sentidos: Se ven cosas o personas inexistentes Se sienten olores extraños en el ambiente o se perciben olores corporales en uno mismo o en los otros Se notan sabores extraños en la boca, en el sabor de algunos alimentos o bebidas Se notan sensaciones en la piel si que nada ni nadie les esté tocando Oído. Pueden oír ruidos o voces cuando no se están produciendo Las alucinaciones pueden afectar a una modalidad sensorial o a varias: una persona puede únicamente oír voces que hablan sobre ella y otra puede notar que alguien les toca y percibir que despide un olor pestilente. Suelen asustar y angustiar mucho a quienes la sufren. Muchos se sienten confusos y no saben explicar muy bien lo que les está ocurriendo. Otros pueden explicarlas con detalle y responder a ellas como si realmente estuvieran ocurriendo. De hecho, quien sufre alucinaciones está totalmente convencido de que lo que está sintiendo es real, no diferencia esas sensaciones de las que se producen en condiciones normales. Son ideas y creencias distorsionadas que se mantienen con mucha convicción y que suelen causar mucha preocupación y angustia. Pueden ser muy peculiares y extrañas o más verosímiles y usuales. Se trata de convicciones muy rígidas, que se mantienen a pesar de que se presenten argumentos y pruebas en contra o a pesar de que sean lógicamente imposibles. Una característica de este tipo de creencias es que la persona se altera mucho emocionalmente y suele dedicar mucho tiempo a pensar en ellas. Cuando pueden ser ciertas, los familiares pueden cuestionarse si son realmente delirantes o incluso intentar comprobar si es así. Los delirios mas frecuentes en la esquizofrenia suelen ser los de persecución, perjuicio, referencia y control. En los de persecución, el afectado cree que alguna persona u organización le vigilan o acosan. En los de prejuicio, el individuo cree que una o varias personas están haciendo cosas contra él para hacerle daño. En los de referencia, la persona cree que acontecimientos neutros están referidos a él o tienen significados ocultos que solo él puede entender. Y en los de control el afectado cree que sus acciones o pensamientos están dominados por otros. Aunque estos son los mas frecuentes, puede darse también delirios somáticos cuando la persona creer que tiene alguna alteración en su cuerpo. Y también delirios de grandeza, en los que la persona cree que es una figura muy importante o que tiene poderes especiales. En este último caso, la persona no suele sentirse preocupada ni angustiada. Lenguaje y pensamientos desorganizados. Consiste en la pérdida de las asociaciones lógicas en el pensamiento; es decir, la relación entre unas ideas y otras se pierde. La persona puede saltar de un tema a otro e incluso su discurso puede llegar a ser incoherente para los demás. Puede divagar y caer en pequeños detalles irrelevantes o cambiar de un tema a otro sin ningún hilo conductor. Comportamiento desorganizado. Algunas personas presentan conductas que se caracterizan por la falta de lógica y sentido común. Se manifiesta con conductas que pueden ir desde una gran agitación hasta conductas carentes de lógica. Pueden tener dificultades en las actividades de la vida diaria, como ducharse o lavarse, debido a la desorganización de sus acciones. Son características las risas inmotivadas y la conducta caótica y peculiar. Síntomas negativos Pobreza afectiva. Cuando la persona sufre pobreza afectiva sufre un empobrecimiento en la expresión de emociones y sentimientos y una disminución de la capacidad emocional. Entre sus manifestaciones, están la expresión facial inmutable, menos movimientos espontáneos que antes o la reducción de los además expresivos; rehúye la mirada o tiene una mirada extraviada, el habla no presenta inflexiones vocales, es monótona y no enfatiza las palabras relevantes. Consiste en el empobrecimiento del pensamiento y de la cognición. Es frecuente que tengan un lenguaje empobrecido, sus respuestas sean breves y que no añadan información adicional. También pueden bloquearse, interrumpiendo su discurso antes de que una idea haya sido completada o que, tras unos segundos de silencio, no puedan recordar qué querían decir. En ocasiones, el lenguaje es pobre, vago y aunque las respuestas sean largas, tiene poco contenido. También pueden tardar más tiempo del normal en responder.

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¿Cómo influye el apego en el desarrollo emocional de un niño?

Las emociones tienen funciones relacionadas con la supervivencia. Oatley y Johnson-Laird sostienen que hay en ellos cinco tipos de relaciones con algunas metas vitales prioritarias: apego, amor paterno, atracción sexual, disgusto y rechazo interpersonal. En el estudio del niño nos interesa especialmente la conducta de apego, que es una conducta interactiva entre el niño y el adulto responsable de la crianza. Ésa es una relación que se convierte en el primer ambiente o clima emocional que vive el niño y que le introduce en el grupo familiar y a través de este último, también en el grupo social y cultural en que la familia se desenvuelve. La familia es el primer alveolo social del niño, por tanto, su papel es esencial a la hora de que se frague la configuración de los esquemas que regularán la interacción futura del niño con su entorno. Unas buenas relaciones familiares son garantía de una adecuada adaptación social. Estas relaciones incluyen las de la pareja, las de padres e hijos y las de hijos entre sí. La familia se considera como un organismo en el que cada uno de sus elementos tiene una función o rol con consecuencias en el conjunto global. La familia ha sido especialmente estudian desde la teoría sistemática. Ésta defiende que no se pueden entender los problemas de un sujeto si no se atiende al conjunto total de la dinámica familiar. Sin embargo, antes de que un individuo llegue a percatarse de que pertenece a un grupo familiar ya ha establecido unos lazos afectivos intensos que facilitarán o dificultarán su integración en el grupo. Se ha llamado a estos lazos “apego”, “vinculo” o “urdimbre afectiva”; representan la traducción del concepto de attachement acuñado en ingles por Bowlby (1958). Es un conjunto muy próximo al de imprinting de Lorenz (1966) que ha sido utilizado para describir en la conducta animal el proceso que fija una cría a un modelo y que permite la regulación mediante modelado de la conducta de crianza. Esta especial atención ha merecido una continuada atención en el campo de la psicología como demuestra la obra de Ainsworth, Tizard, Goldfarb, Rutter, etc. El apego suele producirse respecto a la madre pero también puede ser establecido con cualquier persona que haga sus veces, ya sea varón o mujer. La época de instalación del apego oscila según los casos, pero se ha establecido que su periodo álgido está entre los nueve meses y los tres años. Esto puede interpretarse también como un periodo crítico, puesto que la mayor parte de las carencias de apego que pueden lastrar la conducta infantil posterior se centra en estos años. La función del apego parece que es garantizar la supervivencia en una etapa temprana. Además tiene un carácter reciproco: Jersild sostiene que la indefensión del niño es la que provoca la conducta de apego por parte del adulto. En definitiva, consiste en un sistema de promoción de la proximidad entre el niño y su madre o persona de referencia, lo que garantiza una conducta exploratoria en el primero, basada en la seguridad. Muy probablemente si el niño no experimentase esa necesidad de proximidad, los índices de accidentabilidad infantil se dispararían y los de supervivencia serian muy precarios. Pero esta función primaria e inicialmente biológica tiene unas consecuencias psicológicas y sociales incuestionables y entre ellas posee especial relevancia el adecuado desarrollo emocional. El niño está dotado de un sistema de respuestas emocionales básicas cuya explicitación social copia de las de la madre y busca en ésta cuál es la respuesta adecuada ante cada situación. El aprendizaje de las distintas intensidades de la reacción emocional y la interpretación de unos licitadores como agradables o desagradables se gesta en el periodo de apego a través de la persona de referencia. Tipos de apego Al estudiar los tipos de apego y las consecuencias de sus fallos, se han caracterizado tres formas de vinculación emocional: el apego seguro, el apego inseguro o ansioso, este último con dos formas: apego ansioso evitador y apego ansioso ambivalente. El apego seguro se caracteriza porque el niño echa de menos a su madre en su ausencia y se consuela con su presencia. El apego evitador tiene como elemento distintivo el que el niño echa de menos a su madre cuando falta, pero en cambio la evita cuando regresa después de una separación. El apego ambivalente consiste en que el niño presenta una alteración muy fuerte de conducta ante la separación maternal y después desarrolla manifestaciones de ira al producirse la reunión. El apego está sometido a una evolución. Se da un periodo primero en donde las conductas mutuas de madre e hijo tienen un componente gestual de proximidad física, pero a medida que el niño crece el contacto verbal, que existe desde el principio por parte de la madre, va adquiriendo un papel protagonista, sobre todo desde que el niño comienza a entender el contenido de esos mensajes y no solo su componente prosódico emocional. En particular, hay una correlación efectiva entre las habilidades sociales de los niños y la capacidad de la madre para referirse a sus propias emociones, a las de sus hijos y a las de los otros, analizando sus causas. Consecuencias del apego en la conducta emocional del niño El apego guarda una estrecha relación con el desarrollo sentimental del niño. Un apego seguro correlaciona con una adecuada adaptación sentimental, sobre todo en lo que se refiere a una expresividad emocional positiva y el desarrollo de empatía. El papel de la expresividad emocional del niño y de su madre ha sido estudiado profusamente en relación con los tipos de apego. Las madres de niños por debajo de un año suelen comunicarse emocionalmente con el hijo en una posición de cara a cara. No solo los niños imitan a sus madres, sino que las madres suelen también imitar las expresiones del niño, sobre todo las de las emociones positivas, con una inmediatez total, lo que parece que facilita la comunicación empática del niño. Es evidente que las conductas emocionales

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¿Cuál es el origen de la alimentación emocional?

Son numerosas las consecuencias anímicas relacionadas con los trastornos alimentarios, bien debidos a la restricción o a la compulsión alimentaria (atracones): estados de ánimo de depresión y/o ansiedad, mayor obsesión por la imagen corporal, irritabilidad o cambios de humor. Eso ha hecho que se haya propuesto el término de alimentación emocional para aquellos comportamientos alimentarios que están más motivados por un estado de ánimo que por una necesidad fisiológica. La alimentación emocional se ha explicado de diversas formas: Un fracaso en la satisfacción de las necesidades personales Una mala interpretación y/o afrontamiento de las sensaciones de hambre y saciedad Una forma de huir de los estados de ánimo negativos de manera instintiva y automática Resulta fundamental, por tanto, aprender a identificar las emociones. De hecho, en diversas investigaciones se ha encontrado que la privación calórica, junto con emociones negativas, actúa como desencadenante de los atracones objetivos, sin embargo, el estado de ánimo es suficiente para provocar atracones subjetivos. A esto hay que añadir que cuando se sufre un trastorno alimentario se vive una gran confusión sobre los estados internos, incluidas las sensaciones de hambre o saciedad. Dicha confusión hace que, en ocasiones, se pueda recurrir a la comida para intentar sentirse mejor cuando están presentes sentimientos de frustración, ansiedad, aburrimiento o soledad. Las emociones que generalmente acompañan a un uso inadecuado de la comida suelen ser la tristeza, el miedo, la ansiedad, el aburrimiento y la soledad. Entre todas ellas destaca la ansiedad. Dichas emociones negativas pueden llevar a evitar comer o al extremo contrario: comer sin tener hambre La ansiedad. Es más intensa cuanto menos se conoce la causa que la provoca. Por ello, para reducirla, es importante identificar la fuente de ansiedad: qué situaciones o acontecimientos la disparan y qué pensamientos ilógicos, exagerados la acompañan. El objetivo que habría que marcarse seria sustituir estos pensamientos por otros más racionales y acordes con la realidad y aprender a relajarse. Aburrimiento/soledad. Es frecuente utilizar los alimentos, cocinándolos o comiéndolos, como forma de combatir el aburrimiento o como forma de compañía, para llenar un vacío relacional. Frustración. Comer o dejar de hacerlo por estar enfadado es algo que ocurre más en mujeres que en hombres porque, tradicionalmente, las mujeres han reprimido su exposición de enfado. De hecho, se han encontrado que el pensar que no se tiene derecho a enfadarse o a asustarse ante las reacciones de furia se asocia con una alimentación inadecuada Parece que el inadecuado control de las emociones se relaciona con la forma de pensar, con pensamientos distorsionados, en los que te puedes rechazar como persona en función de la percepción distorsionada según la presencia o ausencia de un determinado aspecto físico irreal o de conductas alimentarias imposibles de cumplir (porque resultan extremas y estrictas). Alguna descripción de este tipo de pensamientos distorsionados podría ajustarse a los siguientes casos: Conclusiones erróneas: no puedo introducir alimentos nuevos en mi dieta, pues de lo contrario engordaré El horror: me horroriza comer la misma cantidad de comida que las demás personas, estar gorda es lo peor que me puede ocurrir en esta vida Pensamiento todo o nada: me he saltado alguna vez la dieta, así que ahora me daré un atracción, si aumento un kilo no pararé de engordar Etiquetar: soy una glotona Excusas: por una vez que me dé un atracón no pasa nada Esa forma de pensar se caracteriza por ser demasiado analítica, centrándose en los detalles en vez de relacionar ese detalle con el entramado global de la vida. Esto hace que se pierden de vista los objetivos globales de la vida, que quedan atrapados en los objetivos del trastorno alimentario con respecto al peso, la alimentación o la figura, que se convierte en lo primero. No se incidirá de nuevo en ello, pero lo que está en la base de estos pensamientos es poner como primer valor en la vida la presencia del peso o aspecto físico. Estos pensamientos generan un lenguaje del trastorno alimentario en el que todo gira alrededor del peso, la alimentación y el cuerpo. En esta línea, si presentan pensamientos hiperexigentes y rígidos contigo misma puedes sentirte muy  mal cada vez que cometas un error; lo cual ocurre con mucha frecuencia debido a que pones el listón muy alto. No hay que tener miedo de omitir que puedes cometer errores ya que puedes aprender de ellos. Por otro lado, esta estrategia de pensamiento proporciona un beneficio, porque evita pensar o tratar temas dolorosos acerca de ti misma, situaciones estresantes o relaciones difíciles; sin duda esta forma de pensar mantiene en gran medida la enfermedad. Este planteamiento vital lleva a una peor calidad de la vida ya que la obsesión por el cuerpo y la malnutrición impide que lleves a cabo una realización personal, tu pirámide personal. Se pierde tanto en los casos de trastorno alimentarios en los que está presente la restricción como en los que está presente el atracón: en ambos casos se debería conseguir adquirir hábitos de vida saludables con respecto a la alimentación. También cabe incidir en que con mucha frecuencia los trastornos alimentarios comienzan en la adolescencia, momento de adquisición de importantes capacidades en el desarrollo, incluida la capacidad de pensar abstractamente y reflexivamente. Precisamente, una prolongada e inadecuada nutrición interfiere en el desarrollo de la madurez y puede impedir la recuperación; así la regulación de la emoción y la inteligencia abstracta y social (inteligencia emocional) se ve afectada. Esta situación crea, a su vez, impedimentos para la recuperación. Finalmente, cabe reflexionar sobre que la relación no solo va de arriba abajo (estado de ánimo negativo, pensamientos distorsionados, comportamiento alimentario), sino que también puede ir de abajo arriba porque el propio trastorno alimentario puede repercutir en un empeoramiento del estado de ánimo negativo y de los pensamientos distorsionados sobre el cuerpo y la alimentación.   (Información extraída de Trastornos alimentarios: guías de psicoeducación y autoayuda / María Calado Otero, 2010)

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¿Cuáles son los síntomas que experimentan las personas con ansiedad?

La reacción de las personas ante el estrés forma parte de un instinto de supervivencia innato que les capacita para acentuar de modo instantáneo frente a las amenazas. En una situación de peligro, el organismo experimenta un proceso que incluye diversos cambios físicos. La frecuencia cardiaca aumenta y el corazón bombea sangre hacia todos los músculos, mientras que la presión arterial se eleva. El nivel de azúcar en la sangre aumenta y los pulmones aportan el oxigeno necesario para que los músculos transformen ese azúcar en energía, lo que se manifiesta con una respiración acelerada e incluso jadeante. Desde que el organismo posee un aporte sanguíneo limitado, se produce una redistribución entre los distintos sistemas, de tal modo que se reduce la cantidad de sangre que irriga al estómago, lo cual provoca alteraciones en el proceso digestivo. Se seca la boca, se dilatan las pupilas y la piel comienza a transpirar para enfriar el cuerpo, que experimenta un exceso de calor. Mientras, las glándulas suprarrenales liberan adrenalina, que mantiene las reacciones ante el estrés. Cuando el peligro desaparece, el individuo se relaja y su organismo libera la tensión mantenida. Por el contrario, una persona con ansiedad padece los mismos cambios físicos y químicos, pero mantiene la tensión de forma constante. Síntomas Si una persona sufre un ataque de ansiedad se sentirá aprensiva y nerviosa, le invadirá el temor, será incapaz de concentrarse, de pensar claramente y de descansar. Algunas veces puede sufrir pesadillas y síntomas ocasionales de terror, como palpitaciones, sudor en la palma de las manos, temblores, pérdida de la voz, dificultad al tragar e incluso diarrea. También pueden producirse dificultades respiratorias, dolores torácicos e incluso episodios de asma, debido a que los pulmones se encuentran bajo una presión constante. Al cabo de un tiempo de sufrir ansiedad, algunas personas se vuelven hipocondriacas, convencidas de que sufren trastornos cardiacos o digestivos. También resulta afectada la capacidad sexual de las personas ansiosas: los hombres experimentan serias dificultades para mantener la erección o bien tiene eyaculación precoz, mientras que las mujeres padecen diversas disfunciones orgásmicas. La contracción prolongada de los músculos puede causar calambres, dolor de espalda, hombros y cuello o cefaleas. Los trastornos digestivos pueden incluir irritación de colon, náuseas, dolor de estómago y úlceras gástricas. Si la ansiedad se prolonga se pueden desarrollar síntomas secundarios, como erupciones cutáneas o trastornos de peso, tanto por aumento como por pérdida. Cómo controlar la ansiedad Es necesario el conocimiento de las causas que motivan la ansiedad, e incidir sobre ellas para tratar de modificarlas Conviene practicar regularmente ejercicios de relajación, sentarse, leer o escuchar música Hay que tener en cuenta que el tabaco y el café aumentan el estrés El médico debe determinar si la ansiedad obedece a alguna dolencia física, como el hipertiroidismo En casos concretos, se puede recomendar un tratamiento con medicación ansiolítica o con psicoterapia (Información extraída de Guía médica familiar, 1994)  

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¿Cómo controlar una crisis nerviosa?

Cuando una persona se encuentra confundida, deprimida, agresiva tiene actitudes ilógicas y aspecto de no controlar sus actos, se suele diagnosticar la existencia de una crisis nerviosa, aunque esta denotación sea tan solo simbólica. En la mayoría de los casos no existen problemas físicos en el sistema nervioso, sino que se produce una interrupción transitoria en su capacidad para funcionar de forma armónica como una entidad conformada por cuerpo y mente, ante el medio exterior y en lo referente a las manifestaciones de la conducta. Un corto periodo de reposo fuera del ambiente habitual de trabajo acostumbra a ser suficiente para superar las crisis. Por el contrario, en los casos de personas psicóticas, se recomienda realizar el tratamiento en un hospital, donde se puede llevar a cabo con mayor control. La administración de sustancias tranquilizantes alivia los síntomas, pero no cura la enfermedad. De acuerdo con el caso que se presente se prescribirá un seguimiento de un tratamiento de psicoterapia que trate el proceso mediante sistemas como la sugestión, el análisis y la persuasión. Síntomas Los síntomas que caracterizan una crisis nerviosa varían de un modo considerable, de acuerdo con el tipo de alteración mental que la provoque. Por ejemplo, si está causada por una neurosis, los síntomas pueden ser la depresión, un miedo irracional al viajar, sobre todo en avión o a relacionarse con personas extrañas, ansiedad extrema, llanto, sobresaltos constantes y palpitaciones cardiacas. Una persona que sufre una crisis nerviosa puede muy bien perder el control de sus emociones, aunque conserve su actitud mental. Con frecuencia se producen ciclotomias o excesivos y rápidos cambios de humor, y pueden sucederse explosiones coléricas con periodos de calma e indiferencia. En el caso de una crisis psicótica se presenta una alteración profunda del raciocinio, alucinaciones, pérdida de la coherencia al hablar y desconexión perceptiva con el medio circundante. Neurosis La neurosis es un trastorno funcional que se manifiesta con la impotencia de la persona que la padece para responder de forma equilibrada ante la ansiedad o los conflictos internos. Hay diferentes tipos de neurosis, entre las que se puede mencionar la hipocondría, la fobia, la histeria, la neurosis profesional, la de conversión, la de ansiedad y la fatiga de combate. De todas maneras, la mayoría de enfermos neuróticos suelen evolucionar hasta padecer alteraciones o dolencias físicas, que deben tratarse como tales, mientras que la expresión “ataque de nervios” suele corresponderse con una neurosis de ansiedad. Las personas que padecen neurosis de ansiedad la manifiestan a través de una tensión constante, con sensación de timidez, fatiga, aprensión e indecisión. En casos más graves se percibe inquietud e irritabilidad, que pueden desembocar en actitudes agresivas por parte del enfermo. Las reacciones físicas en estos casos pueden ser temor, taquicardia, hipertensión, tensión muscular permanente y sudoración abundante, aunque también pueden aparecer nauseas, vómitos, diarrea, insomnio y variaciones del apetito Este tipo de neurosis puede tratarse con tranquilizantes y sesiones de psicoterapia Psicosis  La psicosis es una enfermedad mental grave, en la cual el paciente pierde el contacto con la realidad. Puede ser causada por una disfunción de las células cerebrales o por una sobrecarga psíquica extrema. En ciertos casos está causada por factores físicos, como una enfermedad cerebral, un traumatismo encefálico o una reacción ante ciertos medicamentos o drogas, por lo que se denomina psicosis orgánica. El tratamiento está dirigido a curar la dolencia física subyacente; el uso de tranquilizantes solo logra un alivio temporal de los síntomas más graves. (información extraída de Guía médica familiar, 1994)

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