Ancianos

¿Cómo se deben tratar las alucinaciones en los adultos mayores?

Las alucinaciones en ancianos son un síntoma común en varios trastornos neurológicos y psiquiátricos, y pueden ser una fuente significativa de angustia tanto para la persona afectada como para sus familiares. A medida que las personas envejecen, es más probable que experimenten alucinaciones debido a condiciones como la demencia, el delirium o trastornos relacionados con la salud mental. Si bien estas experiencias pueden ser aterradoras, es importante abordar el tratamiento con comprensión, paciencia y un enfoque integral. Aquí te explicamos cómo tratar las alucinaciones en los ancianos. Identificar la causa subyacente El primer paso para tratar las alucinaciones en los ancianos es determinar su causa. Existen muchas condiciones que pueden desencadenar alucinaciones, como: Demencia: La enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia son comunes en los ancianos y pueden llevar a alucinaciones visuales y auditivas. Delirio: Esta condición temporal puede ser causada por infecciones, desequilibrios en los medicamentos, deshidratación o cambios en el entorno. Trastornos psiquiátricos: Depresión, psicosis o trastorno bipolar pueden manifestarse con alucinaciones en la vejez. Medicamentos: Algunos fármacos, especialmente aquellos para tratar enfermedades crónicas o el dolor, pueden inducir efectos secundarios que incluyen alucinaciones. Evaluar el entorno y reducir el estrés Un entorno tranquilo y familiar puede ayudar a minimizar las alucinaciones. Los ancianos que experimentan alucinaciones pueden sentirse confundidos o temerosos si su entorno cambia abruptamente, por lo que mantener una rutina regular y un ambiente seguro es clave. Evitar estímulos excesivos: Reducir el ruido, las luces brillantes o cualquier cosa que pueda generar ansiedad. Proporcionar apoyo emocional: Escuchar sin juzgar y asegurarse de que la persona se sienta acompañada y tranquila. Revisar la medicación Las alucinaciones a menudo son causadas o exacerbadas por ciertos medicamentos. Si un anciano está tomando múltiples fármacos, puede ser útil hacer una revisión de la medicación con un médico para evaluar posibles interacciones o efectos secundarios que contribuyan a las alucinaciones. Alternativas farmacológicas: A veces, el médico puede recomendar cambiar la medicación o ajustar las dosis. Intervención farmacológica Cuando las alucinaciones son graves o difíciles de manejar, pueden ser necesarias intervenciones farmacológicas. Los antipsicóticos atípicos como la quetiapina o la clozapina se usan con frecuencia, aunque siempre deben ser recetados y monitoreados cuidadosamente debido a los posibles efectos secundarios en personas mayores. Terapias no farmacológicas Aparte de la medicación, existen varias intervenciones terapéuticas que pueden ser útiles: Terapia cognitivo-conductual (TCC): Puede ayudar a las personas mayores a manejar las alucinaciones al enseñarles a identificar y cambiar los pensamientos distorsionados que las acompañan. Estimulación cognitiva: Actividades que mantengan la mente activa, como juegos de memoria, pueden reducir la frecuencia y la intensidad de las alucinaciones al mejorar el funcionamiento cognitivo general. Educación y apoyo a la familia El apoyo de la familia y los cuidadores es crucial. Es importante que las personas que rodean a un anciano que experimenta alucinaciones entiendan la naturaleza de este síntoma y sepan cómo reaccionar adecuadamente. No confrontar las alucinaciones: En lugar de discutir o contradecir lo que la persona está viendo o escuchando, es mejor validar sus sentimientos y ofrecer tranquilidad. Buscar ayuda profesional: A veces, los cuidadores necesitan apoyo psicológico o grupos de ayuda para manejar las demandas emocionales de cuidar a alguien con alucinaciones. Considerar un enfoque interdisciplinario El tratamiento de las alucinaciones en los ancianos debe ser integral e involucrar a un equipo multidisciplinario, incluyendo médicos, psicólogos, terapeutas ocupacionales y trabajadores sociales. Este enfoque asegura que todos los aspectos de la salud del anciano sean considerados, desde los aspectos médicos hasta los emocionales y psicológicos.  

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¿Qué enfermedades de la vejez deben preocupar a los cuidadores y familiares?

Artrosis Es una afección sobre el cartílago hialino de la articulación a través de su desgaste o deterioro, así como también de los tejidos articulares y periarticulares blandos o debido a su uso. Una vez que el desgaste o deterioro se encuentra avanzado, el cartílago puede llegar a desaparecer, desgastándose el hueso y apareciendo osteofitos debido a que el cuerpo intenta compensar el deterioro de la articulación. Generalmente, estas condiciones son usuales en personas mayores o de atletas que han sometido su cuerpo a un gran desgaste durante un breve periodo de tiempo. Cuando se lesiona el cartílago, produce dolor, rigidez e incapacidad funcional, localizado normalmente en la columna cervical y lumbar, hombro, dedos de las manos, metacarpianos, cadera, rodilla y metatarsianos. Los osteofitos suelen aparecer en la columna vertebral, aunque también pueden presentarse en otras partes del cuerpo, creando una presión adicional sobre los nervios de la articulación, produciendo dolor y debilitando su movimiento. Las causas que generan la aparición de la artrosis pueden resumirse en las siguientes: Sobrecarga de presión en las articulaciones. Inflamación y sinovitis que lesiona el cartílago y acelera la aparición de la artrosis Componente hereditario, endocrino o metabólico Por otra parte, existen una serie de factores de riesgo o variables que pueden desencadenar problemas de movilidad como la obesidad, la falta de ejercicio o alteraciones en la postura. Los síntomas que aparecen en la artrosis son progresivos y dilatados en el tiempo, mostrando en un primer momento el dolor asociado al movimiento y esfuerzo al que se someten las articulaciones y remitiendo ese dolor tras un periodo de descanso. Una vez que aumenta, el dolor persiste tras el reposo, apareciendo el malestar y reduciendo su calidad de vida. Otro síntoma que se encuentra asociado a la patología son las deformaciones de los huesos, las contracturas musculares y la atrofia de la musculatura que rodea la articulación. La artrosis en las manos aparece acompañada de dolor e inflamación o puede surgir de forma lenta e indolora, mayoritariamente en las manos. Las articulaciones interfalángficas distales suelen ser las más afectadas generalmente a través de los nódulos de Heberden, llegando a incapacitar laboralmente. En ocasiones surgen en un dedo, mientras que en otras, en todos los dedos, por lo que no sigue un patrón para desarrollar un tratamiento preventivo. A través de un control radiológico, el desgaste de las articulaciones se puede prever, aunque dependerá del estilo de vida del usuario y de su profesión. En las fases tempranas de la enfermedad aparece con el nombre de rigidez matutina, que surge en las primeras horas de la mañana con inflamación de la mano e incapacidad de mover totalmente la mano. Dicha rigidez va desapareciendo conforme pasa el día con el inicio de la actividad diaria. Existen diferentes formas con las que aparece la artrosis en las articulaciones, siendo las más frecuentes las siguientes: Rizartrosis Es una alteración del dedo pulgar que se encuentra asociada a la inflamación de las zonas blandas periatriculares. El cartílago que cubre esta articulación se degenera, provocando dolor, rigidez y limitación en el movimiento, dificultando la realización de uno de los movimientos esenciales de la mano, el gesto de la pinza y repercutiendo en el desempeño de las actividades de la vida diaria. El dolor se centra en la base del pulgar pudiendo, aparecer en ambas manos, siendo mayor en la mano dominante debido a su mayor uso. Mejora tras el reposo y aumenta con el movimiento. Una vez el movimiento se ha iniciado, las molestias se reducen. Cuando se encuentra avanzada la enfermedad, puede llegar a provocar una grave deformidad que imposibilita la realización de movimientos, pudiendo de forma progresiva la fuerza muscular. Debido al dolor, el usuario emplea de manera incorrecta el pulgar con el objetivo de evitar dicho dolor con la movilización, lo que no ayuda a estabilizar la articulación metacarpiana. De este modo restringe la amplitud de los movimientos e imposibilita que el usuario pueda apoyar la palma completamente sobre una superficie, dibujando una concavidad permanente debido al dolor. Nódulos de Heberden Es un engrosamiento de las protuberancias óseas en las articulaciones distales de los dedos a través de inflamación y dolor. Pueden aparecer tanto en un dedo como en varios, además de bilateral, no siendo necesario que sea asimétrico Aparece a través de un enrojecimiento súbito, hinchazón, dolor y sensibilidad en las articulaciones afectadas, hormigueo en la yema de los dedos y entumecimiento que provoca la pérdida de habilidades manipulativas, pudiendo durar meses. Debido a la inflamación, la articulación se dispone en ligera flexión. Los nódulos se desarrollan durante la fase activa de la enfermedad y de forma subcutánea localizada en puntos de presión, asociados con síntomas de inflamación, que pueden remitir con el tiempo. Bajo la óptica de la terapia ocupacional, la aparición de este tipo de nódulos supone un deterioro a nivel funcional, debido al dolor a causa del roce durante la actividad y de la manipulación. La intervención de los nódulos de Heberden se compone de ejercicios para potenciar la amplitud articular de los movimientos en termoterapia y crioterapia, facilitando el movimiento de la flexibilidad de las articulaciones con ayuda de férulas de posicionamiento. Ayudan a prevenir deformidades y antiinflamatorios para calmar dolor e inflamación. El objetivo principal es alinear las falanges en extensión completa, reduciendo el uso de la férula cuando el dolor disminuye para usarlas únicamente durante la noche. El estiramiento de las partes blandas palmares y masajear la zona de los nódulos ayuda a reducir la inflamación. Nódulos de Bouchard Es un engrosamiento localizado en las articulaciones interfalángicas distales y su aparición es menor que los nódulos de Heberden. La inflamación, dolor y destrucción del cartílago suele ser de mayor intensidad que en los nódulos anteriores, limitando de forma importante el movimiento del dedo, haciendo hincapié en la flexión y en la prensión total a la hora de coger objetos con todos los dedos. Al igual que en la anterior, se encuentra asociada a una rigidez matutina, siendo la sensación de

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¿Cuál es el rol del terapeuta ocupacional en la rehabilitación domiciliaria?

El terapeuta ocupacional hace uso de la ocupación desde su efecto restaurador o normalizador ayudando a las personas a alcanzar el máximo nivel de independencia en su domicilio teniendo en cuenta sus capacidades. La intervención domiciliaria es un área en crecimiento, pues los profesionales multiplican su capacidad de actuación en este entorno. Esta situación proporciona el ambiente idóneo para recabar información más precisa en relación con cuatro puntos destacables: estilo de vida y objetivos del usuario, comportamiento y rutinas, relaciones sociales y cultura Otro aspecto clave que ha de tenerse en cuenta es el hecho de que el terapeuta ocupacional es un desconocido que entra en el hogar del usuario, siendo su huésped, al contrario de lo que sucede cuando es el individuo el que acude al servicio. Por este motivo, el profesional debe actuar con el máximo de respeto hacia el usuario y su entorno, para que se sienta realmente cómodo en su espacio. Se trata de un punto de complejidad añadida al establecimiento de la relación usuario terapeuta, que además de emplear sus habilidades para congeniar con el sujeto y encontrar vértices comunes, deberá conocer, adaptarse y hacer buen uso del entorno físico que les rodea. De lograrlo, el profesional podrá desplegar su concepción holística de mayores, actuación que desde una institución se intenta abarcar pero resulta más limitada. Una vez conseguido esto, debe tenerse en cuenta que la intervención en el hogar de la evaluación funcional, valoración y asesoramiento en la modificación del entorno, para su accesibilidad, elaboración de férulas, prescripción y entrenamiento en el uso de productos de apoyo e intervención el usuario y los familiares o cuidadores principales de forma individualizada y personalizada Finalizada la fase de recogida de información, se pasaría a la intervención individualizada en cuanto a actividades de la vida diaria, trabajo y ocio, buscando en todo momento, el máximo nivel de independencia posible en cada caso. La terapia ocupacional a domicilio constituye en sí una estrategia para prevenir y reducir reingresos futuros de las personas mayores por complicaciones médicas, secundarias a un mal cuidado de su salud. A pesar de ello, existe un factor condicionante como son los recursos económicos tanto del usuario para acceder al servicio de forma privada, como del sistema sanitario de cada país para ofertarlo de manera pública en función de las necesidades de sus ciudades. Los profesionales de la terapia ocupacional proporcionan servicios de capacitación y rehabilitación que se encuentran entre los beneficios esenciales para la salud de la Ley del cuidado de Salud a Bajo Precio Asimismo, pueden ayudar al equipo interdisciplinar de atención primaria a mejorar los resultados y reducir los costes a través del manejo de enfermedades crónicas, mejora de las funciones y el apoyo a la independencia, ya que su enfoque holístico centrado en el bienestar, complementa en enfoque de ACA en el bienestar y la prevención según la AOTA. Una vez finalizada la intervención con visitas al domicilio, la presencia del terapeuta ocupacional pasa a un segundo plano con visitas esporádicas para la supervisión de su avance y mejora de habilidades y capacidades perdidas o deterioradas Por otra parte, cuidar de sí mismos y mantener su autonomía e independencia en las AVD supone la adquisición de estrategias que potencien su manejo, no sólo a la hora de llevarlas a cabo, sino también en estrategias de reducción de caídas o aparición de lesiones De este modo se podrán ir reduciendo las visitas al domicilio hasta que la figura del terapeuta ocupacional deje de ser necesaria, ya que su presencia debe ser temporal, alargándose en el tiempo lo estrictamente necesario para que se reponga y recupere las habilidades afectadas por un obstáculo en su salud o se adapte a una nueva situación adquiriendo estrategias para evitar nuevas pérdidas de habilidades. Tanto las familias como los propios usuarios patentes su preocupación por la capacidad para cuidar de sí mismos y manejarse de manera segura, es por ello que el fin máximo de los terapeutas ocupacionales en el domicilio es ofrecer estrategias para que sus usuarios puedan manejar las actividades diarias y reducir el riesgo de lesión en sus hogares, independientemente del diagnostico o condición especifica de la persona. (Información extraída de Terapia ocupacional en geriatría María del Carmen Rodríguez Martínez, Abel Toledano González, Uxía Bermúdez Bayón, 2019)

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¿Cómo ayudar a los adultos mayores a enfrentar el temor a la muerte?

La tercera edad está considerada como la etapa del ciclo vital que empieza alrededor de los 65 años y que finaliza con la muerte. Existen diferentes términos para hacer referencia al mismo periodo, tercera edad, edad avanzada, vejez, ancianidad, etc. Las personas que se incluyen en esta etapa tienen una percepción de la propia muerte como algo más cercana. A lo largo de su vida habrán tenido numerosos contactos con personas que han muerto. La muerte del otro se convierte entonces para el anciano en el punto de partida sobre el cual imagina o fantasea acerca de cómo será su propia muerte. De esa manera se va preparando para su proceso de “ser en la muerte”. Las pérdidas que a lo largo de su existencia puede haber venido acumulando en los ámbitos personal y social pueden también ocasionar el que cada nueva muerte signifique un aumento de empobrecimiento y de su soporte en la vida, ya sea afectivo o biológico. Por ello lo que más le preocupa al anciano no es la muerte sino la pérdida. La muerte contiene una enorme cantidad de incógnitas, pero es un hecho inevitable, natural a la condición humana, como lo es el rechazo que despierta, con la consiguiente angustia y temor que expresan los ancianos. El hombre, sabe que morirá y tiene conciencia de este hecho, aunque no lo haya experimentado en él mismo. Desde la antigüedad, el hombre se ha esforzado por asumir la muerte. Ya viejos poemas hacen referencia a ella, lo que nos demuestra que ya en aquellos tiempos el hombre se resiste a aceptar que va a desaparecer y necesita creer que pervivirá en su alma. La ciencia define la muerte como el cese absoluto y definitivo de todas las funciones biológicas, que incluye la interrupción total e irreversible de las funciones circulatoria y respiratoria y el cese, también irreversible, de todas las funciones cerebrales. Para la psicología la muerte constituye una de las fuentes de angustia más significativas e importantes. Las diferentes emociones que pueden presentar los ancianos ante la muerte como el miedo, la angustia, la tristeza o el enfado junto con la influencia de los factores culturales serán la base que tenga en el proceso del final de la vida. La muerte se considera como un proceso y no como un acto puntual. El enfermo terminal se va muriendo poco a poco y va diciendo adiós al amor, a las ilusiones y a las esperanzas. Por otro lado, aumentan los miedos al más allá, al sufrimiento de los últimos días, a qué pasará con sus familiares, al olvido. Pero también es importante resaltar, que este proceso de morir, lo experimentan los familiares y/o cuidadores que están día a día con el enfermo al final de su vida. La muerte psicológica también penetra en la esfera familiar que a través del duelo tendrá que aceptar que todos nos morimos un poco en la pérdida del ser querido. En este sentido, cuidar al cuidador es una labor importante y necesaria ya que puede facilitar el buen morir del enfermo al final de la vida. Actitudes ante la muerte La actitud es uno de los conceptos más relevantes en psicología social. No es un concepto aislado, sino que se haya en estrecha relación con otros conceptos psicológicos como: motivación, percepción, personalidad y conducta. Allport lo define de la siguiente forma: “Estado de disposición nerviosa y mental, organizada mediante la experiencia, que ejerce un influjo dinámico o directivo sobre las respuestas que un individuo da a todos los objetos y situaciones con que ella está relacionada” (1935) Una actitud tiene los siguientes componentes: Ideas y creencias sobre el objeto de la actitud Emociones que produce el objeto de la actitud Acción respecto al objeto de la actitud Los tres componentes pueden o no estar relacionados, pues a veces hay contradicciones entre ellos; por ejemplo, las actitudes ante la muerte con frecuencia son contradictorias, pues la muerte en sí encierra una contradicción. Las actitudes ante la muerte son un producto de la educación, que varía en función del contexto cultural. Están estrechamente relacionados con la visión personal del mundo y con la posición que uno considera que ocupa en el mundo. Esto a su vez tiene que ver con el control percibido de la realidad, en concreto de las leyes naturales, pues una sensación de control sobre éstas lleva a tener menos conciencia del poder de la naturaleza sobre la vida y por lo tanto de la muerte. También tienen que ver con las experiencias relacionadas con la muerte, con la esperanza de vida y con las creencias sobre lo que es un ser humano La muerte genera todo tipo de actitudes y emociones siendo el miedo y la ansiedad las respuestas más comunes. Para Limonero (1997), la ansiedad ante la muerte se puede entender como una reacción emocional producida por la percepción de señales de peligro o amenaza a la propia existencia. La ansiedad podría aparecer ante la presencia de una enfermedad grave, la muerte de un ser querido, la noticia de un fallecimiento o por estímulos situacionales que por asociación con los anteriores han condicionado estímulos internos del sujeto tales como pensamientos o imágenes relacionadas con la muerte propia o la de un ser querido. Para Dobler (1974), la ansiedad sería un estado emocional negativo que carece de objetivo específico. Sería como tener miedo a algo, sin saber que ese algo, mientras que el miedo sería lo que experimentamos cuando podemos localizar y describir la fuente de nuestras preocupaciones. Es decir, la ansiedad ante la muerte sería el miedo a dejar de sentir, mientras que el miedo a la muerte podría ser miedo al proceso de morir, en el sentido de cómo será la agonía, si se podrá controlar el dolor, etc. La actitud ante la muerte depende de múltiples factores: la personalidad de la persona, su estilo de vida, el contexto sociocultural, las relaciones humanas que se han tenido y las que se mantienen con la familia y

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¿Por qué es importante la rehabilitación cognitiva?

La incapacidad para recordar se puede deber a fallos que ocurren durante alguna de las tres fases de la memoria, o sea, durante el registro o codificación, el almacenamiento o retención y la evocación o recuperación. Cuando alguien experimenta la sensación de angustia de “lo tengo en la punta de la lengua”, el problema se puede atribuir a una falta de atención en el momento de registro, a problemas durante el almacenamiento o a deficiencias para encontrar alguna clave que propicie la evocación. Hay estrategias dirigidas al paciente para cada una de las etapas de los procesos de memoria: Para mejorar el registro o codificación Mantenga una actitud abierta y positiva. Como la memoria es un proceso creativo, la intención de recordar y la activación emocional van a determinar la actividad que se desarrolla. Crea en usted. No permita que las expectativas negativas lo derroten. Si se descubre pensando que no puede recordar nombres, sustituya el pensamiento por “puede que olvide los nombres, pero voy a mejorar gracias a las técnicas” Haga una elección consciente de lo que quiere recordar. Es imposible recordarlo todo, así que dirija su energía a las áreas mas importantes para usted. Observe activamente y piense acerca de lo que quiere recordar. Es muy difícil recordar cosas que no hemos observado claramente o con interés. Observar activamente es el acto de prestar atención consciente a los detalles que vemos, escuchamos o leemos. Por medio de una observación activa podemos encontrar significado en una fotografía, una cara nueva, un paisaje, una conversación o lo que sucede en la calle. Esto contrasta con la actitud pasiva de dejar pasar lo que nos ocurre diariamente sin pensar o sin mostrar interés. Es importante el significado de lo que estamos aprendiendo. Analice cómo se siente, cómo le afecte y qué es lo que desea recordar. Hágase preguntas que refuercen el significado. Una clave para recordar es mantenerse interesado. Enfoque la atención en lo que desea recordar. Pregúntese a qué le presta atención; hacerlo aumenta inmediatamente nuestra atención y concentración. Una alta proporción de los problemas de memoria se debe a una mala capacidad para escuchar activamente Fortalezca la huella de la memoria mediante varias modalidades. Utilice los cinco sentidos. Tenemos diversos tipos de memoria y la capacidad de cada una es extraordinaria. Por ejemplo, un olor puede activar los recuerdos más vividos, pues el nervio olfativo está a solo dos sinapsis de la amígdala, centro de las emociones humanas. El recuerdo evocado por un olor no es más exacto que uno evocado por otras claves como imágenes. A pesar de que el olor no aumenta la exactitud, se ha encontrado que incrementa la intensidad de la evocación. Elabore sobre los detalles de lo que desea recordar. Un pensamiento breve y mal examinado es muy frágil y se olvida fácilmente. Cuando elaboramos sobre los detalles de un pensamiento o una idea, la codificación de la información es más profunda. Para lograrlo trate de entender qué sucede y relaciónelo con lo que ya conoce y la sensación que le provoca Trate de comprender antes de memorizar. Haga preguntas para aclarar y verificar la información. Para mejorar la retención o el almacenamiento Proporciónese tiempo para aprendizaje y la memorización. Olvidamos cuando estamos apurados. Es necesario darnos tiempo para consolidar lo que tenemos que recordar. El aprendizaje nuevo interfiere con el antiguo. Recuerde que el almacenamiento temporal es muy susceptible a las interferencias Evite las distracciones, dé tiempo a la consolidación. Después de estudiar cerca de una hora, es importante que se tome un descanso y haga algo que eleve sus noveles de adrenalina y norarenalina como correr, caminar, lavar ropa, barrer; actividades que ayuden a fijar los recuerdos. Cuando tenemos una experiencia muy intensa, la norarenalina aumenta la intensidad de la señal y ésta se guarda en la memoria. Después del descanso regrese y revise el material antes de intentar aprender algo nuevo Repita y practique. Revise la información. Dígala o léala en voz alta; subraye lo que considere importante, haga un resumen o revíselo. Repetir la información ayuda a mejorar el recuerdo, siempre y cuando se haya combinado con otras estrategias. Este repaso adicional mejora el tiempo de evocación y fortalece el aprendizaje Revisualización. “una imagen vale más que mil palabras”. La visualización es el proceso de crear una imagen mental de una tarea, un número, un nombre o un pensamiento abstracto. Trate de convertir las palabras en imágenes con significado y retenga la imagen en la mente durante unos segundos. Esta técnica se conoce como “el arte de la memoria” y consiste en asociar imágenes vividas de las cosas o palabras que se desea retener con un conjunto de lugares conocidos para recordarlas luego. Por ejemplo, para no olvidar comprar aceite: coloque la imagen de la botella sobre la mesa de la sala donde si llega a tirarla, dañará los muebles. También puede colocar en varios cuartos de su casa imágenes de lo que necesita. Este sistema fue ideado en el año 500 a.C. por Simónides de Creos, poeta griego quien desarrolló el sistema de los lugares de la memoria. Cuenta la leyenda que durante un banquete el poeta se salvó de morir aplastado por el derrumbe del techo y fue el único capaz de reconocer los cuerpos destrozados de los comensales al recordar los lugares donde estaban sentados. Asociación. Consiste en hacer una conexión mental entre lo que estamos memorizando y el conocimiento que ya tenemos. Otra manera de utilizar la técnica estriba en asociar los datos e ideas que tienen sentido para nosotros; por ejemplo, codificar o asociar el número confidencial de la tarjeta bancaria con la fecha del cumpleaños. En este caso también es importante repetir la información varias veces, memorizar en sesiones cortas y descansar diez minutos. Mientras aprende es importante evitar interferencias como las llamadas telefónicas o el ruido Genere instrucciones verbales acerca de lo que desea recordar. La auto instrucción es el proceso de darse un refuerzo mental o verbal para prestar atención a

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¿Cómo envejecer de manera saludable y mantener una mente activa?

El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIA según las siglas inglesas) que forma parte de los Institutos Nacionales de la Salud ha realizado estudios que indican que la pérdida de la memoria no forma parte del proceso natural del envejecimiento. La memoria se mantiene cuando funciona y se pierde cuando se deja de utilizar. La clave para que el cerebro siga funcionando en la vejez ya la dieron los antiguos griegos: seguir activos. En cuerpo y en mente. El ejercicio físico discreto previene muchos problemas de la vejez. Hay ancianos que se sientan a ver pasar la vida y cuando quieren levantarse no lo consiguen. Hay ancianos que dejan de hacer trabajar a su mente y cuando quieren que funcione no lo consiguen. La memoria y la musculatura se pierde de no usarlas. Los estudios sobre la neuropsicología del envejecimiento realizados por el NIA tratan de derrocar los viejos mitos que asocian la ancianidad con la pérdida de memoria y con la disminución de las facultades mentales. Estudios se han llevado a cabo mediante las modernas técnicas de resonancia magnética funcional de imágenes que permiten ver lo que sucede en el cerebro de una persona mientras realiza una actividad o procesa una información. Y esto supone un paso adelante en el conocimiento de los mecanismos con los que aprendemos y con los que recordamos. Estos estudios son importantes para la prevención de enfermedades como el mal de Alzheimer. Se están llevando a cabo en numerosos centros de investigación situados en Estados Unidos y Canadá. En Holanda se llevaron también a cabo estudios entre 1885 y 1995 entre distintos grupos de ancianos que determinaron que el ejercicio físico prolonga la vida ya que disminuye el riesgo de enfermedades vasculares. Científicos canadienses han señalado también que la práctica regular de ejercicio físico protege frente al declive mental que aqueja a muchas personas al envejecer, especialmente a las mujeres. Según sus estudios, las mujeres mayores de 65 años que practican algún tipo de deporte o ejercicio físico tienen menor riesgo de padecer Alzheimer u otro tipo de demencia senil, reduciéndose el riesgo en un 40%. Al mismo tiempo la revista Jano Online de 29 de octubre de 1999 señalaba que el 40% de los españoles no practica ejercicio alguno en su tiempo libre. Es muy importante mantener activa la mente practicando algún ejercicio mental, como la lectura, los crucigramas, el ajedrez o algún juego que requiera ejercitar la mente. Hay huegos de cartas como el Mus o la Canasta que precisan de agilidad mental. Tampoco hay que subestimar el ejercicio físico. Al fin y al cabo, la inteligencia está asociada al movimiento desde que nacemos. La primera señal de inteligencia  en un niño recién nacido es su respuesta motriz a los estímulos, es decir, a sus reflejos.       (Información extraída de Los errores del alma: convivir con personas difíciles / Ana Martos Rubio, 2004)  

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¿Cómo afecta la diabetes a las personas mayores y qué riesgos implica?

La diabetes es un trastorno metabólico producido por una disminución de la producción de insulina o por una mala utilización de la misma por parte de las células. La insulina es una proteína producida por el páncreas que permite la entrada de la glucosa en las células para poder ser utilizada por éstas como fuente de energía. Una lesión en el páncreas puede suponer variaciones en la cantidad de insulina y si falta ésta, se presentará una hiperglucemia, es decir, un aumento de la glucosa en la sangre ya que ésta no podrá penetrar en las células. Causas de la diabetes Existen múltiples circunstancias que pueden favorecer la aparición de una diabetes. Entre ellas destacan las siguientes: Herencia genética Obesidad y mala nutrición. Por mala nutrición no debe entenderse una ingestión escasa de alimentos, sino una ingestión excesiva, poco variada o limitada a alimentos ricos en hidratos de carbono Poco ejercicio físico Periodo de enfermedad violenta Consumo de muchos fármacos La probabilidad de padecer diabetes es mayor cuanto mayor es la edad Signos y síntomas de la diabetes Necesidad de orinar muchas veces y abundantemente (poliuria) Necesidad de beber mucha agua (polidipsia) Sensación de mucha hambre (polifagia). Aunque coma mucho, el diabético no se siente saciado Pérdida de peso Cansancio y fatiga En condiciones normales, la glucosa en sangre se mantiene entre unos límites de 70/120 mg/dl. El diabético presenta estos niveles aumentados. Tratamiento de la diabetes El objetivo del tratamiento es mantener los niveles de glucosa dentro de sus límites normales. En algunos casos estos se conseguirán mediante insulina, en otros ésta no será necesaria. En cualquier caso, una buena dieta y ejercicio físico son imprescindibles. Dieta La dieta es el pilar fundamental en el tratamiento de la diabetes. El diabético puede comer prácticamente de todo, pero evidentemente un exceso o una mala utilización de los alimentos puede suponer una descompensación de su enfermedad. Es imprescindible una buena distribución de las comidas. Éstas se repartirán en seis tomas: desayuno, a media mañana, comida, merienda, cena y antes de acostarse. De esta forma se pueden evitar complicaciones como la hipoglucemia. Las grasas deben tomarse solo en la cantidad necesaria. Hay que evitar engordar y que aumenten los niveles de colesterol. Así, los embutidos, mantequilla, nata, etc. se tomarán en bajas cantidades. Los aceites más aconsejables son los de maíz, oliva y girasol. Los alimentos proteicos tales como pescado, carne, clara de huevo se pueden tomar de forma normal. Es preferible que se coma más veces pescado que carnes y dentro de estas últimas son más aconsejables las de pollo, ternera y conejo Lo más importante es llevar un control de los hidratos de carbono. Para ello es necesario establecer las equivalencias por peso. Las verduras es mejor tomarlas en ensalada, para que conserven todas sus vitaminas. La fruta también se puede tomar en cantidades moderadas. El plátano y la uva son poco aconsejables por su alto contenido en hidratos de carbono, al igual que los frutos secos. La leche debe ser descremada, nunca debe ser condensada, por su alto contenido en azúcar. Las bebidas o refrescos artificiales contienen gran cantidad de hidratos de carbono, por lo que se debe restringir su consumo. Las infusiones, café, agua, pueden tomarse en las cantidades que se quiera, siempre y cuando no se les añada azúcar. Las bebidas alcohólicas, aparte del daño que producen, presentan gran cantidad de hidratos de carbono y su consumo en excesivo puede enmascarar síntomas de las complicaciones de la diabetes. Los edulcorantes artificiales, tales como la sacarina, se pueden tomar libremente. Sin embargo, el sorbitol, la fructosa, el manitol, no deben consumirse en cantidades abundantes. Es imprescindible no confiar en los llamados alimentos para diabéticos. Éstos llevan menos hidratos de carbono que el resto pero pueden llevar edulcorantes artificiales perjudiciales. Ejercicio físico Es beneficioso para todo el mundo, pero especialmente para el diabético. La edad no debe ser una barrera para realizar una actividad física, pues siempre hay un ejercicio recomendado para cada periodo de la vida. Debe realizarse 3-4 veces a la semana como mínimo, con una duración de 30-60 minutos cada vez, dependiendo del tipo de actividad. Lo más aconsejable es que se realice todos los días. Con un ejercicio mantenido, regular y suave, se pueden obtener grandes beneficios, entre los que podemos destacar: Disminuye la cantidad de glucosa en sangre Beneficia la respiración y mejora la actividad del corazón y la circulación Ayuda a reducir peso Produce sensación de bienestar Permite que la insulina del tratamiento se pueda administrar en dosis menores Es preferible realizar ejercicio cotidianamente que hacerlo esporádicamente. El médico o la enfermera serán quienes mejor puedan aconsejar sobre qué tipo de actividad es la más benéfica para la persona mayor diabética y en qué cantidad debe realizarse. Los ejercicios más recomendables son: caminar, andar, etc. El mejor horario para hacer el ejercicio en personas diabéticas es después de las comidas. Los riesgos derivados del ejercicio pueden aparecer cuando éste no se realiza de forma habitual o cuando se aumenta su intensidad. Es típica en estos casos la aparición de descensos bruscos de glucosa en sangre. Debido a esto, a veces es necesario modificar la dieta o el tratamiento de ese día. Para evitar la deshidratación, el ejercicio no debe realizarse en las horas más calurosas del día. Si no puede ser así, se tomará gran cantidad de agua. Antidiabéticos orales Son un grupo de medicamentos utilizados para el tratamiento de la diabetes en determinadas personas. Su administración es mucho más cómoda que la de la insulina ya que se trata de pequeños comprimidos que se toman unos 20-30 minutos antes de las comidas, en las dosis determinadas por el médico. Suele administrase cuando la dieta y el ejercicio no han dado los resultados esperados. Insulina Este tratamiento empieza a utilizarse si los demás no han logrado una compensación adecuada de la glucosa. La insulina no puede ser administrada por vía oral, sino que debe ser inyectada. El propio diabético o un familiar

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¿Cómo afecta la incontinencia urinaria a la calidad de vida en la tercera edad?

Más de 4 millones de personas mayores de 65 años tienen problemas de control de esfínteres urinarios o fecales. No es un problema aislado, la persona que la padece no está sola, ni es algo nuevo. Es un problema que puede solucionarse y pueden reducirse al mínimo las incomodidades y los riesgos existentes. En la solución participan los profesionales sanitarios, la familia, los cuidadores y la persona afectada. Es necesario evitar la ocultación de esta situación, ya que cuanto antes la conozca el médico y los profesionales sanitarios, antes se podrá poner tratamiento para resolverlo. Un punto importante es las actuaciones frente a este problema será promover los cuidados en el propio domicilio de la persona afectada. Estos cuidados pueden englobar desde la higiene básica, los cuidados de colectores, sondas, movilizaciones en la cama, etc. Los profesionales sanitarios siempre estarán dispuestos a ayudar, pero es necesario comprender que la ayuda de la familia y de los cuidadores es imprescindible, ya que serán los que más tiempo pasen con el afectado y los que detectarán precozmente los problemas. Definición y tipos La incontinencia urinaria suele definirse como la pérdida involuntaria de orina que provoca en los individuos, problemas higiénicos, psicológicos y sociales. Podemos distinguir: Incontinencia urinaria de esfuerzo: situación en que la persona experimenta una pérdida de orina por debajo de 50 ml y se produce a consecuencia de un aumento de la presión abdominal. Incontinencia urinaria de urgencia: el individuo experimenta una pérdida involuntaria de orina poco después de sentir una gran sensación de urgencia al orinar. Incontinencia urinaria por rebosamiento: situación en que la persona experimenta una pérdida involuntaria de orina, que se produce cada cierto tiempo, de algún modo pronosticable y que tiene lugar cuando la vejiga alcanza un determinado volumen de orina Incontinencia urinaria funcional. Situación en que la persona experimenta pérdida de orina involuntaria e impredecible y suele estar asociada a enfermedades u otras alteraciones Incontinencia urinaria total: situación en que el individuo experimenta pérdidas de orina de forma continua e involuntaria Factores predisponentes Habrá una serie de factores que favorezcan la aparición de incontinencia Factores ambientales Uno de los más importantes, es la existencia de las denominadas “barreras arquitectónicas”; son aquellos objetos, muebles, parte de la arquitectura de los edificios, etc. que impiden y dificultan el acceso de manera rápida y eficaz al aseo por parte de la persona incontinente. Ejemplos de éstas son: mobiliario mal colocado, escalones altos, alfombras dobladas, suelos resbaladizos, etc. Factores personales (biológicos y orgánicos) Existencia de impedimento físico: encamado, enfermo terminal, minusvalía Que tenga impedimentos psíquicos: demencia, desorientación, etc. Que viva solo, aislamiento, etc. Cuidados Hay que dejar claro desde el principio que no está solo; todos, su familia, cuidadores y los profesionales sanitarios están para ayudarle. Será necesario recordarle que existen los medios y conocimientos necesarios para resolver el problema. Es importante facilitar el camino hasta el cuarto de baño lo más cómodo y directo posible, evitando los obstáculos como sillas, plantas, etc. En el cuarto de baño debe mejorarse la iluminación, colocar pasamanos y asideros. Las ropas serán amplias y fáciles de abrir y quitar, vestidos con broches automáticos, velcros, etc. Evitar el estreñimiento, porque aumenta la presión en la vejiga y facilita la aparición de la sensación de ganas de orinar. ¿Cómo lo evitamos? Proporcionando comidas ricas en fibras, legumbres, verduras, fruta fresca. Controlar las micciones diarias y evitar en lo posible la urgencia. En caso de necesidad urgente de orinar, realizar respiraciones profundas y no contraer el abdomen ya que de esta manera, se evitará que aumente la presión en la vejiga. No ser demasiado insistente en preguntar al mayor si está seco o mojado o si tiene necesidad de orinar. Es importante dar estímulos positivos, apoyar y compartir los episodios de incontinencia, evitar frases del tipo “ya está otra vez, es que no se puede aguantar” y la marginación. Evitar el consumo excesivo de líquidos excitantes como colas, café y también el alcohol, porque irrita la vejiga y aumenta la necesidad de orinar. Establecer un horario de micción y favorecer una rutina para mantener la vejiga vacía. Realizar ejercicios para fortalecer los músculos del suelo de la pelvis y favorecer un tono adecuado que ayude a controlar la orina. Algunos de estos ejercicios son: Debe estar sentado o de pie, sin tensión en los músculos de las piernas o del abdomen. Imagine que quiere controlar su deposición y contraiga los músculos del ano. Estos ejercicios no son visibles y los puede practicar en cualquier momento. Al comenzar a orinar debe interrumpir el chorro contrayendo los músculos en la zona. Al contraerlos cuente hasta cuatro y relájelos de nuevo. El número de contracciones se irá aumentando progresivamente. Realizarlos una vez por hora durante al menos 3 meses. No debe impacientarse si ve que los resultados no se alcanzan inmediatamente, puede pasar algún tiempo hasta que los ejercicios surtan efecto. Si la persona mayor está en la cama y no puede por sus medios ir al cuarto de baño existen aparatos, cuñas y orinales que pueden ser útiles. Intentar usar los pañales como último recurso. Evitar la palabra “pañal” usar sinónimos como protector o similar para evitar avergonzarles o hacerles sentir mal. Es necesario, que al elegir el protector u otra medida, el afectado participe en la elección. Hay que aumentar el cuidado y la vigilancia de la piel en contacto con estos protectores, porque tienden a estar húmedas, favoreciendo la aparición de irritaciones, infecciones y lesiones en la piel. Complicaciones Las posibles complicaciones de la incontinencia urinaria, si no se trata a tiempo, podrán ser: Complicaciones psicológicas y sociales: Desajuste familiar, aumento de los gastos, dedicación constante, etc. Aislamiento social Cuadros depresivos Auto marginación y aislamiento Complicaciones orgánicas: Alteración de la piel Hemorragias Rotura de vejiga Complicaciones iatrogénicas del sondaje vesical: Lesiones en la uretra Contracción de los músculos de la vejiga Obstrucción de la sonda Deterioro de la sonda Signos y síntomas de alarma En caso de observar alguno de los siguientes signos o

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¿Por qué se produce y cómo se identifica el estreñimiento en personas mayores?

El estreñimiento es la expulsión de heces escasas, duras y secas, o su ausencia durante cierto tiempo. En los últimos años está aumentando la incidencia del estreñimiento en la población especialmente en la gente mayor, por lo que es frecuente el abuso de laxantes, que suponen un alivio inmediato, pero a la larga producen un agravamiento del problema. Por eso es importante saber identificar este problema, así como conocer el ritmo intestinal de cada individuo antes de hacer el diagnóstico de estreñimiento, ya que hay personas que su ritmo intestinal les hace defecar dos veces al día y otras personas, escasas ocasiones a lo largo de la semana. No tener que ser lo normal para todas las personas realizar una deposición al día. ¿Por qué se produce? En la persona mayor los principales factores que predisponen al estreñimiento son: Disminución de la actividad física o la inamovilidad, que producen una debilidad progresiva de los músculos, entre otros, los músculos que intervienen en la defecación. Alteraciones de la dieta relacionadas con una disminución en la ingestión de líquidos y fibras. El aporte de líquido insuficiente contribuye a la formación de heces más duras y secas, que producen una mayor dificultad en su expulsión. Además, si se les une una ingestión pobre en fibras no se produce el adecuado arrastre de la materia fecal. También producen estreñimiento cambios en la dieta habitual del individuo, como puede ser la instauración de un nuevo régimen alimentario. Hábitos irregulares intestinales: cuando no se responde al deseo de defecar, se producen heces más duras y la necesidad de defecar se hace cada vez más débil. Uso habitual de laxantes y enemas: implican un aumento progresivo de la dosis y la frecuencia para conseguir el mismo efecto. Cambios en el medio ambiente: falta de intimidad necesaria en el momento de realizar la deposición y cambios en la actividad diaria que produzcan, por ejemplo, una menor disponibilidad de tiempo Trastornos del aparato digestivo y otras enfermedades como estrés, depresión y más frecuentemente en el anciano, las demencias, que producen una disminución de la respuesta a la necesidad de defecar o incluso producen que no se responda a tal necesidad. También se favorece el estreñimiento con cierto tipo de fármacos. Edad: aunque con el envejecimiento se producen cambios en el aparato digestivo n oes causa por sí misma del estreñimiento. ¿Cómo se identifica? Se caracteriza por: Poca frecuencia de las deposiciones Heces duras y secas Esfuerzo a la hora de hacer la deposición Defecación dolorosa Sensación de plenitud Disminución del apetito ¿Qué se puede hacer? Realizar ejercicios de fortalecimiento abdominal. Debe pasearse como mínimo una hora diaria. Si es posible, se recomienda practicar la natación, porque favorece la movilidad, ayuda a la evacuación y fortalece la musculatura. Es necesaria la realización de contracciones isométricas, pudiendo realizarse dos tipos de ejercicios: El anciano se colocará tumbado mirando hacia arriba y procederá a contraer los músculos abdominales tirando de ellos hacia dentro. Debe mantenerse esta posición un máximo de 10 segundos y luego relajarse. Deben repetirse de 5 a 10 veces al día, según el estado del enfermo. Permaneciendo en la misma posición, se contraerán los músculos del muslo durante diez segundos, de cinco a diez veces, cuatro series al día Consumir elementos que eviten el estreñimiento. Son recomendables los alimentos ricos en fibra: salvado, frutas, frutos secos, legumbres, tubérculos, cereales y pan. Ingestión de al menos dos litros de líquido al día, sin contar el té o el café. Es recomendable un vaso de limonada caliente y a ser posible 30 minutos antes del desayuno 90 ml de zumo de ciruela pasa caliente, a la que se le puede añadir nuez moscada o canela. No es bueno abusar de alimentos pobres en residuos como el arroz, huevos  y carne, ya que su movimiento por el intestino es más lento. Establecer un hábito diario de eliminación. Con ello se estimula la regularidad intestinal, como por ejemplo acudiendo al baño cinco o diez minutos después del desayuno. Además puede acompañarse con una bebida caliente que favorezca la motilidad intestinal. Hay que evitar la urgencia para defecar, por ejemplo, debe procurarse el uso de retretes públicos cuando sea necesario y no esperar a llegar a casa. Evitar los laxantes. En muchas ocasiones no es lo más adecuado la utilización de laxantes porque son fármacos que inducen la defecación, pero a largo plazo inducen a un estreñimiento crónico. Con una buena posición y otras medidas preventivas no tiene porqué ser necesario la utilización de medidas farmacológicas En algunos casos, el estreñimiento puede resultar peligroso. En una cirugía abdominal o perianal reciente, el sobreesfuerzo en la defecación puede hacer que se suelten los puntos. Además, el esfuerzo al contener la respiración en personas con deterioro cardiaco, cerebral o respiratorio puede desencadenar agravamiento de sus enfermedades previas. De aquí la importancia de una buena prevención. Posición adecuada: la persona se mantendrá erguida, con los pies apoyados en el suelo, las rodillas y caderas flexionadas en posición de semicunclillas en la medida de lo posible. El movimiento de balanceo de la parte superior del cuerpo contribuirá a una eliminación más cómoda sin ejercer tanta fuerza en la zona abdominal. En las personas encamadas es necesario el uso de cuña, colocándose la zona más estrecha hacia la espalda porque facilita una mejor colocación, sobre todo si el paciente no puede elevar las piernas. Algunos consejos. Facilitar en el domicilio luces pilotos nocturnas y/o barandillas para que el paciente pueda tener fácil acceso al cuarto de baño por la noche con menor riesgo de caídas Prendas de vestir fáciles de quitar Técnicas de relajación si la persona mayor se angustia fácilmente, como puede ser la realización de respiraciones profundas Cuando la evacuación es dificultosa, hay que tranquilizarle explicándole que más tarde se puede volver a intentar Evitar ruidos y estímulos externos a la hora de defecar En personas dependientes, se debe procurar la mayor intimidad posible y mentalizarles que su situación es natural y no debe suponerles un

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¿Qué enfermedades y condiciones pueden causar demencia en las personas mayores?

Las causas de demencia son múltiples. A pesar de ello el 50% del total de casos corresponde a enfermedad de Alzheimer y un 25% a demencias vasculares. El resto se divide entre una larga lista de enfermedades y procesos que cursan con deterioro intelectual y conductual. Se han descrito alteraciones mentales tras un gran número de intoxicaciones por diferentes elementos pero en realidad son raras. Suele tratarse de la aparición de un síndrome confusional agudo, con alteraciones de memoria y orientación, cambios de conducta y emocionales y deterioro intelectual. Entre los agentes tóxicos se encuentran las toxicas industriales, medicamentos y metales: plomo, mercurio, arsénico, manganeso, talio, cobre, oro, aluminio y bismuto. Algunos desequilibrios metabólicos resultan en formas de demencias si no son reconocidos a tiempo. En general aparecen signos sistémicos propios de la enfermedad antes que los síntomas de demencia. Los cambios emocionales son muy comunes, sobre todo al principio: depresión, agitación, sentimientos paranoides con delusiones. Los cambios cognitivos suelen ser lentitud de pensamiento, problemas de memoria y dificultades de abstracción. Los trastornos más habituales son los endocrinológicos. El trastorno tiroideo puede ser un cuadro de hipotiroidismo con conductas confusionales, déficits intelectuales e incluso paranoia, cambio de personalidad y violencia con formas esquizofreniformes. Las alteraciones paratiroideas pueden cursar con síntomas mentales, tanto por elevación como por disminución de los niveles de calcio en sangre. En la hipercalcemia el cuadro más usual es el estado confusional, aunque dos tercios de los pacientes tienen primariamente cambios emocionales o de personalidad. Las dificultades cognitivas son menos frecuentes. La hipo calcemia también induce cambios mentales sobre todo estado confusional, alteraciones de memoria y personalidad. El pseudohipoparatidoidismo es hereditario y causa a menudo con retardo mental y deterioro subagudo. Los trastornos adrenales como el síndrome de Cushing pueden cursar con irritabilidad, depresión, apatía, ansiedad incluso a nivel psicótico. La enfermedad de Addison también cursa con apatía y depresión. El hipopituitarismo puede presentarse con cambios mentales lentos; pérdida de memoria, pensamiento enlentecido y depresión. Los desordenes pancreales pueden dar labilidad emocional, irritabilidad y cambios de personalidad. Episodios de hipoglucemia frecuentes pueden llevar a un daño neurológico permanente con confusión, psicosis, alucinaciones o paranoia, incluso afasia o déficits sensorio motrices por infarto cerebral, temblor, ataxia y demencia. Condiciones cardiacas, pulmonares, hematológicas, hepáticas y renales pueden ocasionar síntomas mentales. La encefalopatía hepática subaguda cursa con alteración de conciencia, deterioro cognitivo y cambios de conducta. La encefalopatía renal dentro del cuadro clínico de uremia presenta alteraciones de conciencia y sensoriales y más tarde cambios de personalidad, fatiga, apatía, falta de concentración, irritabilidad, pérdida de memoria y enlentecimiento intelectual. La enfermedad de Wilson o degeneración hepatolenticular familiar es un trastorno de herencia autonómica recesiva causado por deterioro de la excreción biliar y acumulación del cobre en el hígado, putamen y globus pallidus sobre todo. En la mayoría de casos el paciente primero presenta síntomas neurológicos: disartria, temblor, distonia, movimientos involuntarios. Un 25% presenta inicialmente solo anormalidades conductuales: impulsividad, inmadurez, labilidad emocional y promiscuidad sexual. Algunos pacientes muestran dificultades cognitivas, como alteraciones de memoria, razonamiento y pérdida de concentración. En los casos no tratados se evoluciona a una demencia generalizada. Casi el 52% de los pacientes con tumores cerebrales manifiestan cambios mentales en el curso del trastorno. Las manifestaciones conductuales son un estado confusional secundario al aumento de la precisión intracraneal o déficits específicos secundarios a patología focal. La pérdida de memoria, inatención, cambios de personalidad, inestabilidad emocional pueden ser resultado de efectos difusos o distantes de tumores, incluyendo edema, hidrocefalia o riesgo sanguíneo alterado. En tumores que surgen en los lóbulos frontales aparece apatía, euforia, irritabilidad, conducta social inapropiada, amnesia y confusión. En tumores temporales destacan las pérdidas de memoria. Los tumores malignos primarios cerebrales presentan una sintomatología rápidamente progresiva, exceso en casos de astrocitomas de crecimiento lento o meningiomas. Los cambios mentales suelen indicar un aumento de la presión intracraneal. Se han encontrado síndromes demenciales con tumores frontales, temporales, parietales y occipitales. La afectación de estructuras profundas como tálamo, ganglios basales, cuerpo calloso o tercer ventrículo puede originar demencia progresiva debida a comprensión de estructuras locales o por distorsión de estructurales medial e hidrocefalia. Los tumores benignos primarios cerebrales tienen un crecimiento lento que puede causar un declive paulatino de funciones superiores, alteraciones sensoriales y cambios afectivos. Todos los tumores intracraneales benignos incluyendo meningiomas, adenomas pituitarios, neurofibromas, pinealomas y ependimomas presentan cambios mentales. Los tumores metastásicos crecen con gran rapidez y presentan un edema en torno suyo. Pueden ser múltiples. Los más usuales son los cánceres de pulmón, de mamas y el melanoma. Un cáncer sistémico puede presentar como primer síntoma un declive de las funciones mentales acompañado de dolor de cabeza ataques comiciales y déficits focales motores o sensoriales. También son importantes los efectos remotos de carcinomas en ausencia de metástasis. Se dan una alteración emocional, ansiedad, depresión y alteración de memoria. La demencia puede ser progresiva y asociada a otros síntomas neurológicos, en especial degeneración cerebral subaguda, polineuropatia motora o sensorial, miopatía y melitis. Se ha hablado en estos casos de “encefalitis límbica”. El origen más frecuente es el carcinoma de pulmón. El hematoma subdural crónico puede ocurrir a cualquier edad, pero suele estar asociado a pacientes ancianos. El cerebro de las personas mayores acostumbra a tener un cierto grado de atrofia la cual debilita las finas venas subdurales que pueden romperse por un trauma menor. La mitad de los ancianos con un hematoma subdural verificado ni recuerdan ningún accidente específico responsable. Al aumentar la sangre en el espacio subdural pueden darse signos neurológicos focales o alteraciones del nivel de conciencia. El cuadro de demencia es ocasional, pero puede ser difícil de diagnosticar clínicamente respecto a su etiología. El tratamiento requiere la cirugía y extracción del hematoma. Si la demencia era de corta duración, la recuperación es prácticamente completa, lo cual no ocurre en cursos prolongados. También los procesos infecciosos pueden cursos con deterioro cognitivo. En un 80% de los pacientes con meningitis bacterial el inicio es agudo con confusión, delirium y estupor o coma. Entre

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